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miércoles, 17 de diciembre de 2014

El espíritu de las ausencias


Cuanto tiempo hace, no lo recuerdo, fue cuando… ese día había sido como cualquier otro de mi vida, y de pronto todo cambio, sin embargo la vida siguió, fluye de un extremo a otro, como una hoja movida por el viento, y tú, tú ya no estabas aquí,

Hoy, cuando te busco al lado mío, cuando deseo sentirte solo no hay nada, ya no estás aquí.

Cuando fue, no, no logro recordar, solamente siento muy hondo tu ausencia, hoy que no estás tu ausencia llena todo, no cuando te fuiste, sino cuando mi cama esta vacía.

Yo quisiera saber cuándo te fuiste, no lo recuerdo, no sé si fue de día o de noche, no se llovía o la luna nos acompañaba, no lo sé… todo esta vacio y solo tu ausencia llena esa soledad tan sola.

Hoy sé que las pérdidas realmente existen cuando sientes las ausencias,

Ausencia
Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

Jorge Luis Borges




domingo, 20 de abril de 2014

Una voz a la esperanza, el espiritu de las relaciones rotas.



Amanecer

 
¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared?
¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye?
¿Se echa uno a correr, como el que tiene
las ropas incendiadas, para alcanzar el fin?

¿Cuál es el rito de esta ceremonia?
¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana?
¿Quién aparta el espejo sin empañar?

Porque a esta hora ya no hay madre y deudos.
Ya no hay sollozo. Nada, más que un silencio atroz.
Todos son una faz atenta, incrédula
de hombre de la otra orilla.
Porque lo que sucede no es verdad.
Rosario Castellanos
 
Hace unos días, fui con mi hija y mi yerno al Museo del Objeto del Objeto, MODO, ya había ido anteriormente con una amiga, en esa ocasión descubrí este museo de la memoria y del recuerdo de la cotidianeidad, fue sorprendente encontrar envases de productos de cuando yo era niño, muchos de los cuales hace años dejaron de existir.

En esta ocasión nuevamente la sorpresa me abrumo, lo cotidiano del alma, lo trascendente de nuestra vida, el amor, una exposición basada no en el amor, sino en el desamor,

Las relaciones rotas, ese lugar tan común a la humanidad, el dolor nos lleva a actuar contra nosotros mismos y por ello decidimos no volver a enamorarnos, aunque con esta decisión estemos cancelando la posibilidad de construir una relación, de caminar al lado del otro, reconociéndole como nosotros nos reconocemos en esa otredad.
 
La directora del museo dice sobre los objetos que cuentan historias que: “El objetivo de los cuentos no es hablar de las relaciones como una fatalidad. Hay que darse cuenta de que rupturas en una relación las pasamos todos, pero que, a pesar de ello, hay un aprendizaje. Te vuelves a recuperar. Yo no conozco a nadie que después de haberse separado no diga: estoy mejor”

La historia de cada objeto es de una vida, de una persona que como cada uno de nosotros cuenta su historia, es nuestra historia la historia de todos, no es en función del sexo, género o edad, ni nacionalidad ni credo político o religioso.

Es por un lado el sueño perdido, el salmo olvidado, pero también es la posibilidad real de reinventarnos y redimirnos, de volver a amar.
 
Esta exposición nace y crece en Zagreb, en Croacia, lugar devastado por la guerra, por el odio contra otras religiones, culturas, a principios de mayo de 1995, la violencia explotó de nuevo. La República Serbia de Krajina (RSK) perdió el apoyo de Belgrado, parcialmente a causa de la presión internacional. Al mismo tiempo, el ejército croata tomó de nuevo la totalidad de los territorios ocupados de Eslavonia Occidental durante la Operación Flash. Como represalia, fuerzas serbias atacaron Zagreb con cohetes, matando a 7 personas e hiriendo a 175.

Soñé con elefantes es la novela de Ivica Djikic publicada por Sajalín Editores. Caos. Una narración que avanza y retrocede, que gira sobre sí misma y que apunta en varias direcciones a la vez; que cuenta con varios protagonistas y múltiples puntos de vista.

Ejecuciones, torturas y asesinatos sirven para contextualizar el estado de las cosas de una Croacia que mira hacia delante, tratando de pasar página de un pasado demasiado presente como para que pueda ser dejado atrás. Al menos, fácilmente.

Porque ahí está la mafia. Y los gánsteres. Y los políticos. Hoy. Los mismos que ayer eran héroes de guerra. Los mismos perros, con collares muy distintos. Y las fidelidades. Y, por supuesto, las infidelidades. Y las traiciones. Y los elefantes.
 
Por ello no me sorprende que el Museo de las Relaciones Rotas haya surgido en una zona devastada por la guerra, donde hoy lo cotidiano y humano busca recuperar el alma y volver a dar luz al espíritu humano.

En las salas se pueden ver los objetos y leer la historia de quien lo dejo ahí, para compartir y terminar de desprenderse, de sanar su alma y volver a andar, volver a amar libre, con historia propia, con conocimiento.
 
Algunas cosas que vi y leí:

Hay una cámara fotográfica que sólo se usó una vez y guarda un rollo con imágenes del último día que alguien estuvo con su amor en Filipinas.
 
Otro de los pocos casos en los que se identifica el nombre de la dueña es el de un rosario. El objeto simboliza una triste historia de un hombre de Hungría que en los años 80 tuvo una novia de secundaria llamada Ester, quien un día dejó el rosario en su casa. Él, que era agnóstico, sólo se dio cuenta del olvido de su novia unos días después de que sufrieran un accidente automovilístico en el que su amada falleció.
 
Un plancha y que el texto dice que solo la uso para planchar el vestido de novia que nunca uso.
 
Uno más narra como falleció su amado un día antes de casarse, ahora puede caminar aunque nunca olvidar.

Existe también la posibilidad de que se escriban las historias de los visitantes, sus sentimientos, se colocan colgados en unos tendederos como si fuese ropa recién lavada, como limpiando y dejando lista la piel y la esperanza para volver a usarse.

A mí me hubiese gustado escribir algo, en ese momento no se me ocurrió nada, pero también la mayoría de los visitantes son personas jóvenes, lo que me lleva a pensar si los viejos sencillamente ya no consideramos esto porque hace tanto que sucedió o porque no somos capaces de decirlo y redimirnos, de perdonar, de volver a creer, de aceptar que podemos amar y ser amados.

Con todo mi amor, Alejandro, 2014
  
Quise saber que hubo entre ayer y hoy
Sueños e ilusiones de un tiempo
al rio aquel me voy
donde fue nuestro último encuentro
Casta Sulmerze
 
Hoy regreso aquí,
a perderme,
a este curioso museo
fundado por dos amantes
que se les quedó el amor en las manos
de tanto usarlo...
.
Hoy vengo aquí a olvidate
arrojando por sus ventanas
todas tus cartas,
metiendo mis poesías por los agujeros
y reteniendo el aire
que se me escapa
porque aún te quiero.
.
Hoy vengo a colgar en la puerta
de este viejo caserón
mi corazón roto,
para que avise a otros amantes
.
...y jamás vengan
ni por distraerse,
a este museo!
Popochán, China, Museo de las relaciones rotas.
 
Entender las Relaciones Rotas y mirarlas desde lo cotidiano me lleva a pensar en las relaciones amorosas en sí. El amor es uno de los principales fundamentos de nuestra vida, las múltiples imágenes, ideas y sueños con los que lo concebimos son el astrolabio de nuestro navegar, aquel que nos marca, en este caso, las estrellas del amor, los sueños y los deseos, por eso transcribo algo de dice Octavio Paz en “Un sistema solar”:
  



Lo cierto es que el tránsito de la sexualidad al amor se caracteriza no tanto por una creciente complejidad como por la intervención de un agente que lleva el nombre de una linda princesa griega: Psiquis. La sexualidad es animal; el erotismo es humano. Es un fenómeno que se manifiesta dentro de una sociedad y que consiste, esencialmente, en desviar o cambiar el impulso sexual reproductor y transformarlo en una representación. El amor, a su vez, también es ceremonia y representación pero es algo más: una purificación, como decían los provenzales, que transforma al sujeto y al objeto del encuentro erótico en personas únicas. El amor es la metáfora final de la sexualidad. Su piedra de fundación es la libertad: el misterio de la persona.

No hay amor sin erotismo como no hay erotismo sin sexualidad. Pero la cadena se rompe en sentido inverso: amor sin erotismo no es amor y erotismo sin sexo es impensable e imposible. Cierto, a veces es difícil distinguir entre amor y erotismo.
 
Se ha comparado muchas veces a la amistad con el amor; en ocasiones como pasiones complementarias y en otras, las más, como opuestas. Si se omite el elemento carnal, físico, los parecidos entre amor y amistad son obvios. Ambos son afectos elegidos libremente, no impuestos por la ley o la costumbre, y ambos son relaciones interpersonales. Somos amigos de una persona, no de una multitud; a nadie se le puede llamar, sin irrisión, 'amigo del género humano'. La elección y la exclusividad son condiciones que la amistad comparte con el amor. En cambio, podemos estar enamorados de una persona que no nos ame pero la amistad sin reciprocidad es imposible.

La amistad nace de la comunidad y de la coincidencia en las ideas, en los sentimientos o en los intereses. La simpatía es el resultado de esta afinidad; el trato refina y transforma a la simpatía en amistad. El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo

¿Qué sabemos de lo que realmente sentían y pensaban las esposas de Atenas, las muchachas de Jerusalén, las campesinas del siglo XII o las burguesas del XV? En cuanto conocemos un poco mejor un periodo histórico, aparecen casos de mujeres notables que fueron amigas de filósofos, poetas y artistas: Santa Paula, Vittora Colona, Madame de Sévigné, George Sand, Virginia Woolf, Hannah Arendt y tantas otras. ¿Excepciones? Sí, pero la amistad es, como el amor, siempre excepcional.
 
El verdadero amor consiste precisamente en la transformación del apetito de posesión en entrega. Por esto pide reciprocidad y así trastorna radicalmente la vieja relación entre dominio y servidumbre. El amor único es el fundamento de los otros componentes: todos reposan en él; asimismo, es el eje y todos giran en torno suyo. La exigencia de exclusividad es un gran misterio: ¿por qué amamos a esta persona y no a otra? Nadie ha podido esclarecer este enigma, salvo con otros enigmas, como el mito de los andróginos de El Banquete. El amor único es una de las facetas de otro gran misterio: la persona humana.

La palabra persona es de origen etrusco y designaba en Roma a la máscara del actor teatral. ¿Qué hay detrás de la máscara, qué es aquello que anima al personaje? El espíritu humano, el alma o ánima. La persona es un ser compuesto de un alma y un cuerpo. Aquí aparece otra y gran paradoja del amor; tal vez la central, su nudo trágico: amamos simultáneamente un cuerpo mortal, sujeto al tiempo y sus accidentes y un alma inmortal. El amante ama por igual al cuerpo y al alma. Incluso puede decirse que, si no fuera por la atracción hacia el cuerpo, el enamorado no podría amar al alma que lo anima. Para el amante el cuerpo deseado es alma; por esto le habla con un lenguaje más allá del lenguaje pero que es perfectamente comprensible, no con la razón, sino con el cuerpo, con la piel. A su vez el alma es palpable: la podemos tocar y su soplo refresca nuestros párpados o calienta nuestra nuca. Todos los enamorados han sentido esta transposición de lo corporal a lo espiritual y viceversa. Todos lo saben con un saber rebelde a la razón y al lenguaje. Algunos poetas lo han dicho.

Amamos a un ser mortal como si fuese inmortal. Lope lo dijo mejor: a lo que es temporal llamamos eterno. Sí, somos mortales, somos hijos del tiempo y nadie se salva de la muerte. No sólo sabemos que vamos a morir sino que la persona que amamos también morirá. Somos juguetes del tiempo y sus accidentes: la enfermedad y la vejez, que desfiguran al cuerpo y extravían al alma. Pero el amor es una de las respuestas que el hombre ha inventado para mirar de frente a la muerte. Por el amor le robamos al tiempo que nos mata unas cuantas horas que transformamos a veces en paraíso y otras en infierno. De ambas maneras el tiempo se distiende y deja de ser una medida
 
El desenamoramiento es a fin de cuentas el producto de la ruptura, la vos popular dice: "El amor hace pasar el tiempo, y el tiempo hace pasar el amor", y "El amor vive de nada y muere de todo", entonces sucede que el sentimiento de que falta algo, de que falla algo y de que no se es feliz con la pareja actual. Existe una ausencia de fantasías románticas y placenteras con la pareja y aparición de ensoñaciones con escenas desagradables con ella. Incluso pueden aparecer fantasías eróticas con terceras personas, El amor es reemplazado por expresiones de aburrimiento, indiferencia, tristeza, ansiedad u odio.
 
Cada uno de nosotros manifiesta y asume el desenamoramiento de manera diferente; de den algunas expresan ansiedad o tristeza, aquellas personas que son amantes maduros y sanos pueden o no separarse, pero mantienen relaciones de simpatía y aprecio, y evitan dañarse ellos y dañar a los hijos.

Así, poco a poco caminamos hacia la ruptura, ese acto que duele y concluye la relación, pareciera que nada vale, que hemos perdido, es más hay quien lo concibe como un acto fallido

 

viernes, 23 de agosto de 2013

El espiritu del amor





El amor, dicen los que saben de eso, que es toxico, enerva los sentidos, por amor se realizan grandes proezas, pero también traiciones, el amor crea vida y muerte, es un bálsamo o una pócima, el amor es algo que nos aleja o acerca, que puede dejar vacíos y huecos inmensos en el alma o placidos y suaves atardeceres, algo que llena y desborda, el amor es generoso y egoísta, el amor es alma, deseo y carne.

Los Dioses conocieron muy bien el amor, engendraron y protegieron a sus vástagos, amaron a sus parejas, sin embargo, los Dioses siempre abandonan, nunca se quedan, solo dejan su ausencia, su soledad, su indiferencia, yo creo que lo hacen, no porque consideran a los humanos pequeños seres, lo hacen porque ellos no pueden amar y no son capaces de aceptar el dolor, de aprender de él, de darse cuenta que ambos son parte esencial de la condición humana.

Hoy he decidido compartir dos ideas sobre el amor, uno es un antiguo mito y la otra es de John Lennon.

Con todo mi amor para todo el cosmos y para ti.

Alejandro.
  




 
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando EL ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: ¿Jugamos al escondite?

LA INTRIGA levantó la ceja intrigada, y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: ¿al escondite? ¿Y cómo es eso?

Es un juego - explicó LA LOCURA- , en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

EL ENTUSIASMO bailó secundado por LA EUFORIA.

LA ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD prefirió no esconderse ¿para qué? Si al final siempre la hallaban, la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y LA COBARDIA prefirió no arriesgarse...

Uno, dos, tres... comenzó a contar LA LOCURA.

La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos...que si un lago cristalino, ideal para LA BELLEZA, que si la rendija de un árbol, perfecto para LA TIMIDEZ, que si el vuelo de una ráfaga de viento, magnífico para LA LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de Sol.

EL EGOISMO en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.

LA MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoíris) y LA PASIÓN Y EL DESEO en el centro de los volcanes.
EL OLVIDO... se me olvidó donde se escondió...pero eso no es lo importante.

Cuando LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no se había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado...hasta que encontró un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón, - contó LA LOCURA- y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue LA PEREZA sólo a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a LA FE discutiendo con DIOS en el cielo sobre teología y a LA PASIÓN y EL DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a LA ENVIDIA y claro, pudo deducir donde estaba EL TRIUNFO.

AL EGOISMO no tuvo ni que buscarlo, el sólo salió de su escondite, había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió LA BELLEZA y con la DUDA resultó más fácil todavía pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una oscura cueva, a LA MENTIRA detrás del arcoíris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta EL OLVIDO...que ya se le había olvidado que estaban jugando al escondite, pero sólo EL AMOR no aparecía por ningún sitio, LA LOCURA buscó detrás de cada árbol, cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas... y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas había herido en los ojos AL AMOR; LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra..
.
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

 

 ooOOoo


El amor es sentir, sentir el amor. El amor es desear ser amado. El amor es pedir ser amado. El amor es saber que podemos ser. El amor es necesitar ser amado.
Letra de Love, de John Lennon


Nos hicieron creer que el ‘gran amor’, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada ‘dos en uno’: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas. 

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.

Cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy ‘enamorado de tí mismo, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien’.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… …aunque la violencia se practica a plena luz del día.
John Lennon