viernes, 17 de agosto de 2012

67 años de Hiroshima y Nagasaki y el temor sigue viva, la memoria también Por los sobreviviente y por nosotros






A veces, sólo se trata de no olvidar, de saber que lo que sucedió sigue siendo vigente, que de nuestra actitud y deseo de transformar nuestra vida depende el futuro.

Por eso sólo dejo imágenes, para que la memoria exista y siempre este presenta, para que no suceda nunca más.

Así fue el 6 de agosto en Hiroshima y el 9 de ese mes en Nagasaki en 1945.

Les dejo con dos testimonios de sobrevivientes, con las imágenes y un par de videos de Natgeo.

Alejandro.

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Eiji Nakanishi
"Estaba en el salón de mi casa, con mis padres y mi hermana mayor, cuando estalló la bomba. Mi padre salió despedido al patio y el edificio se derrumbó por completo. Mi hermana me sacó de entre los escombros; aparecí llorando y cubierto de polvo. Tuvimos suerte porque todos salimos ilesos. En la casa de al lado vivían mis tíos y mi primo, que tenía mi edad. Mi tío quedó sepultado al destruirse su casa mientras gritaba a mi tía: ‘¡Sálvame! ¿Por qué no puedes salvarme?’. Pero ella ya no pudo hacer nada. Mi primo sobrevivió pero murió poco después, lo que dejó a mi tía un terrible sentimiento de culpa que la afectó durante toda su vida.

A todos los supervivientes nos dijeron que tarde o temprano íbamos a morir. Crecí pensando que no iba a hacerme mayor. Mis compañeros de colegio que no habían nacido cuando estalló la bomba querían ser deportistas, empresarios... Mientras que yo sólo soñaba con cumplir los 20 años. A los niños, la bomba nos robó nuestros sueños y nuestras esperanzas en la vida.

Después me enamoré de una chica y queríamos casarnos. Pero cuando sus padres se enteraron de que yo era un superviviente de Hiroshima, un hibakusha, se opusieron a la boda. Tenían miedo de que nuestros hijos naciesen con problemas. Por eso, lo primero que hice cuando nació el primero fue ir corriendo a ver si tenía todos los dedos. La bomba no nos ha dejado vivir libres, siempre nos ha perseguido, siempre ha estado en nuestra mente...

Ahora he venido a España, invitado por Greenpeace, como un paso más para ver cumplido mi sueño de morir con la alegría de que mi vida ha merecido la pena porque se ha conseguido la eliminación total de las armas nucleares. Porque los hibakusha sólo vivimos para eso, para pedir que no haya más Hiroshimas, más Nagasakis, no más bombas nucleares, no mas hibakushas...".


Etsuko Kanemitsu
"‘¿Por qué han parado la alarma si todavía puedo ver el avión que nos ataca en el cielo?’, me pregunté cuando las sirenas dejaron de sonar sobre Hiroshima y el Enola Gay volaba sobre nosotros. Miré hacia arriba una vez más y una luz cegadora me quemó el rostro. Una gran fuerza me empujó varios metros y caí al suelo del patio del instituto donde estudiaba. Caí de frente y al levantarme pude comprobar que mi pecho y la parte delantera de mi cuerpo, salvo el rostro, estaban intactos. Pero toda la ropa había desaparecido de la parte trasera de mi cuerpo y la piel de mi espalda ya no estaba. Miré a mi alrededor y todo lo que hacía unos segundos estaba allí había desaparecido, incluidas las compañeras que formaban en el patio.

Me llevé las manos a la cabeza y no tenía cabello, sólo carne quemada. ¿Dónde estoy?, me pregunté. Sólo sobrevivimos cuatro de las 50 estudiantes que estábamos fuera de las aulas en el momento de la tremenda explosión. No recuerdo cómo llegué a casa.

Mi madre consiguió un médico, pero él dijo que no tenía muchas posibilidades de salir adelante con vida y que era mejor que se esforzara en otros heridos menos graves. Mi madre no quiso escucharle y le suplicó: ‘Póngale aceite en el rostro, es una chica y necesita que se la pueda mirar a la cara o no tendrá ningún futuro’. El dolor que sentía era insoportable y tardé varios meses en recuperarme. A mi hermana nunca la encontramos y fue dada por muerta.

Cuando tenía 27 años me casé con un hombre que también había sobrevivido a la bomba. Los dos hemos pasado estos 60 años con graves enfermedades, pero no somos fáciles de liquidar. Hemos desafiado a la muerte".




 






domingo, 12 de agosto de 2012

El Rey Lear - Shakespeare


 

El Rey Lear lo vi por vez primera en escena a finales de los años setentas, en una de las mejores salas teatrales de México, en la Ciudad Universitaria, la interpretación del terrible y soberbio anciano hizo Ignacio López Tarzo, recién la había leído en una hermosa edición en inglés que me regalo Virginia, de hecho fue ella quien me enseño a conocer a Shakespeare, al descubrirlo encontré una manera maravillosa de usar el lenguaje, del poder de la palabra, así, esta junto con Macbeth , (de quien publique el 11 de julio del 2010 en: http://alejandro-ellugardetodos.blogspot.mx/2010/07/blog-post.htmlSueño de una noche de verano y Falstaf son mis obras preferidas y claro, sus sonetos, sobretodo Venus y Adonis.


Thrice-fairer than myself,thus she began,

The field’s chief flower, sweet above compare,

Stain to all nymphs, more lovely than a man,

More white and red than doves or roses are;

Nature that made thee, with herself at strife,

Saith that the world hath ending with the life.”

“Tú, tres veces más bello que yo misma – comienza–¡
Tú, flor principal de la pradera, imponderable perfume!
Tú, prodigio entre todas las ninfas, más adorable que un hombre,
Más blanco y carmíneo que las palomas o las rosas.
La Naturaleza que te ha creado, en competencia con ella misma,
dice que el mundo con tu muerte acaba.”)

(...)

“Are thou ashamed to kiss? Then wink again,

And I will wink; so shall the day seem night;

Love keeps his reveals where are but twain;

Be bold to play, our sport is not sight:

These blue-vein d`whereon we lean

Never can blab, nor know not what we mean.”


“¿Sientes vergüenza de besar? Cierra, pues, los ojos, y yo los cerraré;
así, el día parecerá noche;
el amor revela sus secretos donde se encuentran dos a solas;
sé audaz para jugar, nuestro juego no está a la vista:
estas violetas de venas azules en que nos apoyamos
nunca podrán delatarnos, ni saber lo que deseamos.”


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Perdón por el breve desvío, pero no pude resistirme, en fin, hace algunos días me tope con el libro que estaba debajo de otros textos, así como olvidado, decidí resarcir el daño hecho a Shakespeare y lo he vuelto a leer.

Por ello les dejo con alguno de los fragmentos que más me gustan, espero lo disfruten como a mí me sucede, lo pueden descargar en: http://escuelahistoria.fcs.ucr.ac.cr/contenidos/biblioteca/esociales/Shakespeare-Elreylear.pdf

Alejandro.

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La historia de Lear y de sus hijas, uno de los temas que más han preocupado a los estudiosos de las tradiciones populares, se encuentra en Geoffrey of Monmouth (Historia Regum Britanniae, obra compuesta hacia 1140), en Holinshed (Chronicle), y en una aportación de John Higgins (1574) al Espejo de los magistrados (obra en la que, siguiendo el modelo de las Caídas de los príncipes, de John Lydgate, que a su vez imitaba las Desventuras de Boccaccio, hombres ilustres, generalmente pertenecientes a Inglaterra, narran su caída). También se halla en la Reina de las hadas, de Edmund Spenser (lib. II, canto 10, st. 27-32). Shakespeare utilizó un drama precedente, Lear. La leyenda del rey Lear tiene motivos comunes con la de la Cenicienta: la figura de Cordelia, hija del rey Lear, es una de tantas encarnaciones del tipo de muchacha virtuosa perseguida.

Escrita en 1605-1606 y representada en 1606, esta tragedia en cinco actos en verso y prosa de William Shakespeare fue publicada en 1608 (primero en cuarto con el título La verdadera crónica de la vida y muerte del rey Lear y de sus tres hijas), en 1619 (segundo en cuarto), en 1623 (en folio) y en 1655 (tercero en cuarto).

El rey Lear es una de las más perfectas piezas dramáticas de Shakespeare. Su tema principal es la ingratitud, por culpa de la cual los personajes puros, como Cordelia, hija de Lear, tienen un final trágico. La maldad de los personajes impuros? las otras hijas de Lear y Edmund? desencadena una tormenta de locura, odio, muerte y dolor.
Vota:

Al principio de la obra, Lear convoca a sus tres hijas, Goneril, Regan y Cordelia, y a los esposos de las dos primeras, los duques de Cornwall y Albany respectivamente. Explica que, por su ancianidad, piensa repartir el reino entre las tres, en función de cuánto amor sientan por él. Goneril y Regan, hipócritamente, expresan un amor ilimitado por su padre, pero Cordelia, la hija menor, se muestra incapaz de decir palabras vanas que ensucien de interés el profundo amor que siente por su padre el rey.

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El Rey Lear

William Shakespeare – fragmentos


Cordelia.
(Aparte.) ¡Entonces, pobre Cordelia! ¡Pero no, nada de eso, puesto que estoy segura de que mi amor es más rico que mi lengua!
Rey Lear
A ti y a los tuyos quede por siempre en herencia este amplio tercio de nuestro bello reino, no menor en espacio, valía y deleite que el conferido a Goneril. Y ahora, vos, alegría nuestra, la última, aunque no la menos querida, cuyo amor juvenil se disputan competidores las vides de Francia y la leche de Borgoña, ¿qué puedes decir que merezca un tercio más rico que el de tus hermanas? ¡Habla!
Cordelia.
Nada, milord.
Rey Lear
¿Nada?
Cordelia.
Nada.
Rey Lear
De nada no vendrá nada; habla de nuevo.
Cordelia.
¡Infeliz de mí, que no puedo llevar dentro de mis labios el corazón! Amo a Vuestra Majestad conforme a mi deber; ni más ni menos.
Rey Lear
¡Cómo, cómo, Cordelia! Enmendad un poco vuestras palabras, si no queréis dañar vuestros intereses.
Cordelia.
Bondadoso señor, me disteis el ser, me habéis alimentado y querido. Os retorno, en reconocimiento, cuanto el deber me impone; os obedezco, os honro y os amo sobremanera. ¿Por qué tomaron esposo mis hermanas si, como dicen, no aman sino a vos? Es posible que, cuando me case, el esposo cuya mano reciba mi prenda se lleve la mitad de mi amor, de mis solicitudes y de mis deberes; con seguridad, nunca me casaré como mis hermanas, para amar únicamente a mi padre.
Rey Lear
Pero ¿es tu corazón el que habla así?
Cordelia.
Sí, mi buen señor.
Lear
¡Tan joven y tan falta de ternura!
Cordelia.
¡Tan joven, milord, y tan sincera!
Rey Lear
Bien; ¡sigue así!, tu franqueza sea entonces tu dote; pues por el sagrado resplandor del sol, por los misterios de Hécate y la noche, por todos los influjos de los astros conforme a los cuales somos y dejamos de existir, abdico de todo cuidado paternal, parentesco e identidad de sangre, y desde ahora por siempre jamás te consideraré como extraña a mí y a mi corazón. El bárbaro escita o el hombre que hace de sus hijos alimento para saciar su hambre se hallarán tan próximos a mi amistad, a mi conmiseración y amparo como tú, la que en otro tiempo fuiste mi hija.
Conde de Kent
Mi buen soberano…
Rey Lear
¡Silencio, Kent! ¡No te interpongas entre el dragón y su furia! Era la que más amaba, y creí poder confiar el reposo de mi vejez a sus tiernos cuidados, como se confía un niño a su nodriza. (A Cordelia.) ¡Fuera de aquí y esquiva mi presencia! ¡Así me siga la paz hasta la tumba como abjura de ti el corazón de tu padre! ¡Llamad al de Francia!... ¿Quién osa moverse?... ¡Llamad al de Borgoña! Cornwall y Albany: con las dotes de mis dos hijas, distribuíos el de la tercera.

(…)
Rey Lear
Dónde estuve? ¿Dónde estoy? ¿La bella luz del día? Estoy en una gran confusión: moriría de la lástima que me produjese ver a otro como yo me hallo. No sé qué decir. No juraría que sean estas mis manos. Veamos: siento el pinchazo de esta aguja. Quisiera darme cuenta de mi situación.
Cordelia.
Oh! ¡Miradme, señor!… Extended sobre mí las manos para bendecirme… ¡No, señor, no sois vos quien debe arrodillarse!
Rey Lear.
Os ruego que no os burléis de mí. Soy un pobre, débil anciano, que tiene ochenta años, ni una hora más ni menos, y que, para hablaros con franqueza, teme haber perdido el juicio. Me parece que os conozco, y que conozco a este hombre; pero estoy confuso, pues ignoro en absoluto en qué lugar estoy, y por más que recorro mi memoria, no recuerdo haber traído estos vestidos, y dónde he pasado la última noche. Vais a reíros de mí, pero, tan cierto como soy hombre, creo que esta dama es mi hija Cordelia.
Cordelia.
Lo soy, lo soy.
Rey Lear
Están húmedas vuestras lágrimas? Sí, a fe. ¡Por favor, no lloréis!

(…)
Rey Lear
¡Lastimosa vista! ¿No eres Kent?
Conde de Kent
El mismo, tu súbdito querido. ¿Dónde está tu criado Cayo?
Rey Lear
Era una buena persona, yo lo digo. Andaba listo para golpear; murió, y ya pudre.
Conde de Kent
No, bondadoso señor. Aquél soy yo. El mismo que desde el principio al fin de tus desventuras fue siguiendo tus tristes pasos.
Rey Lear
Bien hallado seas.
Conde de Kent
No lo soy. Nadie tampoco. Todo es desconsuelo, negrura y muerte. Tus hijas mayores anticiparon su fin desesperadas.
Rey Lear
Lo creo.
Duque de Albania
No sabe lo que se dice; en vano es pretender que nos conozca.
Edgardo
En vano. (Entra un capitán).
Capitán
Señor, Edmundo ha muerto.
Duque de Albania
Esa noticia es aquí una futesa. Señores y amigos leales, sepan mi decisión. Yo he de ofrecerle cuanto pueda servirle de consuelo en tan gran desventura. Por mi parte, mientras el anciano Rey viva, resigno en él toda autoridad. (Al Conde de Kent y a Edgardo). Ustedes recobren cuanto fue suyo y a más tendrán en recompensa cuanto han merecido con creces. Los leales saboreen el galardón de sus virtudes; los traidores apuren la copa de sus maldades. ¡Oh, vean, vean!
Rey Lear
¡Y ahorcaron a mi pobre loquilla!! ¡No, no vive! ¿Por qué un perro, un caballo, un ratón tienen vida, y tú no? ¡No, no volverás nunca! ... ¡Nunea, nunca, nunca, nunca, nunca! ... Por favor, suéltenme este botón. Gracias, señor. ¿Ven esto? Mírenla, miren su boca, mírenla, mírenla... (Muere).
Edgardo
Se muere. ¡Señor, señor!
Conde de Kent
¡Rómpete, corazón, por piedad, rómpete!
Edgardo
Ve, señor.
Conde de Kent
No inquietes su alma. Déjala ir. Mucho lo odia el que pretenda retenerlo amarrado a las torturas de esta vida miserable.
Edgardo
Ya es ido... Mira.
Conde de Kent
Lo extraño es que haya soportado tanto. Era una usurpación su vida.
Duque de Albania
Llévenlo de aquí. A nosotros sólo nos corresponde llorar. (A Kent y a Edgardo). Amigos del alma, reinen los dos juntamente, y sean el sostén de un reino desangrado.
Conde de Kent
He de emprender una jornada en breve, señor; mi Rey me llama, y no puedo negarme a seguirlo. (Se va).
Duque de Albania
Debemos rendirnos a la pesadumbre de tiempos tan aciagos. Digamos lo que sentimos, no lo que debiéramos decir. El más anciano padeció más que nosotros; los jóvenes no veremos todo lo que él vio ni viviremos tanto. (Marcha fúnebre).



domingo, 5 de agosto de 2012

La tregua de Alejandro para Mario Benedetti, muchas gracias




Hay libros que son hitos en la vida, “La Tregua” de Mario Benedetti es uno de ellos, la primera vez que leí a Benedetti fue por 1975 o 1976, así leí “El cumpleaños de Juan Ángel” y “La Tregua”, este último me abrió la posibilidad de la lectura y de la escritura, desde una novela escrita como un diario, algo intimo, yo hacía tiempo había leído a Ana Frank, pero su impacto fue de otra índole, no en el mundo de lo lúdico, de lo intimo, lo onírico, que fue el caso de la Tregua. El libro es mágico, es un diario personal, escrito con una indudable pasión inmensurable.

Ese escribir desde dentro para uno mismo es lo que he hecho las más de las veces, pero también me brindo la posibilidad de enfrentar grandes y difíciles prejuicios, la homosexualidad, el amor distanciado o construido desde dos edades distantes, la libertad sexual, el sexismo, es un texto contundente, que abre la posibilidad a diferentes maneras de entender y de vivir, una limitada, cercada por los miedos y la otra, abierta, capaz de servir de cimiento para la libertad.

Aparte de eso, el uso del lenguaje, sencillo, seductor, contundente, lleno de erotismo y de brutalidad, un lenguaje que describe la fisonomía de los personajes en su forma y en su espíritu, así Santomé, un padre, viudo, solitario, se da cuenta de que a pesar de su edad es capaz de amar, de sentir, vuelve al asombro, eso que se va perdiendo conforme vamos viviendo.

Un hijo homosexual que decide salir del “closet” y que con su acto demuestra su valor y confronta a su familia, una hija que es usada y que descubre que su padre puede ser un buen amigo, un hijo “macho”, oportunista que al terminar se da cuenta que su padre es un ancla para que él no zozobre.

Y Santomé, que del asombro del amor parte hacia la construcción de otro ser humano, uno más liberal, compasivo, valiente, el amor lo fortalece y así puede ser el amigo, el que comprende, el ancla de sus hijos.

En la tregua, Martín Santomé, es uno de esos personajes que dan genuina lástima, es uno de esos personajes que desearías tenga un final feliz, un final dichoso. En la mitad de esta novela, eso parece ocurrir, pues Santomé vuelve a enamorarse como un joven perdido. Aparece en su vida la tranquila e introvertida Laura Avellanada quién vuelve hacerle creer que ese regalo llamado "vida" tiene sus cosas hermosas y bellas.


A pesar de la gran diferencia de edad que los dos personajes centrales tienen, del entorno en que se desarrolla su relación, de la desaprobación de dos de los hijos de el protagonista, de la pronta jubilación de Santomé, de sus problemas existenciales y de la aparición de Isabel, recuerdo de la esposa difunta de Martín, quién cobra fuerza en la novela, esta relación es de envidiar. Y lo digo, porque existe ese temor miedo y desconfianza de lo ocurrirá en el futuro; pero que; sin embargo, no empaña la felicidad que estos dos seres humanos, que fortuitamente se conocieron un día, están decididos a experimentar.

Ella lo comprende, lo cuida y quizás lo consuela de lo que le ha tocado y le tocará vivir. Él la ama, la respeta, la cela y la protege. Es un cariño puro que se observa desarrollarse plenamente, uno desea que esa pareja aunque no sea real, tenga un final pleno, dichoso y feliz.

Es un texto realmente con muchos matices, el sábado, 25 de septiembre de 2010 escribí un poco sobre este texto, pero sobre todo lo hice para mí, ahí use la carta que Laura le escribe a Santomé, porque es realmente maravillosa y siempre ha sido uno de los puertos a los que acostumbro llegar cuando el dolor, la soledad y la melancolía me abruman, si lo desean leer pueden buscarlo en: http://alejandro-ellugardetodos.blogspot.mx/2010/09/lo-recuerdas.html

Allá por 1977 vi la película dirigida por Sergio Renán y filmada en 1974, que es la versión libre del libro de Benedetti, aquí se las dejo para que la disfruten tanto como lo hice yo hace tanto tiempo, en esa pequeña obra de arte escuche por vez primera a Astor Piazzola con su “Adiós Nonino”, así que también inicie una travesía musical primero por la obra de Piazzola y después por el mundo del tango.


Hoy se que debo agradecer por el fuego, por esa llama de lectura, gozo, conocimiento que me dio Benedetti.

Alejandro.


sábado, 4 de agosto de 2012

Analectas de Confucio




Alguna vez, cuando daba clases en una universidad, se comento sobre Confucio y sus Analectas, una de mis alumnas comento que Confucio era conocido por ser el inventor de la confusión, sin embargo, lo sorprendente no fue esto, sino que básicamente nadie conociera lo que él había escrito.

No pienso ni me corresponde realizar el proceso ontológico, gnoseológico ni epistemológico, el primero por su contexto en esa dualidad metafísica del cosmos, el segundo sobre la importancia del conocimiento y entendimiento de la cosa en si y el tercero por su calidad y composición en tanto contexto y marco de referencia de la ciencia.

Solo deseo dejar algunas cosas que rigieron y varias de ellas aun sobreviven en la China actual (aun y a pesar de la Revolución Cultural) y que trascendieron sus fronteras y que nos son comunes en nuestra cotidianeidad occidental, pragmática y con estructuras éticas y morales poco ortodoxas y si terriblemente individualistas y violentas.

El 2 de abril de 2010, escribí sobre el Tao Te Ching - Lao Tse, el otro maestro del pensamiento Chino (y que para mi gusto me es más cercano que Confucio, lo pueden encontrar en: http://alejandro-ellugardetodos.blogspot.mx/2010/04/tao-te-ching-lao-tse.html), así que este texto que hoy dejo aquí es dar cumplimiento a un adeudo que tenía y a la justicia entre ambos pensadores y educadores chinos.


En fin, dejo que Confucio hable por sí mismo, loa Analectas se conocen también como los 4 libros de Confucio, estos son diálogos entre el maestro Zeng y sus educandos, la última parte es algunos aforismos y sentencias atribuidas a Confusio.

El título original en chino, Lún Yú, significa “discusiones sobre las palabras" (de Confucio), escritas durante el periodo de Primaveras y Otoños, las Analectas son el mayor trabajo del confucianismo.

La edición que yo tengo es: Textos primarios: Lunyu o (versión castellana de Anne-Hélène Suárez: Confucio: Analectas, Editorial Kairós, Barcelona, 1997), también pueden descargarlos en la siguiente dirección: http://www.mediafire.com/?429xtk2na4xjayj

 Alejandro.
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Los Analectas.

 El Maestro dijo: “Estudiar y, en el momento oportuno,  llevar a la práctica lo aprendido ¿no es acaso motivo de alegría? El que venga un amigo desde lugares remotos ¿no es acaso motivo de regocijo? No experimentar amargura pese a ser ignorado por los hombres ¿no es acaso [propio del] hidalgo?” (Lunyu I, 1)

El maestro Zeng dijo: “Cada día examino mi ser por tres veces: En mi servicio a otros, ¿he sido leal? En el trato con mis amigos, ¿he sido sincero? ¿He llevado a la práctica las enseñanzas que me han sido transmitidas?” (Lunyu I, 4)

El Maestro dijo: “La justicia es la esencia del hidalgo. Mediante los ritos la pone en práctica, con su humildad la expresa, con su sinceridad, la completa; ¡así es el hidalgo!” (Lunyu XV, 16)

Zizhang preguntó al maestro Kong acerca de la humanidad. El maestro Kong dijo: “Quien pueda practicar cinco cosas bajo el cielo poseerá humanidad”

“¿Puedo preguntaros cuales?” 

[Confucio] contestó: “Deferencia, magnanimidad, sinceridad, diligencia y bondad.

[Sé] deferente y no serás ofendido, magnanimidad y  te ganarás a las multitudes, sincero y tendrás la confianza de los demás, diligente y obtendrás grandes resultados, bondadoso y serás digno de mandar.” (Lunyu XVII, 6)
Sima Niu preguntó acerca de la humanidad. El Maestro  contestó: “El humano es parco en palabras.” 

[Sima Niu] replicó: “¿Tan sólo en eso consiste la humanidad? ¿En ser parco en palabras?”

El Maestro dijo: “¿Puede hablarse con ligereza de lo que difícilmente se lleva a la práctica?” (Lunyu XII, 3)

“[…] Si los nombres no son correctos, cuanto se dice es incoherencia. Si se dicen incoherentes, cuanto se emprende fracasa. Si cuanto se emprende fracasa, los ritos y la música pierden vigor. Si los ritos y la música no están en vigor, penas y castigos son desacertados. Si penas y castigos son desacertados, el pueblo no tiene a qué atenerse. Por ello, el hidalgo no usa más que los nombres que se pueden decir [con justedad], no dice más que lo que es capaz de llevar a cabo. En palabras de hidalgo no hay ligereza, eso es todo.”  (Lunyu XIII, 4) El Maestro dijo: “¡Una vasija aristada sin aristas, ¡vaya una vasija aristada!” (Lunyu VI, 23)

Libro VI, 23
Confucio dijo: "¡Un vaso que no parece vaso! ¡Vaya un vaso!"

Libro XIII, 3

Zîlù dijo: "El soberano de Wèi ha estado esperándoos, Maestro, para que ordenarais el gobierno. ¿Qué es lo primero que habrá que hacer?".
Confucio respondió: "Lo que hace falta es rectificar los nombres".
Zîlù dijo: "¿De veras? Maestro, ¿no estáis tal vez perdiéndoos un poco? ¿Cuál es la razón de semejante rectificación?".
Confucio dijo: "¡Qué burdo eres! El hombre superior es cauto con lo que no sabe.

"Si los nombres no son correctos, las palabras no se ajustarán a lo que representan; y si las palabras no se ajustan a lo que representan, los asuntos no se realizarán.

"Si los asuntos no se terminan, no prosperarán ni los ritos ni la música. Si la música y los ritos no se desarrollan, no se aplicarán con justicia penas y castigos, y si no se aplican penas y castigos con justicia, el pueblo no sabrá cómo obrar.

"En consecuencia, el hombre superior precisa que los nombres se acomoden a los significados y que los significados se ajusten a los hechos. En las palabras del hombre superior no debe haber nada impropio."

Aforismos y meditaciones:


"Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, reflexiona."

"Lo escuché y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí."

“Leer sin meditar es una ocupación inútil"

"El hombre superior gusta de ser lento en palabras, pero rápido en obras"

"El mejor indicio de la sabiduría es la concordancia entre las palabras y las obras"

“El hombre más noble es digno, pero no orgulloso; el inferior es orgulloso pero no es digno”

“Transporta un puñado de tierra todos los días y construirás una montaña”

"Si un pájaro te dice que estás loco, debes estarlo, los pajaros no hablan"

"Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos"

"Los que respetan a los padres no se atreven a odiar a los demás"

"Las atenciones a los padres son en vida porque después sólo queda el culto"

"Esperar lo inesperado. Aceptar lo inaceptable"

"Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente."

"Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos"

"Estudia el pasado para pronosticar el futuro"

"Lo prudente no quita lo valiente."

"El hombre sabio busca lo que desea en su interior; el no sabio, lo busca en los demás"

"No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti, ni te hagas a ti lo que no le harías a los demás"

"El campo es la fuente de toda la riqueza humana."

"No te rindas nunca si quieres volver a casa"

"Sé como el sándalo que perfuma el hacha que lo corta"

"Oigo y olvido. Veo y recuerdo. Hago y comprendo"

“Para gobernar un Estado de mediano poderío, hay que saber despachar sus asuntos con la debida atención guiándose por el decoro y actuando de buena fe; ser frugal en los gastos y amar a todos; y abstenerse de movilizar al pueblo más que en los momentos apropiados”.