“Creo que en la vida existen varios lugares, algunos íntimos, otros abiertos, los primeros son solitarios y únicos, los segundos son de todos, lugares donde todos podemos reinventarnos, recrearnos, redimirnos, lugares para compartir, para ser generosos, lugares para amar y reír, lugares donde llorar y estar con alguien, lugares para construir entre todos” Alejandro
A
veces, sólo se trata de no olvidar, de saber que lo que sucedió sigue siendo
vigente, que de nuestra actitud y deseo de transformar nuestra vida depende el
futuro.
Por
eso sólo dejo imágenes, para que la memoria exista y siempre este presenta,
para que no suceda nunca más.
Así
fue el 6 de agosto en Hiroshima y el 9 de ese mes en Nagasaki en 1945.
Les
dejo con dos testimonios de sobrevivientes, con las imágenes y un par de videos de Natgeo.
Alejandro.
ooOOoo
Eiji Nakanishi
"Estaba en el salón de mi casa, con mis padres y mi hermana mayor,
cuando estalló la bomba. Mi padre salió despedido al patio y el edificio se
derrumbó por completo. Mi hermana me sacó de entre los escombros; aparecí
llorando y cubierto de polvo. Tuvimos suerte porque todos salimos ilesos. En la
casa de al lado vivían mis tíos y mi primo, que tenía mi edad. Mi tío quedó
sepultado al destruirse su casa mientras gritaba a mi tía: ‘¡Sálvame! ¿Por qué
no puedes salvarme?’. Pero ella ya no pudo hacer nada. Mi primo sobrevivió pero
murió poco después, lo que dejó a mi tía un terrible sentimiento de culpa que
la afectó durante toda su vida.
A todos los supervivientes nos dijeron que tarde o temprano íbamos a
morir. Crecí pensando que no iba a hacerme mayor. Mis compañeros de colegio que
no habían nacido cuando estalló la bomba querían ser deportistas,
empresarios... Mientras que yo sólo soñaba con cumplir los 20 años. A los
niños, la bomba nos robó nuestros sueños y nuestras esperanzas en la vida.
Después me enamoré de una chica y queríamos casarnos. Pero cuando sus
padres se enteraron de que yo era un superviviente de Hiroshima, un hibakusha,
se opusieron a la boda. Tenían miedo de que nuestros hijos naciesen con
problemas. Por eso, lo primero que hice cuando nació el primero fue ir
corriendo a ver si tenía todos los dedos. La bomba no nos ha dejado vivir
libres, siempre nos ha perseguido, siempre ha estado en nuestra mente...
Ahora he venido a España, invitado por Greenpeace, como un paso más para
ver cumplido mi sueño de morir con la alegría de que mi vida ha merecido la
pena porque se ha conseguido la eliminación total de las armas nucleares.
Porque los hibakusha sólo vivimos para eso, para pedir que no haya más
Hiroshimas, más Nagasakis, no más bombas nucleares, no mas hibakushas...".
Etsuko Kanemitsu
"‘¿Por qué han parado la alarma si todavía puedo ver el avión que
nos ataca en el cielo?’, me pregunté cuando las sirenas dejaron de sonar sobre
Hiroshima y el Enola Gay volaba sobre nosotros. Miré hacia arriba una vez más y
una luz cegadora me quemó el rostro. Una gran fuerza me empujó varios metros y
caí al suelo del patio del instituto donde estudiaba. Caí de frente y al
levantarme pude comprobar que mi pecho y la parte delantera de mi cuerpo, salvo
el rostro, estaban intactos. Pero toda la ropa había desaparecido de la parte
trasera de mi cuerpo y la piel de mi espalda ya no estaba. Miré a mi alrededor
y todo lo que hacía unos segundos estaba allí había desaparecido, incluidas las
compañeras que formaban en el patio.
Me llevé las manos a la cabeza y no tenía cabello, sólo carne quemada.
¿Dónde estoy?, me pregunté. Sólo sobrevivimos cuatro de las 50 estudiantes que
estábamos fuera de las aulas en el momento de la tremenda explosión. No
recuerdo cómo llegué a casa.
Mi madre consiguió un médico, pero él dijo que no tenía muchas
posibilidades de salir adelante con vida y que era mejor que se esforzara en
otros heridos menos graves. Mi madre no quiso escucharle y le suplicó: ‘Póngale
aceite en el rostro, es una chica y necesita que se la pueda mirar a la cara o
no tendrá ningún futuro’. El dolor que sentía era insoportable y tardé varios
meses en recuperarme. A mi hermana nunca la encontramos y fue dada por muerta.
Cuando tenía 27 años me casé con un hombre que también había sobrevivido
a la bomba. Los dos hemos pasado estos 60 años con graves enfermedades, pero no
somos fáciles de liquidar. Hemos desafiado a la muerte".
El Rey Lear lo vi por vez primera en escena a finales de los años
setentas, en una de las mejores salas teatrales de México, en la Ciudad
Universitaria, la interpretación del terrible y soberbio anciano hizo Ignacio López
Tarzo, recién la había leído en una hermosa edición en inglés que me regalo
Virginia, de hecho fue ella quien me enseño a conocer a Shakespeare, al
descubrirlo encontré una manera maravillosa de usar el lenguaje, del poder de
la palabra, así, esta junto con Macbeth
, (de quien publique el 11 de julio del 2010 en: http://alejandro-ellugardetodos.blogspot.mx/2010/07/blog-post.html) Sueño de una noche de verano y Falstaf son mis obras preferidas y
claro, sus sonetos, sobretodo Venus y Adonis.
“Thrice-fairer thanmyself,‘thus she began,
The field’s chief flower, sweet above
compare,
Stain to all nymphs,more lovelythan a man,
More white and red than doves or roses are;
Nature that made thee, with herself at
strife,
Saith that
the world hath ending with the life.”
“Tú, tres veces más bello que yo misma – comienza–¡
Tú, flor principal de la
pradera, imponderable perfume!
Tú, prodigio entretodas las ninfas,
más adorable que un hombre,
Más blanco y carmíneo que
las palomas o las rosas.
La Naturaleza que te ha
creado, en competencia con ella misma,
dice que el mundo con tu
muerte acaba.”)
(...)
“Are thou ashamed to kiss? Then wink again,
And I will wink; so shall the day seem
night;
Love keeps his reveals where are but twain;
Be bold to play, our sport is not sight:
These blue-vein d`whereon we lean
Never can blab, nor know not what we mean.”
“¿Sientes vergüenza de besar? Cierra, pues, los ojos, y yo los
cerraré;
así, el día parecerá noche;
el amor revela sus secretos
donde se encuentran dos a solas;
sé audaz para jugar, nuestro
juego no está a la vista:
estas violetas de venas
azules en que nos apoyamos
nunca podrán delatarnos, ni
saber lo que deseamos.”
ooOOoo
Perdón por el breve desvío, pero no pude resistirme, en fin, hace
algunos días me tope con el libro que estaba debajo de otros textos, así como
olvidado, decidí resarcir el daño hecho a Shakespeare y lo he vuelto a leer.
La historia de Lear y de sus hijas,
uno de los temas que más han preocupado a los estudiosos de las tradiciones
populares, se encuentra en Geoffrey of Monmouth (Historia Regum Britanniae,
obra compuesta hacia 1140), en Holinshed (Chronicle), y en una
aportación de John Higgins (1574) alEspejo
de los magistrados (obra en la que, siguiendo el modelo de las Caídas de
los príncipes, de John Lydgate, que a su vez imitaba lasDesventuras de Boccaccio, hombres
ilustres, generalmente pertenecientes a Inglaterra, narran su caída). También
se halla en la Reina de las hadas, de Edmund Spenser (lib. II, canto 10,
st. 27-32). Shakespeare utilizó un drama precedente, Lear. La leyenda
del rey Lear tiene motivos comunes con la de la Cenicienta: la figura de
Cordelia, hija del rey Lear, es una de tantas encarnaciones del tipo de
muchacha virtuosa perseguida.
Escrita en 1605-1606 y representada en 1606, esta tragedia en
cinco actos en verso y prosa de William Shakespeare fue publicada en 1608
(primero en cuarto con el título La verdadera crónica de la vida y muerte
del rey Lear y de sus tres hijas), en 1619 (segundo en cuarto), en 1623 (en
folio) y en 1655 (tercero en cuarto).
El
rey Lear es una de las más perfectas piezas dramáticas de Shakespeare. Su tema
principal es la ingratitud, por culpa de la cual los personajes puros, como
Cordelia, hija de Lear, tienen un final trágico. La maldad de los personajes
impuros? las otras hijas de Lear y Edmund? desencadena una tormenta de locura,
odio, muerte y dolor.
Vota:
Al principio de la obra, Lear convoca a sus tres
hijas, Goneril, Regan y Cordelia, y a los esposos de las dos primeras, los
duques de Cornwall y Albany respectivamente. Explica que, por su ancianidad,
piensa repartir el reino entre las tres, en función de cuánto amor sientan por
él. Goneril y Regan, hipócritamente, expresan un amor ilimitado por su padre,
pero Cordelia, la hija menor, se muestra incapaz de decir palabras vanas que
ensucien de interés el profundo amor que siente por su padre el rey.
ooOOoo
El Rey Lear
William Shakespeare –
fragmentos
Cordelia.
(Aparte.) ¡Entonces, pobre Cordelia!
¡Pero no, nada de eso, puesto que estoy segura de que mi amor es más rico que
mi lengua!
Rey Lear
A ti y a los tuyos quede por siempre en herencia este amplio
tercio de nuestro bello reino, no menor en espacio, valía y deleite que el
conferido a Goneril. Y ahora, vos, alegría nuestra, la última, aunque no la
menos querida, cuyo amor juvenil se disputan competidores las vides de Francia
y la leche de Borgoña, ¿qué puedes decir que merezca un tercio más rico que el
de tus hermanas? ¡Habla!
Cordelia.
Nada, milord.
Rey Lear
¿Nada?
Cordelia.
Nada.
Rey Lear
De nada no vendrá nada; habla de nuevo.
Cordelia.
¡Infeliz de mí, que no puedo llevar dentro de mis labios el
corazón! Amo a Vuestra Majestad conforme a mi deber; ni más ni menos.
Rey Lear
¡Cómo, cómo, Cordelia! Enmendad un poco vuestras palabras, si
no queréis dañar vuestros intereses.
Cordelia.
Bondadoso señor, me disteis el ser, me habéis alimentado y
querido. Os retorno, en reconocimiento, cuanto el deber me impone; os obedezco,
os honro y os amo sobremanera. ¿Por qué tomaron esposo mis hermanas si, como dicen,
no aman sino a vos? Es posible que, cuando me case, el esposo cuya mano reciba
mi prenda se lleve la mitad de mi amor, de mis solicitudes y de mis deberes;
con seguridad, nunca me casaré como mis hermanas, para amar únicamente a mi
padre.
Rey Lear
Pero ¿es tu corazón el que habla así?
Cordelia.
Sí, mi buen señor.
Lear
¡Tan joven y tan falta de ternura!
Cordelia.
¡Tan joven, milord, y tan sincera!
Rey Lear
Bien; ¡sigue así!, tu franqueza sea entonces tu dote; pues
por el sagrado resplandor del sol, por los misterios de Hécate y la noche, por
todos los influjos de los astros conforme a los cuales somos y dejamos de
existir, abdico de todo cuidado paternal, parentesco e identidad de sangre, y
desde ahora por siempre jamás te consideraré como extraña a mí y a mi corazón.
El bárbaro escita o el hombre que hace de sus hijos alimento para saciar su
hambre se hallarán tan próximos a mi amistad, a mi conmiseración y amparo como
tú, la que en otro tiempo fuiste mi hija.
Conde de Kent
Mi buen soberano…
Rey Lear
¡Silencio, Kent! ¡No te interpongas entre el dragón y su
furia! Era la que más amaba, y creí poder confiar el reposo de mi vejez a sus
tiernos cuidados, como se confía un niño a su nodriza. (A Cordelia.) ¡Fuera de
aquí y esquiva mi presencia! ¡Así me siga la paz hasta la tumba como abjura de
ti el corazón de tu padre! ¡Llamad al de Francia!... ¿Quién osa moverse?...
¡Llamad al de Borgoña! Cornwall y Albany: con las dotes de mis dos hijas,
distribuíos el de la tercera.
(…)
Rey Lear
Dónde estuve? ¿Dónde estoy? ¿La
bella luz del día? Estoy en una gran confusión: moriría de la lástima que me
produjese ver a otro como yo me hallo. No sé qué decir. No juraría que sean
estas mis manos. Veamos: siento el pinchazo de esta aguja. Quisiera darme
cuenta de mi situación.
Cordelia.
Oh! ¡Miradme, señor!… Extended
sobre mí las manos para bendecirme… ¡No, señor, no sois vos quien debe
arrodillarse!
Rey Lear.
Os ruego que no os burléis de mí.
Soy un pobre, débil anciano, que tiene ochenta años, ni una hora más ni menos,
y que, para hablaros con franqueza, teme haber perdido el juicio. Me parece que
os conozco, y que conozco a este hombre; pero estoy confuso, pues ignoro en
absoluto en qué lugar estoy, y por más que recorro mi memoria, no recuerdo
haber traído estos vestidos, y dónde he pasado la última noche. Vais a reíros
de mí, pero, tan cierto como soy hombre, creo que esta dama es mi hija
Cordelia.
Cordelia.
Lo soy, lo soy.
Rey Lear
Están húmedas vuestras lágrimas?
Sí, a fe. ¡Por favor, no lloréis!
(…)
Rey Lear
¡Lastimosa
vista! ¿No eres Kent?
Conde de Kent
El
mismo, tu súbdito querido. ¿Dónde está tu criado Cayo?
Rey Lear
Era
una buena persona, yo lo digo. Andaba listo para golpear; murió, y ya pudre.
Conde de Kent
No,
bondadoso señor. Aquél soy yo. El mismo que desde el principio al fin de tus
desventuras fue siguiendo tus tristes pasos.
Rey Lear
Bien
hallado seas.
Conde de Kent
No lo
soy. Nadie tampoco. Todo es desconsuelo, negrura y muerte. Tus hijas mayores
anticiparon su fin desesperadas.
Rey Lear
Lo
creo.
Duque de Albania
No
sabe lo que se dice; en vano es pretender que nos conozca.
Edgardo
En
vano. (Entra un capitán).
Capitán
Señor,
Edmundo ha muerto.
Duque de Albania
Esa
noticia es aquí una futesa. Señores y amigos leales, sepan mi decisión. Yo he
de ofrecerle cuanto pueda servirle de consuelo en tan gran desventura. Por mi
parte, mientras el anciano Rey viva, resigno en él toda autoridad. (Al Conde de
Kent y a Edgardo). Ustedes recobren cuanto fue suyo y a más tendrán en
recompensa cuanto han merecido con creces. Los leales saboreen el galardón de
sus virtudes; los traidores apuren la copa de sus maldades. ¡Oh, vean, vean!
Rey Lear
¡Y
ahorcaron a mi pobre loquilla!! ¡No, no vive! ¿Por qué un perro, un caballo, un
ratón tienen vida, y tú no? ¡No, no volverás nunca! ... ¡Nunea, nunca, nunca,
nunca, nunca! ... Por favor, suéltenme este botón. Gracias, señor. ¿Ven esto?
Mírenla, miren su boca, mírenla, mírenla... (Muere).
Edgardo
Se
muere. ¡Señor, señor!
Conde de Kent
¡Rómpete,
corazón, por piedad, rómpete!
Edgardo
Ve,
señor.
Conde de Kent
No
inquietes su alma. Déjala ir. Mucho lo odia el que pretenda retenerlo amarrado
a las torturas de esta vida miserable.
Edgardo
Ya es ido...
Mira.
Conde de Kent
Lo
extraño es que haya soportado tanto. Era una usurpación su vida.
Duque de Albania
Llévenlo
de aquí. A nosotros sólo nos corresponde llorar. (A Kent y a Edgardo). Amigos
del alma, reinen los dos juntamente, y sean el sostén de un reino desangrado.
Conde de Kent
He de
emprender una jornada en breve, señor; mi Rey me llama, y no puedo negarme a
seguirlo. (Se va).
Duque de Albania
Debemos
rendirnos a la pesadumbre de tiempos tan aciagos. Digamos lo que sentimos, no
lo que debiéramos decir. El más anciano padeció más que nosotros; los jóvenes
no veremos todo lo que él vio ni viviremos tanto. (Marcha fúnebre).
Hay libros que son hitos en la vida, “La Tregua” de
Mario Benedetti es uno de ellos, la primera vez que leí a Benedetti fue por
1975 o 1976, así leí “El cumpleaños de Juan Ángel” y “La Tregua”, este último
me abrió la posibilidad de la lectura y de la escritura, desde una novela escrita
como un diario, algo intimo, yo hacía tiempo había leído a Ana Frank, pero su
impacto fue de otra índole, no en el mundo de lo lúdico, de lo intimo, lo onírico,
que fue el caso de la Tregua. El libro es mágico, es un diario personal,
escrito con una indudable pasión inmensurable.
Ese escribir desde dentro para uno mismo es lo que
he hecho las más de las veces, pero también me brindo la posibilidad de
enfrentar grandes y difíciles prejuicios, la homosexualidad, el amor
distanciado o construido desde dos edades distantes, la libertad sexual, el
sexismo, es un texto contundente, que abre la posibilidad a diferentes maneras
de entender y de vivir, una limitada, cercada por los miedos y la otra,
abierta, capaz de servir de cimiento para la libertad.
Aparte de eso, el uso del lenguaje, sencillo,
seductor, contundente, lleno de erotismo y de brutalidad, un lenguaje que
describe la fisonomía de los personajes en su forma y en su espíritu, así
Santomé, un padre, viudo, solitario, se da cuenta de que a pesar de su edad es
capaz de amar, de sentir, vuelve al asombro, eso que se va perdiendo conforme
vamos viviendo.
Un hijo homosexual que decide salir del “closet” y
que con su acto demuestra su valor y confronta a su familia, una hija que es
usada y que descubre que su padre puede ser un buen amigo, un hijo “macho”,
oportunista que al terminar se da cuenta que su padre es un ancla para que él
no zozobre.
Y Santomé, que del asombro del amor parte hacia la
construcción de otro ser humano, uno más liberal, compasivo, valiente, el amor
lo fortalece y así puede ser el amigo, el que comprende, el ancla de sus hijos.
En la tregua, Martín Santomé,es uno de esos personajes que dan
genuina lástima, es uno de esos personajes que desearías tenga un final feliz,
un final dichoso. En la mitad de esta novela, eso parece ocurrir, pues Santomé
vuelve a enamorarse como un joven perdido. Aparece en su vida la tranquila e
introvertida Laura Avellanada quién vuelve hacerle creer que ese regalo llamado
"vida"tiene sus cosas hermosas y bellas.
A pesar de la gran diferencia de edad que los dos
personajes centrales tienen, del entorno en que se desarrolla su relación, de
la desaprobación de dos de los hijos de el protagonista, de la pronta
jubilación de Santomé, de sus problemas existenciales y de la aparición de
Isabel, recuerdo de la esposa difunta de Martín, quién cobra fuerza en la
novela, esta relación es de envidiar. Y lo digo, porque existe ese temor miedo
y desconfianza de lo ocurrirá en el futuro; pero que; sin embargo, no empaña la
felicidad que estos dos seres humanos, que fortuitamente se conocieron un
día, están decididos a experimentar.
Ella lo comprende, lo cuida y quizás lo consuela de
lo que le ha tocado y le tocará vivir. Él la ama, la respeta, la cela y la
protege. Es un cariño puro que se observa desarrollarse plenamente, uno desea
que esa pareja aunque no sea real, tenga un final pleno, dichoso y feliz.
Es un texto realmente con muchos matices, el sábado, 25 de septiembre de 2010 escribí un
poco sobre este texto, pero sobre todo lo hice para mí, ahí use la carta que
Laura le escribe a Santomé, porque es realmente maravillosa y siempre ha sido
uno de los puertos a los que acostumbro llegar cuando el dolor, la soledad y la
melancolía me abruman, si lo desean leer pueden buscarlo en: http://alejandro-ellugardetodos.blogspot.mx/2010/09/lo-recuerdas.html
Allá por 1977 vi la película dirigida por Sergio Renán y filmada
en 1974, que es la versión libre del libro de Benedetti, aquí se las dejo para
que la disfruten tanto como lo hice yo hace tanto tiempo, en esa pequeña obra
de arte escuche por vez primera a Astor Piazzola con su “Adiós Nonino”, así que
también inicie una travesía musical primero por la obra de Piazzola y después por
el mundo del tango.
Hoy se que debo agradecer por el fuego, por esa
llama de lectura, gozo, conocimiento que me dio Benedetti.
Alguna
vez, cuando daba clases en una universidad, se comento sobre Confucio y sus
Analectas, una de mis alumnas comento que Confucio era conocido por ser el
inventor de la confusión, sin embargo, lo sorprendente no fue esto, sino que básicamente
nadie conociera lo que él había escrito.
No
pienso ni me corresponde realizar el proceso ontológico, gnoseológico ni epistemológico,
el primero por su contexto en esa dualidad metafísica del cosmos, el segundo
sobre la importancia del conocimiento y entendimiento de la cosa en si y el
tercero por su calidad y composición en tanto contexto y marco de referencia de
la ciencia.
Solo
deseo dejar algunas cosas que rigieron y varias de ellas aun sobreviven en la
China actual (aun y a pesar de la Revolución Cultural) y que trascendieron sus
fronteras y que nos son comunes en nuestra cotidianeidad occidental, pragmática
y con estructuras éticas y morales poco ortodoxas y si terriblemente
individualistas y violentas.
El 2 de abril de 2010,
escribí sobre el Tao Te Ching - Lao Tse, el otro maestro del pensamiento Chino
(y que para mi gusto me es más cercano que Confucio, lo pueden encontrar en: http://alejandro-ellugardetodos.blogspot.mx/2010/04/tao-te-ching-lao-tse.html), así que este texto que
hoy dejo aquí es dar cumplimiento a un adeudo que tenía y a la justicia entre
ambos pensadores y educadores chinos.
En
fin, dejo que Confucio hable por sí mismo, loa Analectas se conocen también como
los 4 libros de Confucio, estos son diálogos entre el maestro Zeng y sus
educandos, la última parte es algunos aforismos y sentencias atribuidas a
Confusio.
El
título original en chino, Lún Yú, significa “discusiones sobre las
palabras" (de Confucio), escritas durante el periodo de Primaveras y
Otoños, las Analectas son el mayor trabajo del confucianismo.
La
edición que yo tengo es: Textos primarios: Lunyu o (versión castellana de
Anne-Hélène Suárez: Confucio: Analectas, Editorial Kairós, Barcelona, 1997), también
pueden descargarlos en la siguiente dirección: http://www.mediafire.com/?429xtk2na4xjayj
Alejandro.
ooOOoo
Los Analectas.
El
Maestro dijo: “Estudiar y, en el momento
oportuno, llevar a la práctica lo
aprendido ¿no es acaso motivo de alegría? El que venga un amigo desde lugares remotos
¿no es acaso motivo de regocijo? No experimentar amargura pese a ser ignorado
por los hombres ¿no es acaso [propio del] hidalgo?” (Lunyu I, 1)
El
maestro Zeng dijo: “Cada día examino mi
ser por tres veces: En mi servicio a otros, ¿he sido leal? En el trato con mis
amigos, ¿he sido sincero? ¿He llevado a la práctica las enseñanzas que me han
sido transmitidas?” (Lunyu I, 4)
El
Maestro dijo: “La justicia es la esencia
del hidalgo. Mediante los ritos la pone en práctica, con su humildad la
expresa, con su sinceridad, la completa; ¡así es el hidalgo!” (Lunyu XV,
16)
Zizhang
preguntó al maestro Kong acerca de la humanidad. El maestro Kong dijo: “Quien pueda practicar cinco cosas bajo el
cielo poseerá humanidad”
“¿Puedo preguntaros
cuales?”
[Confucio]
contestó: “Deferencia, magnanimidad,
sinceridad, diligencia y bondad.
[Sé] deferente y no
serás ofendido, magnanimidad y te
ganarás a las multitudes, sincero y tendrás la confianza de los demás,
diligente y obtendrás grandes resultados, bondadoso y serás digno de mandar.”
(Lunyu XVII, 6)
Sima Niu preguntó
acerca de la humanidad. El Maestro
contestó: “El humano es parco en palabras.”
[Sima
Niu] replicó: “¿Tan sólo en eso consiste
la humanidad? ¿En ser parco en palabras?”
El
Maestro dijo: “¿Puede hablarse con
ligereza de lo que difícilmente se lleva a la práctica?” (Lunyu XII, 3)
“[…] Si los nombres no
son correctos, cuanto se dice es incoherencia. Si se dicen incoherentes, cuanto
se emprende fracasa. Si cuanto se emprende fracasa, los ritos y la música
pierden vigor. Si los ritos y la música no están en vigor, penas y castigos son
desacertados. Si penas y castigos son desacertados, el pueblo no tiene a qué
atenerse. Por ello, el hidalgo no usa más que los nombres que se pueden decir
[con justedad], no dice más que lo que es capaz de llevar a cabo. En palabras
de hidalgo no hay ligereza, eso es todo.”
(Lunyu XIII, 4) El Maestro dijo: “¡Una
vasija aristada sin aristas, ¡vaya una vasija aristada!” (Lunyu VI, 23)
Libro VI, 23
Confucio dijo: "¡Un vaso que no parece vaso! ¡Vaya un vaso!"
Libro XIII, 3
Zîlù dijo: "El soberano de Wèi ha estado esperándoos, Maestro, para que ordenarais
el gobierno. ¿Qué es lo primero que habrá que hacer?".
Confucio respondió: "Lo que hace falta es rectificar los nombres".
Zîlù dijo: "¿De veras? Maestro, ¿no estáis tal vez perdiéndoos un poco? ¿Cuál
es la razón de semejante rectificación?".
Confucio dijo: "¡Qué burdo eres! El hombre superior es cauto con lo que no sabe.
"Si los nombres no son correctos, las palabras no se ajustarán a lo
que representan; y si las palabras no se ajustan a lo que representan, los
asuntos no se realizarán.
"Si los asuntos no se terminan, no prosperarán ni los ritos ni la
música. Si la música y los ritos no se desarrollan, no se aplicarán con
justicia penas y castigos, y si no se aplican penas y castigos con justicia, el
pueblo no sabrá cómo obrar.
"En consecuencia, el hombre superior precisa que los nombres se
acomoden a los significados y que los significados se ajusten a los hechos. En
las palabras del hombre superior no debe haber nada impropio."
Aforismos y meditaciones:
"Cuando
veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo,
reflexiona."
"Lo
escuché y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí."
“Leer
sin meditar es una ocupación inútil"
"El
hombre superior gusta de ser lento en palabras, pero rápido en obras"
"El
mejor indicio de la sabiduría es la concordancia entre las palabras y las
obras"
“El
hombre más noble es digno, pero no orgulloso; el inferior es orgulloso pero no
es digno”
“Transporta
un puñado de tierra todos los días y construirás una montaña”
"Si
un pájaro te dice que estás loco, debes estarlo, los pajaros no hablan"
"Nuestra
mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que
caigamos"
"Los
que respetan a los padres no se atreven a odiar a los demás"
"Las
atenciones a los padres son en vida porque después sólo queda el culto"
"Esperar
lo inesperado. Aceptar lo inaceptable"
"Una
casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro
columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano
complaciente."
"Exígete
mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos"
"Estudia
el pasado para pronosticar el futuro"
"Lo
prudente no quita lo valiente."
"El
hombre sabio busca lo que desea en su interior; el no sabio, lo busca en los
demás"
"No
hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti, ni te hagas a ti lo que no
le harías a los demás"
"El
campo es la fuente de toda la riqueza humana."
"No
te rindas nunca si quieres volver a casa"
"Sé
como el sándalo que perfuma el hacha que lo corta"
"Oigo
y olvido. Veo y recuerdo. Hago y comprendo"
“Para
gobernar un Estado de mediano poderío, hay que saber despachar sus asuntos con
la debida atención guiándose por el decoro y actuando de buena fe; ser frugal
en los gastos y amar a todos; y abstenerse de movilizar al pueblo más que en
los momentos apropiados”.