sábado, 28 de abril de 2012

Tu eres mi sol...30 de abril, día del niño



Esta es una de las canciones que más me gustan, de hecho, supongo que no fue pensada como una canción para niños, creo que esta historia es una historia de amor, pero es tan bella que es una canción que puede ser interpretada para niños o entre los amantes, yo deseo compartirles esto, que se la dedico a mi nieta, Constanza la del blanco camino, a las nietas de Claire y de Javier y a todas y todos los niños, porque son y serán por siempre, el sol que ilumina y da sentido a la vida.
 
 
La letra es de Oliver Hood, mimbro de "Rice Brothers' Gang" (Paul Rice, Riley Puckett, Oliver Hood, Pud Brown), se construyo en 1933 y se interpretópor vez primera por este grupo en 1939.
 
 
Les dejo la letra completa tanto en inglés y en español (la traducción es mía, en versión libre) y un video para los y la niñas.

ooOOoo


You Are My Sunshine

 You Are My Sunshine
My only sunshine.
You make me happy
When skies are grey.
You'll never know, dear,
How much I love you.
Please don't take my sunshine away

The other nite, dear,
As I lay sleeping
I dreamed I held you in my arms.
When I awoke, dear,
I was mistaken
And I hung my head and cried.

You are my sunshine,
My only sunshine.
You make me happy
When skies are grey.
You'll never know, dear,
How much I love you.
Please don't take my sunshine away.

I'll always love you
And make you happy
If you will only say the same
But if you leave me
To love another
You'll regret it all some day;
You are my sunshine,
My only sunshine.
You make me happy
When skies are grey.
You'll never know, dear,
How much I love you.
Please don't take my sunshine away.

You told me once, dear
You really loved me
And no one else could come between
But now you've left me
And love another
You have shattered all my dreams;

You are my sunshine,
My only sunshine.
You make me happy
When skies are grey.
You'll never know, dear,
How much I love you.
Please don't take my sunshine away.

Louisiana my Louisiana
the place where I was borne.
White fields of cotton
-- green fields clover,
the best fishing
and long tall corn;

You are my sunshine,
My only sunshine.
You make me happy
When skies are grey.
You'll never know, dear,
How much I love you.
Please don't take my sunshine away.
Crawfish gumbo and jambalaya
the biggest shrimp and sugar cane,
the finest oysters
and sweet strawberries
from Toledo Bend to New Orleans;

You are my sunshine,
My only sunshine.
You make me happy
When skies are grey.
You'll never know, dear,
How much I love you.
Please don't take my sunshine away.



Tu eres mi sol

Tu eres mi sol
Mi única luz del sol.
Me haces feliz
cuando el cielo está gris.
Nunca sabrás, cariño,
cuánto Te amo.
Por favor, no te lleves mi sol

El otro día, querida,
cuando dormía,
soñé que te abrazaba en mis brazos.
Cuando me desperté, querida,
me equivoqué
y bajé la cabeza y llore.

Tú eres mi sol,
mi única luz del sol.
Me haces feliz
cuando el cielo está gris.
Nunca sabrás, cariño,
¿Cuánto Te amo.
Por favor, no te lleves mi sol.

Yo siempre te amaré
y te hace feliz
Si sólo va a decir lo mismo,
pero si me dejas
Amar a otra persona
te arrepentirás toda la que algún día;

Tú eres mi sol,
mi única luz del sol.
Me haces feliz
cuando el cielo está gris.
Nunca sabrás, cariño,
¿Cuánto Te amo.
Por favor, no te lleves mi sol.

 Una vez me dijiste, querido
¿De verdad me amabas,
y nadie más podría venir entre nosotros,
pero ahora que me has dejado,
y amar a otra
Usted ha roto todos mis sueños;

Tú eres mi sol,
mi única luz del sol.
Me haces feliz
cuando el cielo está gris.
Nunca sabrás, cariño,
¿Cuánto Te amo.
Por favor, no te lleves mi sol.
Louisiana Louisiana mi
el lugar donde yo estaba a cargo.
los campos blancos de algodón,
trébol de los campos verdes,
la mejor pesca
de altura y el maíz de largo;

Tú eres mi sol,
mi única luz del sol.
Me haces feliz
cuando el cielo está gris.
Nunca sabrás, cariño,
¿Cuánto Te amo.
Por favor, no te lleves mi sol.
Crawfish gumbo y jambalaya
del camarón más grande y el azúcar caña de azúcar,
las mejores ostras
y fresas dulces
de Toledo Bend a Nueva Orleans;

Tú eres mi sol,
mi única luz del sol.
Me haces feliz
cuando el cielo está gris.
Nunca sabrás, cariño,
¿Cuánto Te amo.
Por favor, no te lleves mi sol.

domingo, 22 de abril de 2012

Peregrina - una historia de hace casi un siglo..., mi historia



Hay ciertas canciones mexicanas que por alguna razón me son íntimas, hoy deseo compartir esa sensación, ese sentimiento, mis gustos son sobre todo la música que se da entre 1915 a 1945, ese periodo en el que la guerra fratricida termina con una nueva Constitución y un gobierno institucional, peo también es la época en que salen a la luz Taboada, Orozco, Rivera, Antonieta Rivas Mercado, Tina Modotti, Gabriel Figueroa, El cocodrilo (Efraín Huerta), Agustín Lara, Ricardo Palmerin, Tata Nacho, Vasconcelos, Jorge Negrete, Pedro Infante, Medel, Cantinflas, ese México que permitió que de entre el dolor y los bombardeos surgiera la luz.

Yo creo que la evocación musical trasciende el estricto sentido plástico, es un poco de memoria, de la personal, de lo que se ha vivido, de lo histórico, el momento, el lugar, porque solo puede crearse en un solo momento, en un solo lugar y la historia propia de la pieza.

Así tengo tres niveles de una misma dimensión, jugar con ellos es algo que llena mi mundo.

Peregrina para mí, tiene una cualidad única, es la cancón más bella que he escuchado jamás, la primera vez que la oí tendría como 9 años y el cuerpo se paralizo, mis sentidos pusieron atención, la piel se me “puso de gallina”, música del compositor yucateco Ricardo Palmerín, letra del poeta Luis Rosado Vega. Interpreta Jorge Negrete y lo acompaña su siempre fiel Trío Calaveras. Este concierto en vivo pudo haberse dado en el año de 1944 también les dejo una versión de la Trova Yucateca, tan esplendida que lleno y sigue llenando el corazón y el alma humana.


La historia es como puede suponerse una historia de amor entre Felipe Carrillo Puerto, sucesor al gobierno de Yucatán del General Salvador Alvarado, ambos de filiación zapatista, uno agrimensor, el otro militar, educados en la corriente de los Flores Magón, anarquista-socialistas, y la bella Alma Reed, periodista “gringa”, él le pide a Luis Rosado y a Ricardo Palmerin que le construyan algo que sirva como deseo y esperanza para ella, así nace Peregrina, ellos construyen una goleta musical y Carrillo Puerto le “lleva gallo” (canta al pie del balcón) e interpreta ella su canción. La guerra contra los Dzules (demonios blancos, los amos del Henequen), es el marco político, social y militar, que termina con la vida de Felipe y Alma debe salir hacia los EUA.

Cuando yo vivía en el corazón del universo, Santa Cruz de Juventino Rosas en Guanajuato, la escuchaba con mucha frecuencia y Luis evidentemente se entero que era mi canción favorita, así que varias borracheras incluyeron e incluyen a Peregrina, esta canción hoy la comparto con ustedes y algún día, esta que es parte de lo intimo espero poder compartirla con mi Peregrina.

Cada vez que la escucho, los imagino a Felipe y a Alma, ambos, jóvenes, enamorados, socialistas, creyentes en la libertad y los derechos de todos, en la igualdad, los imagino deseándose, caminando, soñando con un lugar donde vivir, sin guerras, sin escarnio ni discriminación, sin Dzules.

Espero que les guste y les produzca lo mismo que a mí.

Alejandro.




El espíritu del miedo.




Las emociones existen y son necesarias a la vida, sin ellas no podríamos amar, enojarnos, tener miedo, Sin embargo, tenemos que entender que las emociones son herramientas para construirnos, para conformar nuestra existencia, sin ellas la vida seria fría, ausente de color y sonidos.

Las emociones nos hacen responder ante las diversas situaciones que cotidianamente atravesamos, la respuesta dada, depende e como hayamos aprendido a vivir con ellas.

Mi hijo, cuando era un niño pequeño y algo importante había de ocurrir, como su cumpleaños o las vacaciones no podía dormir de la “emoción”, cuando un niño pequeño siente algo, lo expresa, no conoce ni sabe utilizar las reglas morales y sociales para articular sus emociones a situaciones cotidianas, esa es la experiencia que vamos adquiriendo conforme vamos creciendo y experimentando el vivir.

Hace poco tembló en la Ciudad de México, para quienes vivimos el sismo de 1985 y conocimos la destrucción conocemos el miedo, sin embargo, a pesar de que lo sentimos y lo expresamos, a pesar de que no lo logramos controlar, se dice que debemos superar el miedo.

A decir verdad, yo no creo eso de superar el miedo, el miedo existe porque es básico para la supervivencia humana, el miedo sirve para ser prudentes, para evitar que nos hagamos daño

El miedo ha sido muy útil para la humanidad. Le permitió imaginar sus dioses, realizar innumerables avances, para Thomas Hobbes, el miedo es inherente a la naturaleza humana, pero al mismo tiempo es un fenómeno social: nace del contacto con los demás y por lo tanto es un miedo cercano, tangible y florece en medio de unas relaciones de igualdad:

El miedo del que habla Hobbes, es el que suscita en cada individuo la existencia de los otros con los cuales se relaciona y convive; miedo secular, mundano, que adquiere su sentido en el aquí y el ahora; miedo propio de la naturaleza humana y de su condición, que le teme a sus semejantes porque sabe que no son diferentes a él y por lo tanto persiguen cosas similares; miedo que nace de la convivencia porque el hombre no es un ser solitario y está obligado a vivir en contrapunto con los deseos y las pasiones de los otros y por tanto en permanente discordia con ellos.

Este miedo singular, definible y oponible a otros, es un miedo también razonable y del cual Hobbes señala desde un comienzo sus utilidades:

El miedo Hobbesiano es un miedo que razona; que piensa, que calcula, que induce a sopesar posibilidades o riesgos; que diseña futuros posibles y deseables; en fin, es miedo razonable, que se fundamenta en hechos y que busca soluciones adecuadas en un horizonte de posibilidades reales; es un miedo con objeto definido –los otros hombres– y que permite saber qué hacer en determinados momentos y circunstancias; es un miedo que se puede instrumentar para producir terror y hacer desistir al enemigo de sus propósitos, para obligarlo a ceder y a rendirse o para mantener en vilo su poder, recordándole a cada momento que las situaciones son reversibles y que puede perder su dominio incluso a manos de sus enemigos más débiles y pequeños.

Entonces, el miedo es por definición una emoción humana, es parte de nuestra condición, sin embargo, he escuchado infinidad de veces decir “la gente se deja dominar por sus emociones”, “que el mal genio les ha jugado una mala pasada”, “que el miedo es más fuerte que ellos mismos·, etc.


Sin embargo, me viene a la mente la batalla de”Los cuernos de Hattin” el 4 de julio del año 1187 en Palestina, al Oeste del mar de Galilea, en el desfiladero conocido como Cuernos de Hattin (Qurun-hattun), es el sitio donde se atribuye que Jesús predicó el célebre Sermón de la Montaña y exhortó a los discípulos a difundir el mensaje de la buena nueva del reino de Dios.

El ejército cruzado, formado principalmente por contingentes Templarios y Hospitalarios a las órdenes de Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, y Reinaldo de Châtillon, contra las tropas del sultán de Egipto, Al-Nāsir Salāh ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb. Saladino entre los cristianos, si desean conocer más sobre esto, hay un texto maravilloso “Las Cruzadas vistas por los árabes”, en francés en el original “Les croisades vues par les Arabes”, es el título de una obra del escritor libanés Amin Maalouf publicada en 1983 y que en español lo hace Alianza Editorial aunque al parecer en México, como de costumbre, no se ha repuesto la edición, también vale la pena ver; “Kingdom of Heaven (El reino de los cielos en España y Cruzada en Hispanoamérica)”.

Bien, en esa batalla cambio la historia, los cruzados atacaron hasta el último hombre, los musulmanes no, sencillamente aguardaron, se retiraron y volvieron al ataque hasta derrotar y destruir al ejercito cruzado, los árabes no creen que el valor sea combatir sin sentido, se repliegan y contraatacan, el sentido occidental no permite esto, a los que retroceden para volver a reagruparse les llama cobardes, a los que tienen miedo, les dice traidores, así el mundo árabe se unió gracias a la negligencia y torcido sentido del valor y del honor. El resultado del enfrentamiento en los Cuernos de Hattin fue la eliminación de las órdenes guerreras en tierra santa y el inicio de la expulsión de los europeos para la unificación del Dar el Harb, el mundo islámico conocido, y esto ocurrió el 4 de Julio de 1187.

Menciono esto, porque el miedo es una emoción que nos permite sobrevivir, nos da la oportunidad de volver a hacer las cosa, la cobardía es la falta de ética, de moral, el no ser consecuente con los principios de cada uno, los cobardes son timoratos, reptan, pusilánimes, ambiciosos, traidores.

Pero aquellos que tienen miedo, que huyen, siempre tienen la opción de resarcirse, de recapitular, de aprender.

Esa manera que tenemos de decirle a los niños, no tengas miedo, a los adultos tu miedo es irracional, a los jóvenes, enfrenta y vence y supera tus miedos, es ver el miedo como el enemigo. Así el miedo no debe, según creo yo, mirársele como a un enemigo, sino como parte de nuestro ser, de la condición humana, no se trata, entonces de vencerlo, sino de conocerlo, de aprender a sentirlo, de hacerlo útil.

Aprender a aceptar el miedo nos permite comprender y luchar contra aquello que lo ocasiona, así, de la estúpida lucha contra el narcotráfico, México tiene más de 60 mil muertos, miles más de victimas por secuestro y robo, miles más de padres, madres, hermanos, hermanos, tíos, tías, abuelas, abuelos, amigos, amigas, compañeros que alguien cercano ha sido víctima de la violencia, pero el pueblo de México ha decidido aceptar el miedo y no vivir huyendo, sino volver a hacer de sus calles, sus valles, sus montañas y desiertos, una posibilidad de vida, no mirando el miedo como un enemigo, sino como lo que es, una causa de un gobierno que no busca ni pretende la seguridad de sus ciudadanos, de unos asesinos que valoran la vida humana por su capacidad de comercializarla, así que esta guerra ahora es contra aquellos que la provocan y que no estamos dispuestos a ser esclavos ni siervos.

En el budismo e miedo no es un pecado ni una deshonra, es solo una emoción que al igual que las otras emociones, ira, tristeza, dolor, alegría, amor están para crear al ser humano, para darnos la oportunidad de vivir con libertad, seguridad, tranquilidad, sin miedo al futuro, a los otros, sino con esperanza y respeto.

Alejandro.

viernes, 20 de abril de 2012

La historia que no fue, la historia que pudo ser...






A veces es bueno imaginar, hoy les invito a hacerlo tomados de la mano de Eduardo Galeano.

Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.

A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.

Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.

Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.

Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración


La muerte y la vida

Hoy por la mañana he tenido diarrea, vomito, calosfríos, nausea, de hecho sigo estando mal, esto me ha llevado a volver a pensar en la muerte, hace varios años me hospitalizaron por que tenia amibiasis hepática, de hecho mi hígado quedo como Beirut (que por cierto, a pesar de que el médico me comento que si no se me hospitalizaba moriría, la historia anterior fue muy simpática y que si estoy vivo, entre otras gentes, alguien a quien se lo debo es a Luis), tiempo después me extrajeron la vesícula y me dieron unas “piedras” con formas geométricas, de un color verde dorado, realmente me gustaron y aparte de todo, esas son más que mis hijos, por que nacieron de mi, en fin, así que entre esto y la circuncisión ya no me permitieron ingresar completo al cielo, voy con faltantes en el inventario inicial, 

 Bueno, con los años y el vivir en tantos lugares y comer lo que se podía, aparte de no dormir y claro, de compartir con Dionisio y festejar con Bacantes y Ménades, algunas hermosas reuniones. 

Tenia un amigo en Guanajuato (el Güero –por razones obvias) que me decía que era un preocupón, después de que se fregó el hígado y se fue la vesícula, mi producción de bilis (nombre común para eso) va directo al estomago y de ahí que deba salir por donde pueda.
Todo esto viene a colación, por que como comentaba, he vuelto a pensar en la muerte, en esas cosas que los griegos definían como los humores y las tipologías, yo soy melancólico (según Hipócrates, que hasta lo juro) y que los de temperamento Melancólicos, solemos ser personas tristes y soñadoras, asi que este temperamento es: 

Basado en un tipo de sistema nervioso débil, posee una muy alta sensibilidad, un alto nivel de actividad y concentración de la atención, así como una baja reactividad ante los estímulos del medio, y una baja correlación de la actividad a la reactividad; es introvertido y lo caracteriza una baja flexibilidad a los cambios en el ambiente. Es abnegado, perfeccionista y analítico. 

Es muy sensible emocionalmente. Es propenso a ser introvertido, sin embargo, puede actuar de forma extrovertida. No se lanza a conocer gente, sino deja que la gente venga a él. Sus tendencias perfeccionistas y su conciencia hacen que sea muy fiable, pues no le permiten abandonar a alguien cuando están contando con él. Además de todo, posee un gran carácter que le ayuda a terminar lo que comienza. Pero es difícil convencerlo de iniciar algún proyecto, debido a que siempre está considerando todos los pros y contras en cualquier situación

Características del temperamento melancólico
  • El melancólico es el más rico y complejo de todos los temperamentos.
  • Suele producir tipos analíticos, abnegados, dotados y perfeccionistas.
  • Es de una naturaleza emocional muy sensible, predispuesto a veces a la depresión.
  • Es el que consigue más disfrute de las artes.
  • Es propenso a la introversión, pero debido al predominio de sus sentimientos, puede adquirir toda una variedad de talentos.
  • Tiende a ser una persona pesimista,
Como se ve, estoy jodido, pero como Concha Buika, pero contento, esto me hace ser taciturno y solitario, situación que me es agradable, ella me ha llevado a leer, escribir, caminar, pensar, así que hacia adentro tengo una vida muy rica, sin embargo, como dice Benedetti en “Rostro de vos”:

Tengo una soledad
Tan concurrida
Tan llena de nostalgias
de rostros de vos
De adioses de hace tiempo
Y besos bienvenidos
De primeras de cambio
Y de último vagón

Tengo una soledad
Tan concurrida
Que puedo organizarla
Como una procesión/
Por colores/tamaños
Y promesas
Por época
Por tacto
Y por sabor

Entonces la muerte se vuelve una gran amiga, una compañera que esta siempre contigo, alguien que nunca te abandona y que cuando mueres, es la única que esta ahí, contigo.
Pero también, me he dado cuenta de que realmente Carl Sagan tenía razón, estamos hechos del mismo material que las estrellas, que en el universo nada muere ni nada se desperdicia, que todo vuelve, todo sirve para crear y eso es maravilloso, por que no es la reencarnación per se, es la posibilidad de regresar al origen, más ricos en conocimiento y sabiduría, es regresar al inicio para poder ser acaso un pequeño guijarro para construir parte del cosmos. 

Más, esto me intereso compartirlo, porque a fin de cuentas, todos y todo proviene de lo mismo, que lo importante es aprender, construir, enseñar, compartir, caminar, dar contenido a la vida. 

Me hace pensar en Dios, no como cuando era niño, un señor sentado en una sillota allá en el cielo, con un garrote, dispuesto a golpear cuando yo hiciera algo que el considerara indebido o cuando me decían que cada vez que no hacia lo esperado (aunque yo no supiera que era eso) Cristo (me educaron como Cristiano, es decir, de los que creen en Cristo provengan o no de la ortodoxia y cánones romanos), sufría por que se le encajaban las espinas. 

Esas visiones terribles, que en general todas las religiones tienen, al mirar y darme cuenta de que soy parte del universo, dejan de tener sentido y me permiten reconciliarme con Dios, saber que yo formo parte de Él, que Él está en mi porque yo estoy en Él, saber que a pesar de mi humanidad existe ese halito divino y que al regresar vuelvo para entender mejor el cosmos y ser uno de los maestros albañiles de la gran obra (sin ser Mason aunque si me hubiese gustado ser Alquimista –claro que no electoral o financiero, esos son prestidigitadores nada más-). 

En fin, disculpen esta disertación febril, este acto de un diletante.

 Alejandro

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martes, 10 de abril de 2012

Que hacemos..?



En México estamos preparándonos para elegir al Presidente e la República, los Senadores y los Diputados Federales y varios Gobernadores y las diputaciones locales, sin embargo, la opinión mayoritaria es la falta de compromiso con el pueblo de México, se negocian los votos, se compran conciencias, sólo importa lo que cada político pueda obtener y lo que sus partidos logren, basta leer la prensa cotidiana o escuchar las conversaciones, hoy encontré este video y en el se habla de lo que los niños piensan, fue hecho por “nuestro México del futuro” y en su página señalan que:

“Nuestro México del Futuro es un movimiento social sin precedente a escala nacional que ha convocado a todos los mexicanos a expresar su visión sobre el México en el que les gustaría vivir.

Este movimiento construido por los mexicanos ha logrado recabar millones de visiones, mismas que serán recopiladas en el libro “El Decreto de Nuestro México del Futuro” el único libro escrito por millones de mexicanos que buscan cambiar el rumbo del país y que será entregado a los candidatos a la presidencia 2012.

Su dirección es: http://www.nuestromexicodelfuturo.com.mx/

Les dejo el vídeo "Niños incómodos exigen a candidatos"

Alejandro.

sábado, 7 de abril de 2012

Semana de redención - Del entendimiento al perdón




«Creo en un solo Dios, y nada más; y espero la dicha en la otra vida.
»Creo en la igualdad de los hombres, y creo que los deberes religiosos consisten en hacer justicia, en amar y tratar de hacer feliz a nuestro prójimo.»

Tomas Paine – “La edad de la razón”.


No es mi deseo ofender a nadie, pero si hacer como Bertrand Russel, decir lo que pienso, ese privilegio que las costumbres, la política o el entorno censura y entorpece.

La semana santa se fundamenta en la pasión de Cristo, en su entrada a Jerusalén, su muerte y resurrección, esto último es el fundamento, piedra filosofal que trasmuta el alma humana en divina, así, la muerte de Jesús es el acto básico por el cual se redime, hecho sabido por la divinidad desde el inicio de los tiempos.

Imaginemos que eso no hubiese sucedido, que Judas, el traidor por excelencia, sencillamente se hubiese negado, el cristianismo entonces, no podía haber sido, sin embargo, el solo existió, fue concebido con ese propósito, el de dar cumplimiento y así lograr la formación del cristianismo.

Por eso deseo tan solo transcribir algunas partes del Evangelio de Judas.

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El Evangelio de Judas es un evangelio utilizado, según testimonios de los Padres de la Iglesia, por la secta gnóstica de los cainitas. Fue compuesto probablemente durante el siglo II.

Este evangelio se creía desaparecido, pero durante los años 1970 fue hallado en Egipto el códice Tchacoscopto del siglo IV

En el texto se habla de cómo el apóstol Judas Iscariote, es convancido por Jesús para que él lo venda a los sacerdotes por 30 monedas.

En el se dice que Iscariote fue su discípulo favorito, y si entregó a su maestro a las autoridades romanas fue en cumplimiento de un!20plan previsto por el propio Jesús.

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Evangelio según Judas.

Jesús habla en Privado con Judas.

A sabiendas de que Judas estaba reflexionando sobre algo, pues estaba exaltado, Jesús le dijo, “Aléjate de los demás y te diré los misterios del reino. Es posible para ti alcanzarlos, pero tu agravaras el gran pacto para cualquier otro que te remplace, en orden de los 12 discípulos vendrá a ellos la complementación con su dios.

Judas le dijo, “¿Cuándo me dirás esas cosas, y Cuando será el gran día de Luz de amanecer para la generación?”

Pero cuando él le preguntó eso, Jesús lo había dejado.

ESCENA 3: Judas relata una visión y Jesús responde.

Judas dice: Maestro, como tú has escuchado a todos ellos, ahora también escúchame, pues he tenido una gran visión.”

Cuando Jesús escucho esto, se rió y le dijo a él, tu espíritu décimo tercero, ¿Por qué lo intentas así de difícil?

Judas le dijo: “En la visión, me veo a mi mismo como los doce discípulos me lapidan y me persiguen (severamente) y yo también llego al lugar de donde, después de ti, veo (una casa...) y mis ojos no podrían comprender su tamaño. Gente grandiosa estaba rodeándola, y esa casa –Tenía- un tejado de verdor y en medio de la casa había una multitud (dos líneas perdidas), diciendo, “Maestro, llévame hacia esa gente”

(Jesús) respondió y contesto: Judas, tu estrella te ha llevado hacia delante”, el continúa “Ninguna persona de nacimiento mortal es digna de entrar a la casa que has visto, para ese lugar se reserva a lo sagrado (santo), Ni el Sol ni la Luna regirá ahí, ni el día, sino lo santo morará ahí siempre, en la región eterna con los ángeles santos, observa lo que te he explicado los misterios del Reino y que te he enseñado acerca del error de las estrellas; y ( ... ) mandado ( ... ) en los doce aeones.”


Judas pregunta sobre su propio destino

Judas dice: “Maestro, ¿Será que mi semilla esta bajo el control de los jueces?”

Jesús le responde y le dice, “Vamos, que yo (dos renglones se pierden), pero tú serás agraviado cuando veas que el Reino llega y a toda su generación”.

Cuando (Judas) escuchó esto, Judas le dijo (a Jesús), ¿Que bien es el que he recibido, por el cual tu me has apartado de esta generación?”

Jesús le respondió y le dijo: “Tu te convertirás en el décimo tercero y tú serás maldecido por las demás generaciones – Y tu regirás sobre ellos, en los últimos días ellos te maldecirán por tu ascenso (47) a la generación bendita”.

Jesús enseña a Judas acerca de la Cosmología: El espíritu y la auto generación

Jesús dijo: “(Vamos) que yo te enseñare acerca (de secretos) que ninguna persona (ha) visto antes. Por ellos existe una gran e ilimitado Reino, cuya extensión ninguna generación de ángeles ha visto, (en la cual) existe un gran espíritu invisible que ninguno ojo de un ángel ha visto antes, ni el pensamiento del corazón nunca ha comprendido, y nunca fue llamado por ningún nombre.


Jesús habla de aquellos quienes están bautizados y la Traición de Judas.

Judas le dice a Jesús, ¡Mira! ¿Qué harán aquellos que han sido bautizados en tu nombre?

Jesús responde: “En verdad os digo este bautismo (…) en mi nombre (cerca de seis líneas perdidas-) a mí en verdad te digo Judas (aquellos quienes) ofrecen sacrificios a Saklas (...) Dios (tres renglones perdidos) todo lo que es malo.

“Pero tú los adelantarás a ellos, te quitarás la ropa por mi y te sacrificarás por mí.

Ya tu trompeta ha sido levantada, tu rabia ha sido encendida, tu estrella ha mostrado sus brillantes y tu corazón ha sido (...)

“En verdad (…) tu última (…) se convierte (-como dos renglones y medio perdidos-) agravian -Como dos renglones perdidos-) el gobernante desde que será destruido, y entonces la imagen de la gran generación de Adán será exaltada para prioridad del Cielo, Tierra y ángeles, la generación la cual es de los eternos reinos, existe. ¡Mirad! Se te ha dicho todo, levanta los ojos y mira a la nube y la luz interna en ella y las estrellas que la rodean, la estrella que guía el camino de la estrella”.

Judas levantó sus ojos y vio la nube luminosa, y se entró en!20ella, aquellos parados en el suelo escucharon una voz que venía de lo dentro de la nube diciendo, (...) gran generación (...) Imagen (...) (como cinco renglones perdidos-)




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Para concluir algo sobre el fin y principio, el alfa y el omega.

Crucifixión.

Mateo

27:37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

27:38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.

27:39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y lo hizo para el perdón del pecado


Isaías

53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.


domingo, 18 de marzo de 2012

Un poco de mi ciudad dicho por otros.



Hoy escribo sobre uno de mis amores, la Ciudad de México, ciudad que como muchas otras ha ido perdiendo esa definición de sí misma para convertirse poco a poco en una ciudad global, más cercana a New York y a su sentido de modernidad que a su contexto histórico, grandes edificios, hoteles inmensos, son ahora pate del panorama urbano de esta, la que alguna vez fuera la “Muy Noble y Leal Ciudad de México”, ese que Humboldt definió como “…el lugar más trasparente del aire”, ciudad con casi 9 millones de habitantes, cantidad que cotidianamente se duplican, ciudad donde la individualidad y la violencia han sentado sus reales, lugar que poco a poco va dejando de ser, para convertirse en una urbe distinta, lejana a la ciudad limpia, amable, solidaria que conocí cuando era niño.

La Ciudad de México es el espacio público por excelencia, como un ser vivo que se transforma y que en la misma reciprocidad transforma a sus habitantes, es el lugar donde se establecen mediaciones para las relaciones comerciales, de trabajo y personales; de intereses individuales o colectivos; de amistad o de amor de un gran número de personas, familias y sociedades de toda naturaleza. La ciudad es el lugar donde se recrea el pasado y el presente de un país con una historia única. Es el lugar de los encuentros y las posibilidades, de las coincidencias y las rupturas.

La Ciudad de México es un ente vivo y complejo, desde su fundación en 1325 hasta la actualidad. Y para atender sus problemas es necesario mirarla y sentirla, saberse parte de ella, sentir que se pertenece a un barrio, un pueblo o una colonia, que se forma parte de su historia, donde convergen los intereses nacionales con los propios. Todo ello en una ciudad que ha fincado su desarrollo en la casi cuarta parte del producto interno bruto del país y que ha crecido en las últimas cinco décadas en una proporción que supera en varias veces superior a la que dan sus 686 años de historia.

La Ciudad de México.

La Ciudad de México posee, por derecho propio, un legado que le da fisonomía y personalidad única en el planeta entero. Los asentamientos humanos anteriores a la llegada de los!20europeos y la adopción de formas de cultura e ideologías ajenas a esas latitudes no lograron destruir el vínculo cultural, que sí se adapto y fortaleció con las diferentes aportaciones recibidas.



México-Tenochtitlan se funda sobre lo mágico, sobre la esperanza de que su sustento fuese una imagen del cosmos, como lo habían sido Teotihuacan y Tula. Inicia hace 687 años en una isla ubicada en el centro (ombligo) del lago de Texcoco (lago de la luna). En esa isla, los mexicas habrían presenciado el prodigio del águila devorando a la serpiente, por lo que fundaron allí su capital.

México, en náhuatl, significa "ombligo de la Luna". Y es desde el ombligo, el centro del cosmos indígena, desde donde se proyecta e irradia su manifestación, en las cuatro direcciones del universo.

Bernal Díaz del Castillo en su
"Historia verdadera de la conquista de la Nueva España"
, describe una vista de la ciudad de Tenochtitlán desde lo alto del Tempo Mayor:



“Y luego le tomó por la mano (Moctezuma a Cortés) y le dijo que mirase su gran ciudad y todas las más ciudades que había dentro en el agua, y otros muchos pueblos alrededor de la misma laguna, en tierra; y que si no había visto muy bien a su gran plaza, que desde allí la podría ver muy mejor, y así lo estuvimos mirando, porque desde aquel grande (…) estaba tan alto que todo lo señoreaba muy bien; y de allí vimos las tres calzadas que entran en México, que es la de Iztapalapa, que fue por la que entramos cuatro días había, y la de Tacuba, que fue por donde después salimos huyendo la noche de nuestro gran desbarate, cuando Cuedlavaca, nuevo señor, nos echó de la ciudad, como adelante diremos, y la de Tepeaquilla. Y veíamos el agua dulce que venía de Chapultepec, de que se proveía la ciudad, y en aquellas tres calzadas, las puentes que tenía hechas de trecho a trecho, por donde entraba y salía el agua de la laguna de una parte a otra; y veíamos en aquella gran laguna tanta multitud de canoas, unas que venían con bastimentos y otras que volvían con cargas y mercaderías; y veíamos que cada casa de aquella gran ciudad, y de todas las más ciudades que estaban pobladas en el agua, de casa a casa no se pasaba sino por unas puentes levadizas que tenían hechas de madera, o en canoas; y veíamos en aquellas ciudades cúes y adoratorios a manera de torres y fortalezas, y todas blanqueando, que era cosa de admiración, y las casas de azoteas, y en las calzadas otras torrecillas y adoratorios que eran como fortalezas.

Y después de bien mirado y considerado todo lo que habíamos visto, tornamos a ver la gran plaza y la multitud de gente que en ella había, unos comprando y otros vendiendo, que solamente el rumor y zumbido de las voces y palabras que allí había sonaba más que de una legua, y entre nosotros hubo soldados que habían estado en muchas partes del mundo, y en Constantinopla, y en toda Italia y Roma, y dijeron que plaza tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente no la habían visto”.


El 13 de agosto de 1521, cae la capital mexica. Hernán Cortés ordena su demolición y la edificación -sobre y con sus restos-, de la nueva ciudad, con rasgos españoles de ascendencia mudéjar, disponiendo al alarife Alonso de Estrada la traza de la misma. Los españoles hicieron de la ciudad de México la capital del territorio conquistado, al cual llamaron la Nueva España, nombre que con el tiempo abocaría todo el virreinato.



La nueva urbe se levantaba magnifica sobre las ruinas de la ciudad indígena. Miguel de Cervantes Saavedra, en el
“El licenciado Vidriera”
, dice:

“Desde allí, embarcándose en Ancona, fue a Venecia, ciudad que a no haber nacido Colón en el mundo, no tuviera en él semejante: merced al cielo y al gran Hernando Cortés, que conquistó la gran Méjico, para que la gran Venecia tuviese en alguna manera quien se le opusiese. Estas dos famosas ciudades se parecen en las calles, que son todas de agua: la de Europa, admiración del mundo antiguo; la de América, espanto del mundo nuevo. Parecióle que su riqueza era infinita, su gobierno prudente, su sitio inexpugnable, su abundancia mucha, sus contornos alegres, y, finalmente, toda ella en sí y en sus partes digna de la fama que de su valor por todas las partes del orbe se extiende, dando causa de acreditar más esta verdad la máquina de su famoso arsenal, que es el lugar donde se fabrican las galeras, con otros bajeles que no tienen número”.




Por su parte Alejandro von Humboldt, a finales del siglo XVII,escribe sobre la Ciudad de México, en su
“Ensayo Político sobre el reino de la Nueva España”
, libro III, capitulo VIII.

“México debe contarse, sin duda alguna, entre las más hermosas ciudades que los europeos han fundado en ambos hemisferios. A excepción de Petersburgo, Berlín, Filadelfia y algunos barrios de Westminster, apenas existe una ciudad de aquella extensión, que pueda compararse con la capital de Nueva España, por el nivel uniforme del suelo que ocupa, por la regularidad y anchura de las calles y por lo grandioso de las plazas públicas. La arquitectura, en general, es de un estilo bastante puro y hay también edificios de bellísimo orden. El exterior de las casas no está cargado de ornatos. Dos clases de piedras de cantería, es a saber, la amigdaloide porosa, llamada tezontIe y, sobre todo, un pórfido con base de feldespato vidrioso y sin cuarzo, dan a las construcciones mexicanas cierto viso de solidez y aun de magnificencia. No se conocen aquellos balcones y corredores de madera que desfiguran en ambas Indias todas las ciudades europeas. Las barandillas y rejas son de hierro de Vizcaya y sus ornatos de bronce. Las casas tienen azoteas en lugar de tejados, como las de Italia y de todos los países meridionales.

Ciertamente no puede darse espectáculo más rico y variado que el que presenta el valle, cuando en una hermosa mañana de verano, estando el cielo claro y con aquel azul turquí propio del aire seco y enrarecido de las altas montañas, se asoma uno por cualquiera de las torres de la Catedral de México o por lo alto de la colina de Chapultepec. Todo al rededor de esta colina se descubre en la más frondosa vegetación. Antiguos troncos de ahuehuetes de más de 15 o 16 metros de circunferencia, levantan sus copas sin hojas por encima de las de los sehines (sabinos), que en su porte o traza se parecen a los sauces llorones del Oriente. Desde el fondo de esta soledad, esto es, desde la punta de la roca porfirítica de Chapultepec, domina la vista una extensa llanura y campos muy bien cultivados que corren hasta el pie de las montañas colosales, cubiertas de nieves perpetuas. La ciudad se presenta al espectador bañada por las aguas del lago de Texcoco, que rodeada de pueblos y lugarcillos le recuerda los más hermosos lagos de las montañas de Suiza.

La ciudad de México es también muy notable por su buena policía urbana. Las más de las calles tienen aceras muy anchas, están limpias y muy bien iluminadas con reverberos de mechas chatas en figura de cintas...”


Fue en este periodo en el cual la Ciudad de México adquirió otra fisonomía, al surgir edificios palaciegos, tránsito de carruajes, billares y cafés, así como una serie de obras públicas: instalación de alumbrado público, saneamiento de calles, reparación y ampliación del acueducto de Chapultepec, establecimiento de hospitales.

El 18 de noviembre 1824, ya con una nueva nación independiente, el Congreso decidió crear un Distrito Federal, una entidad distinta a los demás estados, para albergar los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, territorio que no perteneciese a ningún estado en particular y así evitar la influencia excesiva de un estado sobre los demás de la federación sino a todos por igual. Con esta medida el territorio del Distrito Federal se conformó con la Ciudad de México y otros seis municipios, con lo cual los límites definitivos del inicio del Distrito Federal abarcaban una superficie aproximada de 1,479 km².

Madame Calderón de la Barca, Frances Erskine Inglis, vino al país cuando este era una nación recién surgida de la guerra de independencia y en uno de los periodos más álgidos de nuestra historia, definir que tipo de nación y de república debíamos de ser, su visión es particularmente interesante, primero por ser esposa del primer embajador Español en México, con las implicaciones y connotaciones que esto lleva consigo, segundo, por ser mujer, lo que da una perspectiva diferente a la de los cronistas, tercero, por ser de origen Escoces y aunque católica, su manera de ve las cosas y de interpretarlas es totalmente diferente a la de alguien con cercanías culturales a las nuestras, su libro,
"La vida en México en 1822"
es una oportunidad de conocer lo que los demás cronistas no narran, la vida., lo que era la nación y sus personas, indios, negros, mulatos, criollos, léperos y gente decente, ella retrata eso, a la gente, en ese marco que era la muy noble y leal Ciudad de México.

Nació en Edimburgo, Escocia, el año de 1806, casada con Ángel Calderón de la Barca, primer ministro plenipotenciario de España en México (nombrado en virtud del Tratado de Paz y Amistad concertado entre México y España y donde se reconocía la independencia, firmado en Madrid el 28 de diciembre de 1836), llegó con su marido a este país el 18 de diciembre de 1839. A partir de esta fecha permanecieron dos años y veintiún días en la nueva República.

Durante este tiempo, France Erskine mantuvo una numerosa correspondencia con su familia radicada en Boston, Massachussets. De este acervo, escogió cincuenta y cuatro cartas para ser publicadas en inglés en 1843 por una editorial de Boston.



Hice mi debut en México yendo a misa a la Catedral. Al atravesar el coche la alameda, que se encuentra cerca de nuestra casa, admiramos sus nobles árboles, las flores y las fuentes, y bajo el sol todo era un golpe de brillos para la vista.

Eran pocos los carruajes que transitaban por ella; se veían algunos caballeros montando a caballo; unas gentes amantes de la soladad, descansaban en las bancas de piedra; profusión de mendigos, y los forcats con sus cadenas, regando las avenidas. Pasamos por la calle de San Francisco, la calle más hermosa de México, tanto por sus tiendas como por sus casas (entre ellas, el palacio de Iturbide, ricamente labrado, pero ahora casi en ruinas), y que termina en la plaza en donde se levantan la Catedral y el Palacio. Las calles estaban llenas de gente, pues era día de fiesta; y en un cielo transparente, el sol dejaba caer sus rayos sobre un conjunto de vivos colores; y los pintorescos grupos de soldados, frailes, campesinos y señoras de velo; la falta absoluta de proporción en los edificios, el primor de tantas iglesias y viejos conventos; y ese aire de grandeza que reina por todas partes, aun en donde el tiempo puso su mano o dejó en ruinas el talón de hierro de la revolución, todo contribuye a mantener la atención alerta y a excitar el interés.

Pasó el coche frente a la Catedral, construida sobre el sitio que ocupaban parte de las ruinas del gran templo de los aztecas; de aquel templo piramidal que construyó Ahuitzotl, el santuario tan mentado por los españoles, el cual comprendía diferentes edificios y santuarios, que ocupaban el terreno en que ahora se levanta la Catedral, y que incluye parte de la plaza y calles contiguas.

Nos han dicho que dentro del recinto del templo había quinientas habitaciones, y que el vestíbulo era de cal y canto, adornado de serpientes de piedra. Hemos oído hablar de sus cuatro grandes puertas, orientadas hacia los cuatro puntos cardinales; de su patio enlosado, de sus grandes escaleras de piedra, y de los santuarios dedicados a los dioses de la guerra; de la plaza dedicada destinada a las danzas religiosas y de los sacerdotes y seminarios para las sacerdotisas; del horrible templo cuya entrada era una enorme boca de serpiente; del templo de los espejos y el de las conchas; de la casa que, para orar, tenía reservada el Emperador; de las fuentes sagradas, de los pájaros destinados al sacrificio, de los jardines de las flores sagradas y de las torres horrendas hechas con las calaveras de las víctimas; ¡extraña mezcolanza de lo bello y de lo espantoso! Dicen que en el Gran Templo cantaban noche y día cinco mil sacerdotes, en honor y en servicio de monstruosos ídolos, a los cuales ungían tres veces diarias con los más raros perfumes; y que los sacerdotes más austeros vestían de negro, su largo cabello teñido con tinta y sus cuerpos tiznados con las cenizas de araña y de escorpiones; y los hijos de los reyes eran sus Señores.

Y es curiosa, y dicho sea de paso, la creencia que tenían de que el dios de la guerra, Mecitli, había nacido de mujer, una Virgen santa, que servía en el templo, y cuando los sacerdotes supieron de su desgracia y quisieron lapidarla, se decía: “No temas, madre mía, pues he de salvar tu honor y mi gloria.” Y así nació el dios, con un escudo en la mano izquierda, una flecha en la diestra, en la cabeza un penacho de verdes plumas, su cara pintada de azul y su pierna izquierda adornada con plumas. Así representaban su gigantesca estatua.
Tenían dioses del agua, de la tierra, de la noche, del fuego y del infierno; diosas de las flores y del maíz; se hacían ofrendas de pan, flores y joyas, pero también nos aseguraron que se sacrificaban anualmente de veinte a cincuenta mil víctimas humanas, sólo en la ciudad de México. Que estas cuentas han de ser exageradas, apenas podemos dudarlo, aun cuando entre los autores de estos relatos figura un obispo; mas con que fuera verdad la décima parte, es bastante para que reverenciemos la memoria de Cortés, quien con la cruz puso fin al derramamiento de sangre inocente, fundó la Catedral sobre las ruinas de un templo en el que tantas veces se oyeron voces lastimeras, y en lugar de estos ídolos embadurnados con sangre, instituyó el culto de la dulce imagen de la Virgen.

Entre tanto, entramos al edificio cristiano que cubre un espacio enorme de terreno, y es de forma gótica, con dos altivas y ornamentadas torres, y que es inmensamente rico en oro, plata y joyas. Una balaustrada que corre a lo largo del templo, que fue traída de China, vale mucho, según dicen, pero me parece más curiosa que bella. Es una composición de bronce y plata. No se veía un alma cuando llegamos al sagrado recinto, sólo léperos miserables, en andrajos, mezclados con mujeres que se cubrían con rebozos viejos y sucios; ya para irnos vimos, aquí y allí, a unas cuantas señoras de mantilla, pero dudo que llegaran a la media docena. El suelo está tan sucio que no puede uno arrodillarse sin una sensación de horror, y sin la determinación íntima de cambiarse después de ropa a toda prisa. Además muchos de mis vecinos indios estaban empeñados en algo que a vosotros os toca adivinar; estaban, de hecho, haciendo menos pesada la opresión del sistema colonial sobre sus cabezas, o más bien, capturando y exterminando a los colonos, que en ellas forman enjambres, como los inmigrantes irlandeses en los Estados Unidos. ¡Qué alivio, después de la misa, encontrarme otra vez al aire libre! Me han dicho que, con excepción de ciertas ocasiones solemnes y en determinadas horas, son muy pocas las señoras que van a la Catedral para sus devociones. Tendré que ir aprendiendo todas estas particularidades a su debido tiempo.

Al salir vimos el Calendario Azteca, piedra redonda cubierta de jeroglíficos, que todavía se conserva y está empotrada de uno de los lados exteriores de la Catedral. Vimos después la piedra de los sacrificios, ahora en el patio de la Universidad; tiene esta piedra una hendidura en la que acostaban a la víctima, mientras que seis sacerdotes, vestidos de rojo, con las cabezas adornadas con penachos de plumas verdes (se han de haber visto como si fueran macacos), con aretes en el labio superior, la sujetaban, para que el pontífice le abriera el pecho y arrojase luego el corazón a los pies del ídolo, para ponerlo después en la boca de la estatua, con una cuchara de oro. Cortábanle en seguida la cabeza a la víctima para colocarla en la torre de las calaveras; se comían algunas partes del cuerpo y el resto lo quemaban o lo arrojaban a los animales salvajes que eran mantenidos en el palacio.

Mientras escribo, un horrible lépero me está viendo de reojo, a través de la ventana, recitando una interminable y extraña quejumbre, al mismo tiempo que extiende su mano con sólo dos largos dedos: los otros tres han de estar probablemente atados con disimulo. “Señorita, señorita, por el amor de la purísima sangre de Cristo, por la milagrosa Concepción...” ¡El infelíz! No me atrevo a levantar la vista, pero siento que sus ojos se han fijado en un reloj de oro y en unos sellos que se encuentran sobre la mesa. Esto es lo peor que puede suceder en una casa de un solo piso... ¡Y ahora llegan otros! Una mujer paralítica, a horcajadas sobre la espalda de un hombre de barba, muy robusto, que tal parece que habría de recurrir a medidas más efectivas, si no fuese por los barrotes de hierro, y que exhibe un pie deforme, probablemente pegado detrás quién sabe por qué extraordinario artificio. ¡Cuánta quejumbre! ¡Cuántos andrajos! ¡Qué coro de lamentaciones! Esta concurrencia débese, con seguridad, al hecho de que ayer les mandamos algunas monedas. Trato de no darme por enterada y sigo escribiendo como si estuviera sorda. Debo salir de la habitación, sin mirar a mis espaldas, y mandar al portero que les ahuyente. Porque aquí no se usan los cordones de campanilla...

Ayer por la tarde me llevaron a visitar al Presidente. El palacio es un edificio enorme, que contiene, además de los despachos del Presidente y de sus Ministros, los de los principales Tribunales de Justicia. Ocupa un lado de la plaza, mas su arquitectura no tiene nada de notable. En cada uno de los descansos de la escalera que íbamos subiendo, teníamos que pasar entre soldados que con sus capotes amarillos estaban tendidos en el suelo acompañados de mujeres de rebozo. Pasamos a través de un vestíbulo, lleno asimismo de soldados (…)

El general Bustamante vestía esta vez de paisano y nos dispensó un cordial recibimiento.

Parece hombre bondadoso, con una expresión de honestidad y benevolencia, franco y sencillo en sus maneras, y de ningún modo con aire de héroe. Su conversación no fue muy brillante, y no me acuerdo bien cuál fue el tema de ella, supongo que sobre el tiempo, y desde luego, y de preferencia, sobre medicina. No podría ofrecerse mayor contraste, tanto en la apariencia como en la realidad, que entre él y Santa Anna. Su mirada no tiene nada de diabólica. Es franco, abierto, sin reservas. Es imposible mirarle cara a cara y no creer que es un hombre honrado y bien intencionado. Un escritor carente de principios, pero muy inteligente, ha dicho de él que no está dotado de grandes capacidades ni de genio superior; pero bien sea por reflexión o por dificultad en comprender, es siempre extraordinariamente calmado en sus determinaciones, que antes de tomar partido ni quiere y considera hasta el fondo si será justo; mas una vez convencido de que lo es, o que le parece serlo, sostiene sus puntos de vista con firmeza y constancia.

Añade el dicho escritor que está hecho más para obedecer que para mandar; por cuya razón fue siempre tan ciego servidor de los españoles y de Iturbide después.Es fama que sabe ser buen amigo, que!20su honradez es proverbial y, por su persona, valiente; sin embargo su energía moral decae en algunas ocasiones. Es, en consecuencia, una persona estimable y que quiere cumplir con su deber hasta donde sus facultades se lo permiten, aun cuando es problemático determinar si posee aquella severidad y energía suficientes en estos desdichados días en que le ha tocado gobernar.

Después de una prolongada visita a Su Excelencia, fuimos a pagar la de la Condesa de la Cortina, dueña de una casa magnífica, con una continuación de espaciosas habitaciones, entre las que se distingue la sala por su hermosura y por su enorme tamaño, con sus paredes exquisitamente pintadas con motivos religiosos, y en donde me encontré uno de los mejores pianos de cola fabricados por Broadwood. Mas, a pesar de los gabinetes incrustados de oro, de las buenas pinturas, y cientos de preciosos objetos, nuestros ojos europeos se sorprenden ante las numerosas impropiedades en el vestir, en los criados, etc., en todo lo cual se observa una ausencia de esmero en buen cuidado de la casa. Y así esta mansión y la que se encuentra junto a ella, son por su grandeza verdaderos palacios, y la Condesa me recibe más bien como si fuese yo hija suya que no como a una persona que acaba de conocer desde hace muy pocos días.



Hay en México diversidad de gritos callejeros que empiezan al amanecer y continúan hasta la noche, proferidos por centenares de voces discordantes, imposibles de entender al principio; pero el Señor... me los ha estado explicando, mientras empiezo a tener un más claro entendimiento de lo que significan. Al amanecer os despierta el penetrante y monótono grito del carbonero: “¡Carbón, señor!” El cual, según la manera como le pronuncia, suena como “¡Carbosiú!”

Más tarde empieza su pregón el mantequillero: “!Mantequía! ¡Mantequía de a real y di a medio!”

“¡Cecina buena, cecina buena!”; interrumpe el carnicero con voz ronca.

“¿Hay sebo-o-o-o-o’” Esta es la prolongada y melancólica nota!20de la mujer que compra las sobras de la cocina, y que se para delante de la puerta.

Luego pasa el cambista, algo así como una india comerciante que cambia un efecto por otro, la cual canta:“¡Tejocotes por venas de chile!”; una fruta pequeña, que propone en cambio de pimientos picantes. No hay daño en ello*

Un tipo que parece buhonero ambulante deja oír la voz aguda y penetrante del indio. A gritos requiere al público que le compre agujas, alfileres, dedales, botones de camisa, bolas de hilo de algodón, espejitos, etcétera. Entra a la casa, y en seguida le rodean las mujeres, jóvenes y viejas, ofreciéndole la décima parte de lo que pide, y que después de mucho regatear, acepta. Detrás de él está el indio con las tentadoras canastas de fruta; va diciendo el nombre de cada una hasta que la cocinera o el ama de llaves ya no pueden resistir más tiempo, y asomándose por encima de la balaustrada le llaman para que suba con sus plátanos, sus naranjas y granaditas, etc...

Se oye una tonadilla penetrante e interrogativa, que anuncia algo caliente, que debe ser comido sin demora, antes de que se enfríe: ¡”Gorditas de horno caliente!”, dicho en un tono afeminado, agudo y penetrante.

Le sigue el vendedor de petates:

“¿Quién quiere petates de la Puebla, petates de cinco varas?” Y éstos son los pregones de las primeras horas de la mañana.

Al mediodía, los limosneros comienzan a hacerse particularmente inoportunos, y sus lamentaciones y plegarias, y sus inacabables salmodias, se unen al acompañamiento general de los demás ruidos. Entonces, dominándolos, se deja oír el grito de:

“! Pasteles de miel”!

“¡Queso y miel!”

“¿Requesón y melado bueno?” (El requesón es una especie de cuajada que se vende como si fuera queso.) En seguida llega el dulcero, el vendedor de fruta cubierta, el que vende merengues, que son muy buenos, y toda especie de caramelos.

“! Caramelos de espelma, bocadillo de coco!” Y después, los vendedores de billetes de la lotería, mensajeros de la fortuna, con sus gritos:

“¡El último billetito, el último que me queda, por medio real!” Un anuncio tejtador para el mendigo perezoso, que ha encontrado que es más fácil jugar que trabajar, y que a lo mejor tiene el dinero para comprarlo, escondido entre sus harapos. A eso del atardecer se escucha el grito de: “! Tortillas de cuajada!”, o bien: “¡Quién quiere nueces!”, a los cuales le sigue el nocturno pregón de: “¡Castaña asada, caliente!”, y el canto cariñoso de las vendedoras de patos: “¡Patos, mi alma, patos calientes!”

“¡Tamales de maíz!”, etc. etc. Y a medida que pasa la noche, se van apagando las voces, para volver a empezar de nuevo, a la mañana siguiente, con igual entusiasmo.




Hacia finales del siglo XIX, el gobierno de México decidió realizar numerosas obras urbanísticas que si bien tenían como centro de atención la ciudad de México, terminarían por afectar a todo el territorio del Distrito Federal. Entre ellas se encuentra la construcción del Gran Canal del Desagüe, iniciado hacia 1878 y terminado en 1910. Se introdujeron barcos de vapor para el transporte de mercancías y personas, a través de los canales del valle, así como tranvías para el transporte terrestre.

Se emprendió la construcción de grandes y monumentales construcciones, refinadas residencias, villas y chalets; ricas y elegantes tiendas; lujosos cafés, restaurantes y teatros; imponentes almacenes y bancos. El inminente ingreso de extranjeros al país y específicamente a la capital, trajo como consecuencia inmediata, entre otras, la construcción de un gran numero de viviendas para albergarlos y entonces se fundaron nuevas colonias. Surgieron la colonia Santa María la Ribera (1861), la Guerrero (1874), San Rafael (1882), Cuauhtémoc (1890), Juárez (1898) y la Roma y Condesa (1902.) Muchas de estas colonias poseían amplias avenidas y banquetas arboladas, que permitían pasear a la sombra y admirar, al mismo tiempo, hermosos jardines y residencias de diversos estilos, que comenzaban a dar a la ciudad un carácter de modernidad, situándola a la altura de algunas ciudades europeas. Tambien esta la construcción del Gran Canal del Desagüe, iniciado hacia 1878 y terminado en 1910. Se introdujeron barcos de vapor para el transporte de mercancías y personas, a través de los canales del valle, así como tranvías para el transporte terrestre.



A partir de la segunda década del siglo XX inicia la reconstrucción nacional. Los gobiernos de la época dieron paso a una serie de acciones que en los años treinta sustentaron las grandes intervenciones. Aunque de principio realizadas de forma aislada, estas acciones dieron cuenta, de un conjunto!20de aspiraciones provenientes de los distintos grupos sociales que se venían conformando como parte de la continuidad de la Revolución, y en ese mismo sentido, de su visión de progreso.

De esos años, Salvador Novo, dibuja la ciudad con pinceles y colores únicos, cercanos a lo apócrifo, describe en sus
“Poemas proletarios”
la ciudad, esa llena de luz y de oscuridad, habla de las personas y de lo que son, por eso incluyo una parte de estos:


Crece el tiempo en silencio,
hojas de hierba, polvo de las tumbas
que agitan apenas la palabra.

El Himno del trabajo
en la ciudad antigua, edificada sobre agua
los hombres hacen puertas y levantan paredes
o conducen gente de un sitio al otro
o fabrican pan
o vigilan las grandes máquinas que escupen su negrura
sobre sus carnes flácidas
o componen en plomo las frases de los pensadores
o vocean la cotidiana sabiduría de los periódicos
o envejecen detrás de los mostradores
o de los escritorios
o en las cárceles o en los hospitales
o destazan la carne sanguinolenta, y la pesan
o leen atentamente las ofertas de empleo en los diarios
o llaman a las puertas y muestran un brazo paralizado.

Pero concluido el Himno del trabajo
pueden iniciar el Himno de la alegría,
pueden ir a un cine y comer cacahuates
o pueden escuchar en el radio una Conferencia
Antialcohólica
con números de música cubana
o ir a tomarse un tequila a la esquina
o pulque y tacos,
o asistir a una conferencia
sobre los anhelos y las realizaciones del Plan Sexenal.
“En Rusia, compañeros, el proletariado organizado
derrocó la tiranía de los zares
y redujo a cenizas el capitalismo y la burguesía.
El comunismo es una doctrina extraña en nuestro medio,
no pudimos sostener relaciones diplomáticas con la
Unión Soviética,
pero la Educación Socialista
preparará a tus hijos a vivir el momento histórico
y la realidad mexicana dentro de los postulados
del Instituto Politécnico de la Revolución Mexicana.
La capacitación de las masas trabajadoras,
los anhelos de reivindicación del proletariado...”
Le dicen los poetas proletarios:
Campesino,
toma la hoz y traza tu destino.
(Se lo dicen en la ciudad, o por radio
y el no puede escucharlos.)

Los pintores lo graban en los muros de las oficinas
abrazando al obrero,
viendo salir el Sol de las Reivindicaciones,
cargado de flores o de paja
o descendiendo a las minas negras.
(Él no ha visto esos muros, y en su choza
cuelga un viejo almanaque de los productos Báyer
o el retrato de Miss Arizona en traje de baño
que cortó de un rotograbado dominical.)

Cuando suele venir a la ciudad
trae a cuestas dos costales de tierra de encino
para las macetas de trozos de platos
que adornan las casas de los pensadores proletarios
o viene a venderle a mister Davis unos sarapes
o a vocear lúgubremente una ruda escalera
o dos petates o unos jarros toscos
o chichicuilotitos vivos.
Y si tiene fuerzas
se llega caminando hasta la Villa de Guadalupe
a encenderle una vela a la Virgen
porque en su atraso y su ignorancia
no sabe que ya no hay Dios, ni santos,
ni cielo, ni infierno,
ni que la doctrina marxista, la oferta y la demanda,
la plusvalía y la saturación de la plata
integran la preocupación más honda
del Gobierno emanado de la Revolución.

Se llega, tímido, a la elegante y sabia ciudad,
vestido de manta, descalzo y callado,
miedoso de los automóviles raudos
y se vuelve a su tierra por los caminos desmoronados
en que crece el tiempo en silencio
pisando hojas de hierba, polvo de las tumbas
que agita apenas la palabra.

Es necesario fomentar el turismo.
Cuando esté terminada la carretera México-Laredo
vendrán muchísimos más Leones y Rotarios
a brindar en Xochimilco por la prosperidad de México,
que les queda más cerca que Egipto, relativamente,
y que también tiene ruinas de Monte Albán.
Los años de la depresión dejaron ya su enseñanza.
Mientras Morgan y Rockefeller
el maltusianismo y las sufragistas
construían en el pasado siglo la civilización industrial,
los ferrocarriles, los bancos y las fábricas de salchichas
los B.V.D.’s, los tractores y la leche condensada
sin pensar en la inmanente tragedia de la
sobreproducción,
Juárez dijo que el respeto al derecho ajeno era la paz
y disfrutamos en consecuencia de una larga paz
enajenada,
turbada apenas, acaso, por la inauguración del
ferrocarril
que iban a ver las gentes, como al circo,
por las tardes, en la estación.

Fuimos inmunes al industrialismo.
Nuestra paz, el silencio prenatal de!20nuestros campos
apenas si a ratos despertaba
la explosión de!20un cohete, de un alarido,
de un balazo o de una detumescente puñalada.
Todavía nos halló sentados
el retorno del hijo pródigo yanqui
vencido por la máquina que engendró su comodidad,
aturdido, loco de ruidos industriales,
misionero, turista y periodista.
Vinieron en aeroplano grandes pensadores rubios.
“El confort, dijo uno de ellos,
es la armonía entre el hombre y su medio.
Los indios, a la puerta de sus chozas,
están más confortables, descalzos,
qua Anatole France en zapatillas
o Calvin Coolidge sorbiendo una Coca-Cola
en un salón del Waldorf Astoria.”

Otro dijo: “Con unos cuantos tractores Ford,
unos cuantos baños de Crane,
algunos kilómetros de carreteras pavimentadas
México sería el paraíso
que no pudieron ser los Estados Unidos.”

Vino todavía otro, de mucho más lejos,
y comparó la civilización industrial a un lirio podrido
cuyo perfume le era definitivamente más grato
que el de la paz prenatal regada de ocasional sangre,
sólo interrumpida, a ratos, por el estallido de un cohete
que mira el indio, confortable a la puerta de su choza,
ignorante de lo que dijeron los pródigos pensadores.

De todas maneras
el despertar de los anhelos
de las clases laborantes del campo y la ciudad...

Crece el tiempo en silencio:
hojas de hierba, polvo de las tumbas
que agita apenas la palabra.



Así se veia el Zócalo cuando yo nací, 1956