sábado, 17 de diciembre de 2011

De la Ira - Lucio Anneo Séneca

“A veces es necesario dejar salir la ira en aras de la razón” Cicerón



I. Me exigiste, caro Novato, que te escribiese acerca de la manera de dominar la ira, y creo que, no sin causa, temes muy principalmente a esta pasión, que es la más sombría y desenfrenada de todas. Las otras tienen sin duda algo de quietas y plácidas; pero esta es toda agitación, desenfreno en el resentimiento, sed de guerra, de sangre, de suplicios, arrebato de furores sobrehumanos, olvidándose de sí misma con tal de dañar a los demás, lanzándose en medio de las espadas, y ávida de venganzas que a su vez traen un vengador. Por esta razón algunos varones sabios definieron la ira llamándola locura breve; porque, impotente como aquélla para dominarse, olvida toda conveniencia, desconoce todo afecto, es obstinada y terca en lo que se propone, sorda a los consejos de la razón, agitándose por causas vanas, inhábil para distinguir lo justo y verdadero, pareciéndose a esas ruinas que se rompen sobra aquello mismo que aplastan. Para que te convenzas de que no existe razón en aquellos a quienes domina la ira, observa sus actitudes. Porque así como la locura tiene sus señales ciertas, frente triste, andar precipitado, manos convulsas, tez cambiante, respiración anhelosa y entrecortada, así también presenta estas señales el hombre iracundo. Inflámanse sus ojos y centellean; intenso color rojo cubre su semblante, hierve la sangre en las cavidades de su corazón, tiémblenle los labios, aprieta los dientes, el cabello se levanta y eriza, su respiración es corta y ruidosa, sus coyunturas crujen y se retuercen, gime y ruge; su palabra es torpe y entrecortada, chocan frecuentemente sus manos, sus pies golpean el suelo, agitase todo su cuerpo, y cada gesto es una amenaza: así se nos presente aquel a quien hincha y descompone la ira. Imposible saber si este vicio es más detestable que deforme. Pueden ocultarse los demás, alimentarles en secreto; pero la ira se revela en el semblante, y cuanto mayor es, mejor se manifiesta. ¿No ves en todos los animales señales precursoras cuando se aprestan al combate, abandonando todos los miembros la calma de su actitud ordinaria, y exaltándose su ferocidad? El jabalí lanza espuma y aguza contra los troncos sus colmillos; el toro da cornadas al aire, y levanta arena con los pies; ruge el león; hínchase el cuello de la serpiente irritada, y el perro atacado de rabia tiene siniestro aspecto. No hay animal, por terrible y dañino que sea, que no muestre, cuando le domina la ira, mayor ferocidad. No ignoro que existen otras pasiones difíciles de ocultar: la incontinencia, el miedo, la audacia tienen sus señales propias y pueden conocerse de antemano; porque no existe ningún pensamiento interior algo violento que no altere de algún modo el semblante. ¿En qué se diferencia, pues, la ira de estas otras pasiones? En que éstas se muestran y aquélla centellea.

II. Si quieres considerar ahora sus efectos y estragos, verás que ninguna calamidad costó más al género humano. Verás los asesinatos, envenenamientos, las mutuas acusaciones de cómplices, la desolación de ciudades, las ruinas de naciones enteras, las cabezas de sus jefes vendidas al mejor postor, las antorchas incendiarias aplicadas a las casas, las llamas franqueando los recintos amurallados y en vastas extensiones de país brillando las hogueras enemigas. Considera aquellas insignes ciudades cuyo asiento apenas se reconoce hoy: la ira las destruyó; contempla esas inmensas soledades deshabitadas; la ira formó esos desiertos. Considera tantos varones eminentes trasmitidos a nuestra memoria «como ejemplos del hado fatal»: la ira hiere a uno en su lecho, a otro en el sagrado del banquete; inmola a éste delante de las leyes en medio del espectáculo del foro, obliga a aquél a dar su sangre a un hijo parricida; a un rey a presentar la garganta al puñal de un esclavo, a aquel otro a extender los brazos en una cruz. Y hasta ahora solamente he hablado de víctimas aisladas; ¿qué será si omitiendo aquellos contra quienes se ha desencadenado particularmente la ira, fijas la vista en asambleas destruidas por el hierro, en todo un pueblo entregado en conjunto a la espada del soldado, en naciones enteras confundidas en la misma ruina, entregadas a la misma muerte... como habiendo abandonado todo cuidado propio o despreciado la autoridad? ¿Por qué se irrita tan injustamente el pueblo contra los gladiadores si no mueren en graciosa actitud? considerase despreciado, y por sus gestos y violencias, de espectador se trueca en enemigo. Este sentimiento, sea el que quiera, no es ciertamente ira, sino cuasi ira; es el de los niños que, cuando caen, quieren que se azote al suelo, y frecuentemente no saben contra quién se irritan: irrítense sin razón ni ofensa, pero no sin apariencia de ella ni sin deseo de castigar. Engáñenles golpes fingidos, ruegos y lágrimas simuladas les calman, y la falsa ofensa desaparece ante falsa venganza.

III. «Nos irritamos con frecuencia, dicen algunos, no contra los que ofenden, sino contra los que han de ofender, lo cual demuestra que la ira no brota solamente de la ofensa». Verdad es que nos irritamos contra los que han de ofendernos; pero nos ofenden con sus mismos pensamientos, y el que medita una ofensa, ya la ha comenzado. «Para que te convenzas, dicen, de que la ira no consiste en el deseo de castigar, considera cuántas veces se irritan los más débiles contra los más poderosos: ahora bien, éstos no desean un castigo que no pueden esperar». En primer lugar, hemos dicho que la ira es el deseo y no la facultad de castigar, y los hombres desean también aquello que no pueden conseguir. Además, nadie es tan humilde que no pueda esperar vengarse hasta del más encumbrado: para hacer daño somos muy poderosos. La definición de Aristóteles no se separa mucho de la nuestra, porque dice que la ira es el deseo de devolver el daño. Largo sería examinar detalladamente en qué se diferencia esta definición de la nuestra. Objétase contra las dos que los animales sienten la ira y esto sin recibir daño, sin idea de castigar o de causarlo, porque aunque lo causen, no lo meditan. Pero debemos contestar que los animales carecen de ira, como todo aquello que no es hombre; porque, si bien enemiga de la razón, solamente se desarrolla en el ser capaz de razón. Los animales sienten violencia, rabia, ferocidad, arrebato, pero no conocen más la ira que la lujuria, aunque para algunas voluptuosidades sean más intemperantes que nosotros. No debes creer aquel que dijo:
Non aper irasci meminit, non fidere cursu
Cerva, nec armentis incurrere fortibus ursi;

XLIII. ¿Por qué no has de recoger más bien tu corta vida, y hacerla tranquila para ti y para los demás? ¿por qué no has de procurar más bien hacerte amar durante tu existencia y lamentar después de tu muerte? ¿por qué has de trabajar en la caída del que te trató con altivez? ¿por qué has de empeñarte en asustar con tus fuerzas a ese otro que ladra detrás de ti, y que, vil y despreciable, es molesto para sus superiores? ¿Por qué irritarte contra tu esclavo, contra tu señor, contra tu patrono, contra tu cliente? Ten paciencia por un momento: he aquí la muerto que viene, y a todos nos hace iguales. Con frecuencia nos divertimos en los espectáculos matinales de la arena, al ver la lucha de leones y toros encadenados juntos: desgárrense mutuamente, y allí está esperando el que ha de rematarles. Lo mismo hacemos nosotros; atormentamos al que comparte nuestra cadena, mientras que igual fin amenaza a vencidos y vencedores, y tal vez en la primera mañana. Mejor es que pasemos en reposo y en paz los pocos días que nos quedan, y que nadie mire con odio nuestro cadáver. Más de una pendencia ha terminado a los gritos de los incendiados en las cercanías, y la presencia de una fiera ha separado al ladrón y al viajero. Imposible es luchar con un mal pequeño, cuando domina miedo mayor. ¿Qué tenemos que ver con los combates y emboscadas? ¿Puede tu ira desear al enemigo algo más grande que la muerte? permanece tranquilo, que morirá: pierdes el trabajo al querer hacer lo que ha de suceder. «No quiero precisamente matarlo, dices, sino condenarlo al destierro, a la deshonra, a la ruina». Antes perdono al que desea la muerte al enemigo que el destierro, porque esto es propio de ánimo no solamente malo, sino vil. Ora pienses en penas graves, ora en leves, considera cuán corto tiempo soportará él su dolor, y experimentarás tú culpable placer en el padecimiento ajeno. Exhalamos vida a la vez que respiramos. Mientras permanezcamos entre los hombres, respetemos la humanidad: no seamos para nadie causa de temor o de peligro: despreciemos las pérdidas, las injurias, las ofensas, las murmuraciones, y soportemos con magnanimidad pasajeros contratiempos. Al volver la cabeza, como suele decirse, encontramos la muerte.



XLIII. Cur non potius vitae pick sursum vestri, et fac tibi et aliis quiescit? Quid facio certus vos es non amor et desiderium tuum post te esse moriturum? Cur opus tibi in peccatum superbiae, qua? Quid vobis aliud latratu diligenter vos vires post tergum, et quod vile, atque Genesin, suus 'molestus sis praelatis? Quare servus tuus contra exasperentur, adversus Dominum vestrum, in vestra employer adversus clientem tuum? Patientes estote ad momentum, hic mortuus est, et omnes hoc faciunt. Saepe nos fun mane spectacula harena leones et tauri cum certamen alligatum simul desgárrense invicem exspectantes, et sunt hasta.Idem facimus, quia cruciantur string nostra participat, cum comminatione ut winners losers et forte in primo mane. Melius est quiescere et expendendo quae remanserunt in diebus pacis, unum corpus looking odio. Quam querelam super screams circa ardentis, et coram bestia, et latro viatori separavit. Impossibile est ut pugnet malus puer, timore superioribus dominatur.Quid facturi sumus cum armis et insidiis? An furore tuo maius aliquid defuit hostis quam mors?eros elit, morietur, fac velle, quid fieri velit perdas tua. "Et non occident eum, dicis, sed damnati exsilio, ad ignominiam et ruinam." Ante mortem exiliumque hostes vis dimittere, eo quod proprium est animum non solum malos, sed vile. Cogitate, quaeso poenis severissimis, aliquando minor, de quo breviter vult sustinere dolorem, te usu in nequissima voluptate passio aliorum. Dum spiro spiramus. Dum inter homines manere, quantum ad humanitatem: non propter aliquem timorem seu periculum: negligeret damna, detrimenta delicta detractio, et viatores setbacks animo ferre. Conversi capite, ut aiunt, in mortem.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Gualalupe y Malinalli, dos mitos, dos madres, una nación.



Para mi madre que también cumple años el mismo día (y ya casi la alcanza).

480 años, casi medio milenio que la Virgen de Guadalupe se apareciera por estas tierras, (por cierto, Guadalupe viene del árabe wad-ad-luben, “rio escondido”, aunque en México afirmamos que es del árabe wad-al, rio y del latín lupus, lobos, “rio de lobos”), así un entre el 9 y el 12 de diciembre la Virgen de Guadalupe se apareció cuatro veces a Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac en 1531, en 1649 se publica el Nican mopohua (que puede traducirse como Aquí se narra), El Nican Mopohua está contenido en un libro más amplio, el Huey tlamahuiçoltica o El Gran Suceso, que es pate dl Huei tlamahuizoltica omonexiti in ilhuícac tlatohcacihuapilli Santa María Totlazonantzin Guadalupe in nican huei altepenáhuac México itocayocan Tepeyácac (en náhuatl, "Por un gran milagro apareció la reina celestial, nuestra preciosa madre Santa María de Guadalupe, cerca del gran altépetl de México, ahí donde llaman Tepeyacac").

Hace algún tiempo, aquí mismo me réferi a este texto, y de algo estoy plenamente cierto, que en gran medida la imagen de la nacionalida` mexicana esta cimentada en el mito guadalupano, sin este, México como nación no puede entenderse, al grado tal que entre los mexicanos que quedaron en los territorios robados en 1847 por los EUA se tatúan y rezan a la Virgen de Guadalupe, lo mismo sucede con los Chicanos, los migrantes, los pochitos y muchos otros de origen latinoamericano.

Sin embargo hoy quiero hablar de otra mujer que guarda en esos parámetros de lo mítico el otro fundamento de nuestra nacionalidad y lo hago aquí, hoy, por que en cierto sentido existe un paralelismo ente una y otra y creo que no hay mejor momento que este que para hablar de la Malinche, quien a fin de cuentas fue madre de mestizos, de los primeros hijos de esta nación.

Para ello, les dejo con dos textos que creo presentan varias posibilidades de entendimiento de esa otra mítica mujer.

Alejandro.

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Por: Ángel Gallegos
De acuerdo con Bernal Díaz del Castillo, Malintzin era una mujer nativa del pueblo de Painalla. Conoce más en torno a ella..*

Aquella mañana del 15 de marzo de 1519, después de enfrentar y vencer a los naturales en dos escaramuzas en las cercanías del río Tabasco –hoy Grijalva–, Cortés y sus hombres recibieron la inesperada visita de una comitiva enviada por el señor de Potochtlan, quien, como prueba de sumisión, quiso halagar a los recién desembarcados con numerosos regalos, entre los que destacaban joyas, textiles, alimentos y un grupo de veinte mujeres, todas jovencitas, quienes de inmediato fueron repartidas por Cortés entre sus capitanes; tocó a Alonso Hernández de Portocarrero aquella joven que pronto se convertiría en uno de los personajes más importantes de la épica empresa de conquista que estaba por comenzar: Malintzin o Malinche.

De acuerdo con Bernal Díaz del Castillo, Malintzin era una mujer nativa del pueblo de Painalla, en la provincia de Coatzacoalcos (en el actual estado de Veracruz), y “desde pequeña fue gran señora y cacica de pueblos y vasallos”. Sin embargo, su vida cambió cuando, aun siendo niña, su padre murió y su madre contrajo nuevas nupcias con otro cacique, de cuya unión nació un hijo varón, a quien se determinaría dejar el cacicazgo una vez que éste tuviera la edad suficiente para asumir el control del mismo, haciendo a un lado a la Malintzin como posible sucesora.

Ante esa incómoda perspectiva, la pequeña Malinche fue regalada a un grupo de mercaderes provenientes de la región del Xicalango, la famosa zona comercial en donde se daban cita las caravanas de comerciantes para intercambiar sus productos. Fueron estos pochtecas los que más tarde la intercambiarían con la gente de Tabasco, quienes, como ya se dijo, la ofrecieron a Cortés sin siquiera imaginar el futuro que aguardaba a esta mujer “de buen parecer... entremetida y desenvuelta...”

A los pocos días de este encuentro con los indígenas tabasqueños, Cortés se hizo nuevamente a la mar, con rumbo al septentrión, bordeando la costa del Golfo de México hasta alcanzar los arenales de Chalchiucueyehcan, explorados ya con anterioridad por Juan de Grijalva en su expedición de 1518 –en ellos se asienta ahora el moderno puerto de Veracruz–. Parece ser que durante este trayecto Malinche y el resto de las nativas fueron bautizadas bajo la religión cristiana por el clérigo Juan de Díaz; recordemos que para que pudiese haber unión carnal con estas nativas, los españoles tenían que reconocerlas antes como partícipes de la misma fe que ellos profesaban.

Asentados ya en Chalchiucueyehcan, unos soldados se percataron de que Malintzin conversaba animadamente con otra naboría, una de aquellas mujeres enviadas por los mexicas para hacer tortillas a los españoles, y que la plática era en lengua mexicana. Sabedor Cortés de aquel hecho la mandó llamar, certificando que hablaba tanto el maya como el náhuatl; era pues, bilingüe. El conquistador!20quedó maravillado, porque con ello tenía resuelto el problema de cómo entenderse con los aztecas, y eso iba de acuerdo con su deseo de conocer el reino del señor Moctezuma y su ciudad capital, México-Tenochtitlan, de la cual ya había escuchado fantásticos relatos.

Así pues, Malinche deja de ser una mujer más al servicio sexual de los españoles y se convierte en la inseparable compañera de Cortés, no sólo traduciendo sino también explicando al conquistador la forma de pensar y las creencias de los antiguos mexicanos; en Tlaxcala aconsejó cortar las manos de los espías para que así los indígenas respetaran a los españoles. En Cholula avisó a Cortés de la conspiración que supuestamente los aztecas y los cholultecas planeaban en su contra; la!20respuesta fue la cruel matanza que el capitán extremeño hizo de la población de esta ciudad. Y ya en México-Tenochtitlan explicó las creencias religiosas y la visión fatalista que imperaban en la mente del soberano tenochca; también peleó al lado de los españoles en la famosa batalla de la “Noche Triste”, en la que los guerreros aztecas, encabezados por Cuitláhuac, expulsaron de su ciudad a los conquistadores europeos antes de que fuera finalmente sitiada el 13 de agosto de 1521.

Tras la caída a sangre y fuego de México-Tenochtitlan, Malintzin tuvo un hijo con Cortés, a quien dieron el nombre de Martín. Tiempo después, en 1524, durante la fatídica expedición a las Hibueras, el mismo Cortés la casó con Juan Jaramillo, en algún lugar cercano a Orizaba, y de aquella unión nació su hija María.
Doña Marina, como fue bautizada por los españoles, murió misteriosamente en su casa de la calle de La Moneda, una madrugada del 29 de enero de 1529, según afirma Otilia Meza, quien dice haber visto el acta de defunción firmada por fray Pedro de Gante; quizá fue asesinada para que no declarara en contra de Cortés en el juicio que se le seguía a éste. Sin embargo, su imagej, plasmada en las coloridas láminas del Lianzo de Tlaxcala o en las memorables páginas del Códice Florentino, aún nos recuerdan que ella, sin proponérselo, fue la madre simbólica del mestizaje en México...

Fuente: Pasajes de la Historia No. 11 Hernán Cortés y la conquista de México / mayo 2003

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La visión de la Malinche: lo histórico, lo mítico y una nueva interpretación, Bonnie Holmes

Cervantes de Salazar da un breve resumen de las dos versiones recogidas en las crónicas de la época: “Diré quién fue, aunque en esto hay dos opiniones: la una, es que era de tierra de

México, hija de padres esclavos y comprada por ciertos mercaderes […] la otra y más verdadera es que fue hija de un principal que era señor de un pueblo que se decía Totiquipaque y de una esclava suya, y que siendo niña, de casa de sus padres la habían hurtado y llevado de mano en mano a aquella tierra donde Cortés la halló.”

En la crónica de López de Gómara (considerado el primer biógrafo de Cortés), indica que su lugar de origen fue Xalixco y que fue secuestrada de sus padres y luego entregada a los españoles como esclava: “… le preguntó quién era y de dónde. Marina, que así se llamaba después de cristiana, dijo que era de Xalixco, de un lugar dicho Viluta, hija de ricos padres, y parientes del señor!20de aquella tierra; y que siendo muchacha la había n hurtado ciertos mercaderes en tiempo de guerra, y traído a vender a la feria de Xicalnco, que es un gran pueblo sobre Coazacualco, no muy aparte de Tabasco; y de allí venida a poder del señor de Potonchan. Esta Marina y sus compañeros fueron los primeros cristianos bautizados de toda la Nueva España, y ella sola, con Aguilar, el verdadero intérprete entre los nuestros y los de aquella tierra.”

A pesar de la relación íntima y el hijo que tuvo con la Malinche, Hernán Cortés apenas se refiere a ella en sus cartas dirigidas al rey de España, el emperador Carlos V. En sus Cartas de relación hace referencia a ella como la interprete que siempre le acompañaba, y no cabe duda de que la necesitaba debido a su inhabilidad de comunicarse con los indígenas:

“…Y para que creyese de verdad, que se informase de aquella lengua que con él hablaba, que es Marina, la que yo siempre conmigo!20he traído, porque allí me la habían dado con otras veinte mujeres; y ella le habló y le certificó de ello, y cómo yo había ganado a México, y le dijo todas las tierras que yo tengo sujetas y puestas debajo del imperio de vuestra majestad …”

En su segunda carta habla de la fealdad de la Maliche, y describe como alertó a los españoles del plan que tenían los Cholulas de atacar a los conquistadores. Cortés utiliza este conocimiento para justificar la matanza infame de miles de nobles que estaban reunidos en una plaza. (Aunque realmente no se sabe si el ataque fue defensivo, o si fue premeditado para mostrar la fuerza de los españoles y meter miedo a los aztecas.)

“…Y estando algo perplejo en esto, a la lengua que yo tengo, que es una india que esta tierra, que hube en Potonchán y que los de la ciudad cómo muy cerquita de allí estaba mucha gente de Mutezuma junta, y que los de la ciudad tenían fuera sus mujeres e hijos y toda su ropa, y que había de dar sobre nosotros para matarnos a todos, y si ella se quería salvar que se fuese con ella, que ella le guarecería; la cual lo dijo a aquel Jerónimo de Aguilar, lengua que yo hube en Yucatán.”

Otra crónica escrita por Bernal Díaz de Castillo provee también información biográfica acerca de la Malinche, y otros hechos lujosamente detallados. En particular, describe la entrega de Malinche y otras 19 mujeres por!20los caciques y principales de la región de Tabasco tras la derrota de los indígenas en la batalla de Centla: “…vinieron muchos caciques y principales de aquel pueblo de Tabasco y de otros comarcanos haciendo mucho acato a todos nosotros e trajeron un presente de oro, que fueron cuatro diademas y unas lagartijas, y dos como perrillos y orejeras, y cinco ánades, y dos figuras de caras de indios, y dos suelas de oro […] y no fue nada este presente en comparación de veinte mujeres y entre ellas una muy excelente mujer que se dijo llamar doña Marina, que así se llamó después de vuelta cristiana […] e luego se bautizaron y se puso por nombre doña Marina a aquella india y señora que allí nos dieron y verdaderamente era gran cacica e hija de grandes caciques y señora de vasallos y bien se le parecía en su persona […] y Cortés les repartió a cada capitán la suya, e a esta doña Marina, como era de buen parecer y entremetida y desenvuelta, dio a Alonso Hernández de Puertocarrero, que ya he dicho otra vez que era muy buen caballero, primo del conde de Medellín” (153-154).

La crónica de Bernal Díaz se destaca de las otras en la manera respetuosa como el autor siempre se refiere a la Malinche; constantemente utiliza el título “Doña” en sus elogios de ella. Como explica González Hernández, “Bernal Díaz no perderá las oportunidades que le salgan al paso para hacer especial hincapié en la nobleza de linaje de Marina, nobleza que según los cánones de la época ha de manifestarse también en la bondad de corazón, el coraje, la fidelidad, la belleza física incluso, la!20inteligencia y tantas otras cualidades con las que el cronista construye el retrato épico de Malintzin y en las que insiste cada vez que tiene ocasión” (198).

Sobre la figura de la Malinche se han desarrollado las versiones populares que con el paso de los años se han convertido en figuras míticas; la Chingada y la Llorona. “La Chingada es una elaboración mestiza cuyo origen no podemos precisar, mientras que la Llorona es una reinterpretación cultural de las diosas del México prehispánico efectuada en la época colonial. Ambas son testimonio de la fuerza extraordinaria con que la Malinche sobrevive en la memoria colectiva mexicana” (González Hernández 147). En El Laberinto de la soledad escrito por Octavio Paz, el autor describe la conquista de México como una violación, y compara a la Malinche con la virgen de Guadalupe. Mientras que Guadalupe es la madre virgen, la Chingada es la madre maltratada; la figura pasiva en la historia de México. El estudio revela la perspectiva negativa de la Malinche, y de la mujer en general en la sociedad mexicana.

“…la Chingada es la Madre violada […] aún más pasiva. Su pasividad es abyecta; no ofrece resistencia a la violencia, es un montón inerte de sangre, huesos y polvo. Su mancha es constitucional y reside, […], en su sexo. Esta pasividad abierta al exterior la lleva a perder su identidad; es la Chingada. Pierde su nombre, no es nadie ya, se confunde con la nada, es la Nada. Y sin embargo, es la atroz encarnación de la condición femenina.

Si la Chingada es una representación de la madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias. El símbolo de la entrega es la Malinche, la amante de Cortés. Es verdad que ella se da voluntariamente al conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida. Doña Marina se ha convertido en una figura que representa a las indias, fascinadas, violadas o seducidas por los españoles. Y del mismo modo que el niño no perdona a su madre que lo abandone para ir en busca de su padre, el pueblo mexicano no perdona su traición a la Malinche. Ella encarna lo abierto, lo chingado, frente a nuestros indios, estoicos, impasibles y cerrados”.

González Hernández hace referencia al diccionario de Francisco J. Santamaría, el cual define el verbo “chingar” como “ofender, agraviar, molestar, herir, causar mal, hacer daño, ocasionar perjuicio, inferir lesión en la honra, incluso fornicar, hacer!20coito.” Puede significar hasta la muerte, como en la expresión “se lo llevó la Chingada.” Así que los mexicanos han llegado a considerar su pasado como una violación que les ha robado su cultura, su lengua, e incluso su identidad. González Hernández resume la relación entre la Malinche y la Chingada según el estudio de Octavio Paz de una forma muy nítida y bien articulada:

“La asociación de la Chingada con la Malinche ha centrado las reflexiones de Octavio Paz en la dialéctica de lo abierto y lo cerrado. La Malinche encarna lo abierto, lo chingado, la inexorable condición femenina frente a lo cerrado-masculino, representación de lo auténtico mexicano. Así, la expresión “hijos de la Chingada”, verdadero grito de afirmación de la mexicanidad, es equivalente el término “malinchista”, define o designa a los “otros”, a los no mexicanos, o lo que aún es peor, a los!20mexicanos que reniegan de su identidad, que se dejan levar por ideas o tendencias que provienen de fuera, a los traidores a la patria de antes, ahora y siempre”.

La primera mención literaria de la figura de la Llorona la encontramos en las crónicas indígenas, y más específicamente en La Visión de los Vencidos. En el texto de los informadores indígenas de Sahagún, aparece una referencia a los ocho presagios que fueron revelados antes de la llegada de los conquistadores. El sexto presagio funesto describe un suceso que será el antecedente indígena de la leyenda de la Llorona asociada luego con la Malinche: “Muchas veces se oía: una mujer lloraba, iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:

-¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos! Y a veces decía:
-Hijitos, ¿a dónde os llevaré?”

Curiosamente, Bernal Díaz del Castillo relata un episodio muy parecido al sexto presagio después de recibir la noticia (equivocada) de que Hernán Cortés había muerto en la expedición de Higueras: “…yendo una noche a Tlatelulco, que es la iglesia de señor Santiago, donde solía estar el ídolo mayor, que se decía Huichilobos, que vio en el patio que ardían en vivas llamas el alma de!20Cortés y de doña Marina e la del capitán Sandoval, e que de espanto dello andaban en los patios de Tezcuco unas cosas malas, y que decían los indios que era el alma de doña Marina y la de Cortés …”

En la cultura indígena realmente no existía una sola llorona, sino varias mujeres fantasmales que andaban por la noche llamando a los hijos que ellas mismas habían asesinado.

Las motivaciones de los asesinos incluyen la venganza por ser abandonada por un esposo y su inhabilidad de cuidar a los hijos; otras versiones asocian el asesinato con crímenes pasionales. En una manifestación de la leyenda, ella aparece sola durante la noche; su figura fantasmal atrae a los hombres con fines trágicos, como cierto tipo de sirena terrenal. Otra versión ficticia cuenta la manera en que la Malinche (Llorona) mató a los dos hijos que tuvo con Hernán Cortés, y depositó sus cadáveres en un lago, después de que éste se enamorara de una mujer que le convenció de volver a España con los dos niños. Según la leyenda ella podía ser vista hasta el día de su muerte a la orilla del lago llorando por sus hijos. Sandra Cypress aclara la relación entre la Malijche y la Llorona, utihizando como contexto la escritura de la autora Rosario Castellanos, de la siguiente manera:

"...-La Llorona, una figura muy conocida en el folklore mexicano que se asocia con el paradigma de la Malinche, La Malinche se dice que llora por sus hijos subyugados por los españoles. Texto de Castellanos ironiza sobre la figura de la madre que llora, la madre de la Malinche actúa falsamente en su lamento por la muerte de su hijo, mientras que La Malinche aquí está llorando por el hijo perdido que es ella misma. Castellanos indica al lector que La Malinche se inicia su recorrido en el camino de la historia como una víctima de la persecución ".

La figura mítica de la Llorona es un “cúmulo de leyendas tanto rurales como urbanas” y “la mezcla de elementos indígenas y españoles manifiestan claramente el sincretismo cultural que ha producido el mito” (González Hernández 155). Pero en mi opinión, la vinculación más directa que se ha hecho entre la Llorona y la Malinche es la de una mujer que llora su culpa por la muerte de los suyos.

Todos los gatos son pardos, critica la Conquista y los arquetipos de ella a través de un epílogo en que aparecen los equivalentes modernos de aquellos. En la primera escena aparece la Malinche y se dirige a los espectadores explicando los tres nombres que le han puesto; Malintzin, otorgado por sus padres, Marina, proveído por su amante, y la Malinche – el nombre conferido por su propia gente. Mantiene que como diosa, amante o madre tiene licencia de contar la historia de la Conquista de México, debido a que fue uno de sus protagonistas principales – la madre simbólica de una raza nueva. Algunos la han elevado al nivel de una diosa, mientras otros sólo la consideran como una puta. Además, su propia gente la llama traidora – la lengua y guía del hombre blanco:

“Malintzin, Marina, Malinche Tres fueron tus nombres, mujer: el que te dieron tus padres, el que te dio tu amante y el que te dio tu pueblo Malintzin dijeron tus padres: hechicera, diosa de la mala suerte y de la reyerta de sangre Marina, dijo tu hombre, recordando el océano por donde vino hasta estas tierras Malinche, dijo tu pueblo: traidora, lengua y guía del hombre blanco. Diosa, amante o madre, yo viví esta historia y puedo contarla yo fui la partera de esta historia, porque primero fui la diosa que la imaginó, luego la amante que recibió su semilla y finalmente la madre que la parió. Diosa, Malintzin; puta, Marina; madre, Malinche” (Fuentes 13-14).

Considerada como uno de los personajes más enigmáticos de la conquista, la figura de la Malinche ha sido construida y re-construida a lo largo de los últimos cuatro siglos, durante los cuales ha sido transformada de una figura histórica en un mito nacional. Por un lado, la Malinche representa la creación de una raza nueva – la mestiza; por otro lado representa la derrota y destrucción del mundo indígena. Desde la Independencia de México en 1821, la Malinche ha sido distorsionada desde ser una figura heroica (como fue percibido por los autores de las crónicas), a un traidora de su raza y la madre simbólica del mestizo.

Unos han intentado vindicar a la Malinche del mito negativo de su traición (La Chingada), utilizando el argumento de que no se puede aplicar el concepto de infidelidad y traición al pueblo indígena durante la época de la Conquista. No existía el concepto de “patria” sino que muchas tribus, queriendo ser libres de la dominación azteca, ofrecieron su ayuda a Cortés y colaboraron en su propia derrota. En este sentido, la Malinche puede ser vista como una mujer inteligente que se rebeló contra los valores tradicionales y patriarcales que la habría restringido al papel de sirviente y concubina. En esta representación, la Malinche representa un intérprete multilingüe, un estratega, el símbolo de la unión de dos culturas, y un icono de ideología feminista.

A través de la escritura contemporánea, vemos una nueva Malinche – una mujer activa con una voz propia que rechaza la pasividad de su sexo, elige su propio destino y se transforma a sí misma pasando de ser una esclava a una mujer que cambió la historia de un continente entero. A pesar de ser ficción, estas obras nos dan una idea mejor de quién realmente era ella – una víctima que fue traicionada, decepcionada, esclavizada y violada durante su vida, y otra vez traicionada y calumniada después de su muerte: La Malinche merece ser visto con nuevos ojos – merece ser vista como la mujer fuerte e inteligente que era – una mujer que sobrevivió a pesar de circunstancias casi imposibles y que sirve como ejemplo para mujeres en el futuro. Al final de la obra de teatro La Malinche, escrita por Víctor Hugo Rascón , la Malinche hace un comentario que nos revela su propia interpretación de la Conquista – en la única voz que ha estado ausente en la historia de México a través de los siglos – la voz de ella.

“Yo inventaba una verdad hecha de mentiras cada vez que traducía de ida y de vuelta entre los dos mundos. Despreciada de unos y de otros. ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la mentira? Yo sólo quería un ideal” (Rascón, La Malinche, 95-96).

2011 y ¿los Derechos Humanos...?



Todos hablamos sobre los Derechos Humanos y básicamente nos interesan cuando nos afectan, sin embargo poco hacemos por conocerlos, por defenderlos y por vivirlos, el respeto a estos derechos es ante todo una decisión de vida, un compromiso con todos los demás y nosotros mismos, es el respeto, la tolerancia, es aprender a aceptar las diferencias, es aceptar que todos somos iguales, nadie es más ni mejor, que solo si caminamos juntos, sin miedo, con alegría podremos construir humanos libres, sabios, alegres.

Conmemorar el día internacional de los Derechos Humanos debe traducirse en cambio, en entendimiento, en compasión y comprensión, en trabajo, sin violencia.

Alejandro.

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Los derechos humanos son aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna. Son independientes de factores particulares como el estatus, sexo, orientación sexual, etnia o nacionalidad; y son independientes o no dependen exclusivamente del ordenamiento jurídico vigente,

La división de los derechos humanos en tres generaciones, cada una se asocia a uno de los grandes valores proclamados en la Revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad.

Primera generación
Los derechos humanos de primera generación, tratan esencialmente de la libertad y la participación en la vida política. Son fundamentalmente civiles y políticos, y sirven para proteger al individuo de los excesos del Estado. Los derechos de primera generación incluyen, entre otras cosas, la libertad de expresión, el derecho a un juicio justo, la libertad de religión, y el sufragio.

Segunda generación
Los derechos humanos de segunda generación están relacionados con la igualdad. Son fundamentalmente sociales, económicos y culturales en su naturaleza. Aseguran a los diferentes miembros de la ciudadanía igualdad de condiciones y de trato. Incluyen el derecho a ser empleados, a la educación, los derechos a vivienda y a la salud, así como la seguridad social y las prestaciones por desempleo.

Tercera generación
Es el derecho a un medio ambiente sano y libre de problemas. Por su parte, la tercera generación de derechos humanos, surgida en la doctrina en los años 1980, se vincula con la solidaridad. Los unifica su incidencia en la vida de todos, a escala universal, por lo que precisan para su realización una serie de esfuerzos y cooperaciones en un nivel planetario y universal. Normalmente se incluyen en ella derechos heterogéneos como el derecho a la paz, a la calidad de vida o las garantías frente a la manipulación genética. Este grupo fue promovido a partir de los ochenta para incentivar el progreso social y elevar el nivel de vida de todos los pueblos. Entre otros, destacan los relacionados con:
 El uso de los avances de las ciencias y la tecnología.
 La solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos
 El ambiente.
 Los derechos del consumidor.
 El desarrollo que permita una vida digna.
 El libre desarrollo de la personalidad.

Derechos específicos:
 Derechos de la mujer
 Derechos del niño
 Derechos individuales
 Derechos reproductivos

Declaraciones sobre los derechos del niño

• “Derecho a ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación"
• “Derecho a plena oportunidad de jugar y divertirse, así como de recibir educación gratuita y obligatoria para permitir que el niño desarrolle sus aptitudes y llegue a ser un miembro útil de la sociedad".
• "Derecho a un nombre y una nacionalidad".
• "Derecho a recibir afecto, amor y comprensión, y a tener seguridad material".
• "Derecho a disfrutar de alimentación, vivienda y servicios médicos adecuados".
• "Derecho a cuidados especiales para el niño física o mentalmente disminuido o con impedimentos sociales".
• "Derecho a figurar entre los primeros que reciban protección y socorro en toda circunstancia".
• "Derecho a ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación".
• "Derecho a plena oportunidad de jugar y divertirse, así como de recibir educación gratuita y obligatoria para permitir que el niño desarrolle sus aptitudes y llegue a ser un miembro útil de la sociedad".
• "Derecho a desarrollar todo su potencial en condiciones de libertad y dignidad".
• "Derecho a ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal".
• "Derecho a disfrutar de estos derechos sin discriminación por motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición".

Estas son algunas direcciones tanto Mexicanas como internacionales sobre derechos humanos:

Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Periférico Sur 3469, Col. San Jerónimo Lídice, Delegación Magdalena Contreras, C.P. 10200, México D.F., Teléfonos (55) 56 81 81 25 y 54 90 74 00, Lada sin costo 01800 715 2000, http://www.cndh.org.mx/

Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez Serapio Rendón 57-B, Col. San Rafael http://centroprodh.org.mx/prodh/

Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Av. Universidad 1449, colonia Florida, Álvaro Obregón, Ciudad de México, Distrito Federal, 01 55 5229 5600, www.cdhdf.org.mx/

Amnistía Internacional, http://www.amnesty.org/es

Human Rights Watch http://www.hrw.org/

Palabras de guerra 7 de Diciembre 1941 - 2011



Recién se ha cumplido 70 años del ataque japonés a Pearl Harbor, más no es mi interés hablar sobre eso, creo que lo importante es que sucede en la guerra por sus protagonistas, los simples soldados y enfermeras, esos que son enviados a matar o morir en nombre de algo y de alguien que no está ahí y que no le importa su vidas.

Las otras víctimas, las de siempre, los niños, las madres y los padres, los tíos y las tías, los abuelos y las abuelas, a ellas, esas victimas anónimas también las tengo presentes, pero hoy deseo hablar, hacer uso de la palabra desde la trinchera, dese el fusil, de los soldados que creyeron en las historias y en los mitos, de esos que un dia salieron de sus casas pensando en la victoria y no regresaron, que quedaron en algún lugar, solos, en medio del dolor y la miseria que habían causado en nombre de alguien, de algo.

Alejandro.

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Cartas de soldados.

En cualquier lugar del frente francés durante la primera guerra mundial:

Querida Rosmery:

Hace horas, que te deje de ver y no puedo olvidar tus últimas palabras, ayer en el café, poco antes de coger el furgón, para volver al frente. Todos dicen que la guerra se acabara pronto pero, ni te quiero engañar con falsas ilusiones y sobre todo no me quiero engañar a mí mismo.

Hoy, poco después de llegar al acuartelamiento, nos han avisado de que pronto atacaremos al enemigo, que nos preparáramos y estuviéramos dispuestos para recibir al sacerdote de campaña, que él nos daría consuelo

Sabes tengo miedo, mucho miedo, no quiero morir y mientras escribo esta carta, me tiembla la mano, no de frio, sino de pánico. Pensar que en cualquier momento una bala o una granada pueden quitarme la vida, me horroriza. He de decirte que he pensado en la deserción en acabar con todo esto pero, el mismo miedo que tengo a morir me hace renunciar a la idea.

Sabes, gracias por darme tanto cariño estos últimos días y tanto calor. Recuerdo la entrada en el baile, parecías tan tímida, era tú primera cita, la verdad es que se te notaba bastante ese aire de provinciana sin experiencia. Pero siempre lo supiste suplir con sutileza y tú forma de hablar, dulce y suave con ese tacto que me hizo confundir mis sentimientos.

Bailamos durante largos ratos, combinado miradas y caricias, la pena fue, que nos controlaban de manera que nunca dejaron que pasáramos la línea. Fueron unas veladas inolvidables.

Ahora me dispongo a luchar, ya no sé porque, ni a qué, he perdido todos los idealismos en esta guerra, tanta destrucción, tantas desgracias, sólo mi propia desgracia de morir me podría hacer olvidar este horror.

Te dejo sólo recordarte que es una pena no haberte conocido antes, una guerra nos ha juntado y nos a separado a la vez, desearía que nos volviéramos a ver pero, sino ocurriera el caso, gracias por todo.

TE AMO.

Postdata:

Si la carta la recibes dentro de una semana sigue tú vida no te ilusiones....

Una semana más tarde, en cualquier pueblo del frente francés, se encontró una carta, con un agujero de bala, a nombre de Rosmery.......


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Carta de un Soldado Alemán de la División Hermann Göering

Esta fue una carta la cual fue capturada por los Aliados y la cuál perteneció a un soldado de la División Hermann Göering donde describe el pánico y el declive de la moral Alemana durante los enfrentamientos en Troina, Sicilia.

23 de Julio del 1943.

Querida Familia:

Quiero enviarles un reporte acerca de estos días pasados, en caso de que nunca regrese a casa, así ustedes podrán saber por lo que estamos pasando aquí en Sicilia.

Dos días después que los Británicos y Americanos desembarcaron, han estado ganando mucho terreno y han podido traer muchas más tropas, lo que hace que haya sido casi imposible anticipar una batalla con igual cantidad de tropas. El 14 de Julio una hora más y nos capturan, tomamos nuevas posiciones, haciendo que los Americanos rápidamente se cubrieran con fuego de artillería, costándonos nuestras primeras víctimas. Desde esa posición nos retiramos de nuevo, tomando otra posición que nos ha costado la mala suerte. Yo debo mantener mi vehículo cerca al comando y servir como puente de comunicación. Si la línea telefónica resulta dañada por el fuego de artillería, la orden es: "Sal afuera y repárala" (estamos peleando en un sector central, donde hay tropas Americanas y Canadienses).

Después de dejar nuestra posición, una terrible carnicería humana comenzó que incluso un sargento de infantería juró que nunca había visto algo parecido, ni siquiera en Rusia. Muchos fueron aniquilados, muchos de mis compañeros e incluso yo mismo pensamos que no saldríamos con vida, es imposible que les describa el terror de esa experiencia. Presionamos nuestras caras en el suelo para esperar ser alcanzados mortalmente o que voláramos en pedazos.

Mientras tanto, gente que estaba de vacaciones regresa a casa en Alemania, van a los cafés y al cine, y disfrutan de ellos mismos. Me he preguntado a mi mismo: "¿Donde se supone que está la justicia?''

A las 4:00 a.m. regresamos a nuestras posiciones, al menos seguimos con vida. Podemos oír disparos y fuego de artillería. Fuimos a dormir, de todas formas nuestro comandante ya se ha marchado. Media hora después, me desperté inmediatamente, había órdenes para mí. Los americanos estaban en las inmediaciones y todas las líneas debían ser desconectadas.

Todos juntos éramos solo 10 hombres, teníamos 2 vehículos uno grande y otro más pequeño, era necesario ir despacio en los caminos de barro, más en la carretera viajamos lo más rápido que los vehículos pudieran ir. Cuando íbamos por una curva nos encontramos bajo fuego de artillería. Sentí como si Dios había puesto una pared de metal enfrente de mí, en ese momento pensé en todos Ustedes.

Tuve que correr hacia el vehículo y de alguna manera lo logré, después de eso el soldado que estaba sentado detrás de mí y yo nos miramos por un momento y vimos que ambos estábamos tan pálidos como la misma nieve, pero habíamos sobrevivido (tal vez Dios está siempre conmigo) Una distancia después algunos compañeros estaban esperando por nosotros, ellos habían observado todo a través de largavistas. Cuando reportamos que el otro vehículo difícilmente pudiera lograr regresar, nuestro teniente de 22 años de edad, quien estaba allí, nos sacó una mísera mueca con su lengua. Nos dijo que él esperaba que más de nosotros lo lográramos y que debiéramos sentir vergüenza de decir tantas estupideces. He tenido que controlarme para no abrirle la garganta en dos. El desconocía la historia completa de lo que sucedió ya que el había dejado su posición una hora antes. El caso es muchos de los hombres regresaban a pie.

Un pueblo tan pequeño, el cual ahora estaba siendo ocupado por los americanos, fue destruido por nuestra artillería. En respuesta la artillería Americana destruyó nuestras posiciones costándonos muchos heridos que hizo que tuviéramos que cambiar de nuevo de posición. Ya nos hemos retirado 30 kilómetros y hemos tenido un solo día de descanso. Pero "descanso" significa "ataques aéreos" (estoy obligado admitir que desde el tiempo que he estado peleando en Sicilia, he visto solo 2 aviones Alemanes.) El enemigo nos ha descubierto por reconocimiento aéreo y el siguiente día los americanos ya habían puesto su artillería en nuestras posiciones, todo se convirtió en un miserable infierno y tuvimos que abandonar todo esa tarde.

Teníamos un corporal con nosotros que decía que conocía la ruta de marcha, pero siempre daba rutas equivocadas. Miles de veces tuvimos que lanzarnos al suelo porque pasaban los aviones de los Aliados. Rondamos un pueblo y aquí experimentamos un bombardeo, el pueblo quedo destrozado, nuestros vehículos fueron alcanzados por morteros. Estábamos terriblemente asustados, pero debíamos continuar.

Siempre estamos siendo perseguidos, muchas veces no sabemos que día es o qué fecha es. Como podrán ver he estado escribiendo esta carta por pedazos, la comenzó una semana atrás. Cuantas posiciones hemos retirado desde entonces. El pasado domingo estábamos en otra y de nuevo los americanos nos cubrieron con su artillería. No tienen idea lo que es oír balas rozando tu cabeza toda la noche e incluso más, es tan difícil poder dormir.

De nuevo hemos tomado otra posición. Por el momento está todo en silencio aquí pero hasta cuándo? La misma situación comenzará de nuevo.

Hoy hemos sabido que Mussolini ha sido sacado. Esto significa el final del fascismo también. Se volverá Italia encontrar de nosotros también? Cualquier cosa que llegue a suceder es insoportable. Es duro pensar que todos estos eventos lograran traer algún bien.

Hans Maier y otros de mis amigos están ahora en los servicios de materiales, 30 ó 40 kilómetros de distancia, no tengo idea de que será de ellos ahora. Mi compañero Huebner está en Alemania por ahora, y probablemente les visitara a ustedes y les contara como va todo aquí, Que suerte tiene. ¿Saben que fuimos hace días levantados a las 3 am porque había llegado el correo?fue entonces que recibí sus cartas del 7 y 11 de Julio, así como un periodico y 2 postales de Schala quien esta vacacionando en Allgaou. Dice:"Desde un maravilloso descanso y apacibles días, los más cordiales saludos." No pueden imaginar cómo me sentí cuando leí aquello, cada hora estoy peleando por mi vida y entonces recibo esta postal de Schala. No he tenido el deseo de contestarle.


28 de Julio del 1943.

Ayer estuvieron las cosas algo mas calmadas en nuestras posiciones, solo en algunos momentos se oían la artillería en la distancia. Una gran cantidad de aviones pasaban por encima de nuestras cabezas, constantemente disparando, todavía no he visto algún avión ser derribado. Nuestra Luftwaffe debería emplearse en otro lado porque todavía no he visto ningún avión Alemán "hablar todavía". Esta noche hay una terrible tormenta con rayos y estruendos y nuestros compañeros que están en el frente no deben estar nada confortables. No puedo escuchar por mucho tiempo esos ruidos, los rayos y todo eso me destruyen los nervios. Encuentro muy difícil dormir después de una tormenta así, después tengo muchas pesadillas. Oh, como deseo tener un techo sobre mi cabeza de nuevo! siempre estamos durmiendo en el suelo, en diferentes lugares cada noche.

29 de Julio del 1943.

Anoche nos movimos afuera sin haber puestos en fuego, porque siempre encontramos el llamado "fuego mágico"(Feuerzauber) ese es el nombre que le damos al desgraciado fuego de artillería que nuestros enemigos colocan alrededor de nosotros. Alrededor de la medianoche llegamos a nuestra nueva posición, mientras dormíamos en el suelo, oíamos vibraciones como si alguien moviera muebles pesados.

La comida es buena, cada día recibimos algo de dulces, mitad de una tarta de chocolate y una caja de cigarrillos "Attikah", los cigarrillos no duran casi nada. No tienen idea cuanto he estado fumando, solo para distraer algo mis pensamientos. Debo decirles que estoy teniendo problemas con mis oídos. El fuego de artillería, junto con las nubes de humo y el polvo me han estado privando de mi capacidad de audición cada vez mas. Puedo oír casi nada ahora, lo puedo notar y eso me da una sensación de inseguridad tremenda. Siento que si salgo vivo quedare sordo de por vida.

Dos de nuestros hombres permanecieron muy largo tiempo cubriéndose durante un fuego de artillería y mientras ellos estaban allí el resto de la unidad se marchaba. Ellos no se unieron a nosotros hasta el día siguiente. Fueron llevados a corte marcial, y eso resulta severo y deprimente. Severos castigos pueden ser inflictados.


1 de Agosto del 1943.

De nuevo domingo. ¿Sera que podre enviar esta carta? ¡Oh, cuanto deseo poder decirles a ustedes mis queridos todo lo que hemos pasado durante esta campaña! Nuestra infantería ha sufrido tanto, Ayer perdí a un buen compañero, Todo está encontrar de nosotros. El futuro luce terriblemente oscuro.

Durante los últimos días, he sido testigo de terribles experiencias que no propias de un soldado Alemán, particularmente no de un soldado de la División de Hermann Goering.

Hombres corriendo, llorando histéricamente porque han oído un simple disparo en la distancia. Otros llevados por rumores mueven filas de hombres hacia atrás. Soldados jóvenes y oficiales están siendo víctimas de ataques de pánico."


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Hallada una carta de un soldado, oculta en una botella durante 90 años a permanecido oculta durante 90 años escondida en una botella de cerveza, no porque la carta no llegara a su destinatario sino porque su receptor, un soldado americano de la Primera Guerra Mundial que luchaba en Francia, decidió enterrarla quizás para que no fuera destruida durante los bombardeos alemanes. Unos arqueólogos franceses que exploraban antiguos asentamientos merovingios del siglo VII en la región francesa de Lorena la han encontrado.

La misiva, de cuatro páginas, fue enviada desde Oklahoma el 15 de julio de 1918 al sargento norteamericano Morres Vickers Liepman por un pariente que firmó como "tío Pete". La opinión pública de EE UU ante la guerra o las dificultades de encontrar mano de obra son las conclusiones que pueden extraerse de la carta. Pero junto a ello, el texto refleja el profundo racismo que imperaba en un sector de la población: tío Pete critica abiertamente la inclusión de soldados negros en el ejército norteamericano.

El Instituto Nacional Francés de Investigaciones Arqueológicas, que conserva el documento, ha intentando sin éxito buscar a los descendientes de Liepman. Pero ha logrado reconstruir pequeños retazos de la vida del soldado. Estudió en Kansas hasta julio de 1917, momento en el que partió hacia Europa para combatir en la Primera Guerra Mundial. En otoño de 1918, su unidad acampó en el bosque de Haye, cerca del lugar en el que ha sido encontrada la botella.

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Carta de un soldado alemán antes de morir en la Batalla de Stalingrado

Estas fue el último escrito de un soldado alemán, en la Segunda Guerra Mundial, antes de morir en la batalla de Stalingrado:

"La muerte siempre tiene que ser heroica, apasionante, que arrastre, que tenga una finalidad, que sea grande. En realidad, ¿Qué es la muerte? Reventar, morir de hambre, de frío, un simple hecho biológico, como lo es comer y beber. Caen como moscas y nadie piensa en ellos, nadie los sepulta. Yacen a nuestro alrededor por todas partes, sin brazos ni piernas ni ojos, con las tripas reventadas. Se tiene que hacer una película con el fin de impedir "la más bella muerte del mundo". Es una muerte bestial que un día será ennoblecida en una lápida de granito, junto con los soldados moribundos, con la cabeza o el brazo enyesados".

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Carta de un soldado a su novia-1ra. Guerra mundial

2 de mayo de 1918

Cariño mío:

Ahora, si no hay problemas, vas a saber todo sobre lo que pasa aquí. Sé que te llevarás una gran sorpresa cuando te llegue esta carta (espero que te llegue sin contratiempos). ¡Si alguna autoridad la ve!. Claro, tu has supuesto bien dónde yo tendría mi primera experiencia en la línea. Si, fue en el saliente de Ypres... Oh!, era un encantador "bautizo de fuego" aquella noche. Teníamos que excavar y temprano en la mañana comenzó el ametrallamiento.

Oh Señor, si alguna vez un compañero tuvo miedo, absolutamente aterrorizado a la muerte, era este muchacho. Uno de mi sección se asustó al ver a una granada caer a dos metros de nuestra trinchera cuando alguien con instinto de líder, o quien lo debe llevarlo, fue a la cima; yo me quedé quieto como una roca. Yo tenía doce hombres cuando nosotros entramos, salí con tres. Oh! Eso fue horrible.

Quizá te gustará saber cómo está el ánimo de los hombres aquí. Bien la verdad es que (y como te dije antes, me fusilarán si alguien de importancia coge esta misiva) todo el mundo está totalmente harto y a nadie le queda ya nada de lo que se conoce como patriotismo. A nadie le importa un rábano si Alemania tendrá Alsacia, o si lo tendrá Bélgica o Francia. Lo único que cada uno quiere es acabar con esto e irse a casa. Esta es honestamente la verdad, y cualquiera que haya estado aquí en los últimos meses te dirá lo mismo.

De hecho, y esto no es una exageración, la mayor esperanza de la gran mayoría de los hombres es que los disturbios y las protestas en casa obliguen al gobierno a acabar con esto como sea. Ahora ya sabes el real estado de la situación.

Yo también puedo añadir que he perdido prácticamente todo el patriotismo que me quedaba, sólo me queda pensar en todos ustedes que están allí, todos a los que amo y que confían en mí para que haga el esfuerzo que sea necesario para su seguridad y libertad. Esto es lo único que mantiene y me da fuerzas para soportar esto. En cuanto a la religión, que Dios me perdone, no ocupa ni uno entre un millón de todos los pensamientos que cada hora ocupan la mente de los hombres.

Dios te bendiga cariño y a todos los que amo y me aman, porque sin su amor y confianza, desfallecería y fracasaría. Pero no te preocupes corazón mío porque seguiré hasta el final, así este sea amargo o dulce, con el amor siempre como mi primer pensamiento y cuidado, mi guía inspiradora y mi aliciente.

Au revoir mi amor, y que Dios te mantenga segura hasta que la tormenta termine, con el amor más profundo de todo mi corazón. Tu amor,

Laurie


NOTA: En el último año de la Primera Guerra Mundial, la desolación y desesperanza había carcomido la moral de los combatientes de ambos bandos. Ésta carta escrita por Laurie Rowlands a su novia demuestra tal como al parecer fue su experiencia en la tercera batalla de Ypres, una de las más sangrientas del conflicto:

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CARTAS DESDE STALINGRADO

En enero de 1943, al término de la Batalla de Stalingrado, un avión alemán Heinkel 111 consigue despegar en el aeródromo alemán de la ciudad justo antes de que sea tomado por los rusos. En su interior, 250000 cartas de soldados alemanes, repartidas en siete sacas de correo. Al llegar a Alemania, el Ministerio de Propaganda retiene y confisca las cartas con el pretexto de publicarlas en un libro que muestre la heroica resistencia de los defensores de Stalingrado. Al analizarlas, descubren que la mitad de los hombres que han escrito las cartas demuestra actitud desleal o negativa, que un tercio es relativamente indiferente y que tan sólo el 2% es favorable al régimen de actuación del Estado Mayor. Ante estos datos, el Ministerio decide ocultarlas a la opinión pública y las guarda en los archivos del ejército. No se redacta ningún informe sobre lo encontrado en el Heinkel 111 y la historia se olvida. Pero en 1954 las cartas son descubiertas y leídas. En ese mismo año, "Letze Briefe auf Stalingrad" (Las últimas cartas de Estalingrado) se publica en Alemania. Se trata de una colección de 39 cartas y fragmentos de gran impacto emocionales escritas por soldados alemanes en Stalingrado en las que los hombres hablan de su desesperada situación e incluso se atreven a cuestionar al Estado Mayor y al propio Führer, a sabiendas de su funesto destino. He aquí un pequeño fragmento de esas 36 cartas escritas por soldados alemanes a sus familias:

Carta 1

Mi vida no ha cambiado en nada; es ahora como hace diez años, bendito por las estrellas, maldito por los hombres. No tuve amigos, y tú sabes por qué no querían saber nada de mí. Era feliz cuando podía sentarme al telescopio y mirar al cielo y al mundo de las estrellas, feliz como un niño al que le permiten jugar con los astros.

... Fuiste mi mejor amiga, Mónica. Sí, lees bien, fuiste. El momento es demasiado serio como para bromas. Esta carta tardará en llegarte dos semanas. Por entonces ya habrás leído en los periódicos lo que ha tenido lugar aquí. No pienses mucho en ello, porque en realidad todo habrá terminado de forma diferente; deja que los demás se preocupen de la "película de los hechos". ¿Qué son ellos para ti o para mí? Siempre pensaba en años luz, pero sentía en segundos. Además, aquí tengo mucho trabajo con el tiempo. Somos cuatro, y si las cosas continúan como hasta ahora podemos darnos por contentos.

Lo que hacemos es muy sencillo. Nuestra tarea consiste en medir las temperaturas y la humedad, informar sobre la visibilidad y los bancos de nubes.

Si algún burócrata leyera lo que aquí escribo obtendría una flagrante violación de la seguridad militar. Mónica, ¿qué es nuestra vida comparada con los muchos millones de años del cielo estrellado? En esta hermosa noche, Andrómeda y Pegaso están justo sobre mi cabeza. Las he mirado mucho tiempo; pronto estaré muy cerca de ellas. Mi paz y mi felicidad se las debo a las estrellas, de las cuales tu eres la más bella para mí. Las estrellas son eternas, pero la vida de un hombre es como una mota de polvo en el universo.

A mí alrededor todo se derrumba, un ejército entero muere, el día y la noche arden...y cuatro hombres se atarean con informes diarios sobre temperaturas y bancos de nubes. No sé mucho sobre la guerra. Ningún ser humano ha muerto por mi mano. Nunca he disparado munición real con mi pistola. Pero sé muy bien una cosa: la otra parte nunca ha mostrado ni una pizca de comprensión por sus hombres. Me habría gustado contar estrellas unas cuantas décadas más, pero ahora nada parece ir en ese sentido.


Carta 2

Hoy hablé con Hermann. Está al sur del frente. A unos cientos de metros de mí. No queda mucho de su regimiento. Pero el hijo de B. el panadero todavía está con él. Hermann aún tenía la carta en la que nos contabas la muerte de papá y mamá. Le hablé una vez más, por ser el hermano mayor, e intenté consolarle, aunque yo también estoy al límite. Es bueno que papá y mamá no sepan que Hermann y yo nunca volveremos a casa. Es muy duro el que tengas que cargar con el peso de cuatro personas muertas a lo largo de toda tu vida.

...Yo quería ser teólogo, papá quería tener una casa, y Hermann quería construir fuentes. Nada ha salido como debiera. Tú sabes cómo está la cosa en casa, y nosotros sabemos demasiado bien lo que pasa aquí. No, la verdad es que esas cosas que planeamos no han salido como imaginábamos. Nuestros padres están enterrados bajo las ruinas de su casa, y nosotros, aunque suene irónico, estamos enterrados con unos cientos o más de hombres en una trinchera en la parte sur de la bolsa. Pronto, estas trincheras estarán llenas de nieve.


Carta 3

El Fuhrer nos hizo la firme promesa de sacarnos de aquí; nos lo leyó y creímos en ello firmemente. Incluso ahora aún lo creo, porque he de creer en algo. Si no es cierto ¿en qué otra cosa podría creer? Dentro de poco no tendré necesidad de primavera, verano o de algo agradable. Por lo que, abandóname a mi destino, querida Greta; toda mi vida, al menos ocho años de ella, creí en el Fuhrer y su palabra. Es terrible como dudan aquí, y vergonzoso escuchar lo que dicen sin poder responder, porque los hechos están de su parte.

En enero cumplirás veintiocho. Eso es ser aún muy joven para una mujer guapa, y me gustaría poderte decir este cumplido una y otra vez. Me echarás mucho de menos, pero incluso así, no te aísles. Deja pasar unos meses, pero no más. Gertrud y Claus necesitan un padre. No olvides que debes vivir para los niños y no les hables demasiado de su padre.

Los niños olvidan pronto, especialmente a esa edad. Fíjate bien en el hombre que elijas, toma nota de sus ojos y de la presión de su apretón de manos, como fue nuestro caso, y no te equivocarás. Pero sobre todo, anima a los niños a ser personas rectas que puedan llevar la cabeza bien alta y mirar a todo el mundo directamente a los ojos. Te escribo estas líneas apenado. No me creerías si te dijera que ha sido fácil, pero no te preocupes. No me asusta lo que se avecina. Repítete a ti misma y a los niños cuando sean mayores que su padre nunca fue un cobarde, y que ellos nunca deben serlo.


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CARTA DE UN SOLDADO A DIOS

Esta carta se encontró en el año 1945 en el bolsillo de un soldado ruso, muerto en batalla. Formado en el régimen soviético, donde estaba prohibido todo signo religioso y toda creencia en Dios, hace el gran descubrimiento de su vida cuando está a las puertas de la muerte, que se le presenta como inevitable y se abandona gozoso en las manos del Nuevo Amigo. Es una carta que se transforma en oración.

¿Me oyes, Dios mío?

Yo nunca jamás he hablado contigo, pero hoy quiero saludarte.

Tú sabes que desde mi infancia me han dicho que Tú no existías, y yo fui tan bruto que me lo creí. Yo nunca me había dado cuenta de la belleza de tu creación. Hoy, de repente, al ver las profundidades del firmamento, al ver ese cielo estrellado encima de mí, se me han abierto los ojos.

Maravillado, comprendí su luz. ¿Cómo he podido vivir tan cruelmente engañado? Yo no sé, Señor, si Tú me tiendes la mano, pero yo te confío este milagro y Tú me vas a entender. En lo más hondo de este terrible infierno, la luz ha brotado en mí y yo te he visto. No voy a decirte nada más, tan sólo la alegría de conocerte.

A media noche, tendremos que pasar al ataque, pero no tengo miedo: Tú nos miras. ¡Escucha! Es la señal.

¿Qué puedo hacer? ¡Estaba tan bien contigo! Quiero decirte una cosa más: Tú sabes que el combate va a ser malo. Quizás esta noche llamaré a tu puerta. Aunque yo nunca haya sido amigo tuyo, ¿me dejarás entrar cuando llegue?

Pero no estoy llorando, ya ves lo que me ocurre, mis ojos se han abierto. Perdóname, Dios, voy a partir y seguramente ya no vuelva; pero, ¡qué milagro! ¡Ya no tengo miedo a la muerte!


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Este fue el último escrito de un soldado alemán, en la Segunda Guerra Mundial, antes de morir en la batalla de Stalingrado:

"La muerte siempre tiene que ser heroica, apasionante, que arrastre, que tenga una finalidad, que sea grande. En realidad, ¿Qué es la muerte? Reventar, morir de hambre, de frío, un simple hecho biológico, como lo es comer y beber. Caen como moscas y nadie piensa en ellos, nadie los sepulta. Yacen a nuestro alrededor por todas partes, sin brazos ni piernas ni ojos, con las tripas reventadas. Se tiene que hacer una película con el fin de impedir "la más bella muerte del mundo". Es una muerte bestial que un día será ennoblecida en una lápida de granito, junto con los soldados moribundos, con la cabeza o el brazo enyesados".

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Carta de un soldado a su esposa desde Vietnam.

Querida Marilyn:

Antes de empezar esta carta quiero que me prometas olvidarla cuando la hayas leído, es que necesito hablar con alguien. Es posible que escribiendo sobre ello pueda comprenderlo un poco mejor.

Sé que no debería descargar en ti mis problemas, porque bien sabe Dios que no podrás darme una respuesta. Apuesto a que nadie en el mundo la tiene.

Me expresaré de acuerdo con mi temperamento, muy directamente, y me limitaré a los hechos.

Ayer maté a una niña de 8 ó 9 años, con la carita más dulce e inocente que nunca hayas visto con una granada repugnante en la mano.

Cuando yo y seis más íbamos en marcha, apareció ella para lanzarnos la granada. Siempre aparece la vieja alternativa de: "o ella o nosotros", pero ¿qué derecho tenía yo por todos los demonios para matar a una niña? Todo lo que puedo hacer es pedirle a Dios que me perdone, porque yo mismo no me puedo perdonar.

Parece tan absurda a veces esta maldita guerra. Puedo matar a un hombre y no sentir preocupación alguna, pero ¿matar a una niña que ni siquiera ha aprendido a distinguir entre el bien del mal? No hay hombre que tenga ese derecho, o ese deber, o como quieras llamarlo.

No tardaré mucho en largarme de aquí, pero hasta el último día de mi vida seguiré siendo incapaz de justificar esto. Realmente me pregunto qué especie de hombre, o mejor de animal, he resultado ser. Sé que Dios me perdonará, pero el caso es que yo he de vivir esta culpa conmigo.

Supongo que ésta no es la carta que esperabas de un sargento curtido y experimentado, pero hasta nosotros tenemos sentimientos. Por favor, no me malinterpretes: ahora mismo me siento amargado, dolido, y tan insoportablemente confundido que ya no se que pensar. Tú solamente acompáñame, y un día de estos volveré a ser yo mismo; por lo menos eso espero.

Una de las cosas en que siempre he creído eran los niños. Me encantan todos los niños. Pero, ¿cómo podré volver a decirlo?.

Creo que ya te he hablado mucho por ahora. Gracias por escucharme.

Dusty.


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Desde Okinawa.

Mi esposa, Ayako tampoco ha vivido la guerra, le dijeron que su abuelo y sus tíos murieron en la Segunda Guerra Mundial, pero los años cuarenta quedan muy lejos en el tiempo. Cuando recibió hace muy poco la carta de su tía empezó a atar cabos. En general la guerra fue y es tabú en Japón, su familia tampoco hablaba sobre el tema. Cuando a los 10 años fue a visitar la isla de Okinawa al sur del Japón, su tía la llevó por la isla en un viaje para conocer, entre otras cosas, las huellas de la guerra, pero ella no bajaba del autobús. Ahora, después de leer la carta sabe por qué. Después de más de cincuenta años de silencio ha abierto la boca. Ayako se derramaba en lágrimas al leer entrecortadamente la carta, la crudeza de toda una guerra, y el sacrificio de la posguerra se hacía evidente. Okinawa fue el frente de batalla entre japoneses y americanos, la isla quedó como "protectorado" americano durante muchos años, hoy todavía es una isla dividida. Curiosamente su abuela que sufrió tanto y tanto perdió todavía vive con 98 años, al cuidado de un hijo discapacitado. La vida es tan increíble que parece mentira.

Ayako ha traducido dolorosamente esta carta que la ofrece como símbolo del horror humano para que haya paz en todos los seres.

He recibido el reconocimiento por el presidente del gobierno del Japón por el servicio como enfermera de Cruz Roja en la Segunda Guerra Mundial en Okinawa junto a mis tres compañeras que sobrevivimos a esta guerra. Después de más de cincuenta años, aunque tarde, este reconocimiento consuela un poco lo que todavía aquel dolor de la guerra ha dejado como secuela en mi corazón. Creo que es importante aprovechar la ocasión después de tanto silencio para reflejar aquellas experiencias dolorosas tal vez para que los jóvenes de hoy en día sepan qué es la guerra y cuáles son sus secuelas profundas.

10 de octubre, año 19 de Shyowa (1944)

Después del bombardeo sobre Okinawa, los americanos ya han empezado a invadir nuestra tierra. Me invade un fuerte sentimiento al recordar la voz de mi madre temblando cuando me decía que dos de mis hermanos y mi sobrina habían muerto por los bombardeos. Mis otros hermanos tuvieron heridas por una granada que recibieron en los refugios.

En aquel momento yo estaba recibiendo formación de enfermería en la Cruz Roja y después del bombardeo del 10 de octubre me enviaron al hospital de campaña junto con cinco compañeras cerca del castillo de Syuri. Como cada día que pasaba la guerra se intensificaba, tuvimos que trasladarnos al refugio del bosque de Naguerá. A partir de entonces la situación fue empeorando y después de la batalla de Kazukodai, debajo de una fuerte tormenta llegaron muchos soldados heridos. Junto al doctor Koike teníamos que hacer las operaciones de amputación de brazos y piernas.

Los médicos y las enfermeras hicimos todo lo que pudimos con tan pocos medios a nuestro alcance. Hacíamos un esfuerzo tan desesperado que gritábamos con los pacientes en las operaciones y amputaciones ya que no teníamos anestesia. A veces tuvimos que cortar en profundidad un nervio para que no doliera tanto.

El doctor tiraba y cortaba los nervios y los pacientes se desmayaban del dolor tan intenso, mejor que perdieran la consciencia para realizar las operaciones. Los brazos y las piernas amputados los tirábamos a la basura y los dejábamos fuera pero al día siguiente las bombas que caían las habían triturado.

Un día el doctor estaba cosiendo la cara de un soldado. Él se volvió loco por el dolor y después se arrancó toda la piel con las manos. Nos pedía gritando ¡agua, agua!, el doctor dijo que si le dábamos agua moriría enseguida y no le dimos, sin embargo al poco murió. Yo me arrepentí pues si en realidad iba a morir hubiéramos podido satisfacer su último deseo.

Evidentemente no había higiene suficiente, no teníamos camas y teníamos que dejar a los pacientes en la tierra, así cogieron rápidamente infecciones. Hubo tétanos, tifus, explosiones de neurosis ante la situación dramática. Todos gimoteaban, algunos de ellos se suicidaron de un tiro. Fue realmente un infierno.

Al no poder seguir así en esa situación, se nos dio la orden de trasladarnos a otro lugar. Tenía una gran tristeza cuando los soldados enfermos se arrodillaban para pedirnos un cigarro. En realidad nadie sabía si continuaría vivo al día siguiente.

Nos trasladamos con los pacientes que podían caminar, al resto que no podían moverse los abandonamos a su suerte. Ya no supimos nada más de ellos desde entonces.

Cuando nos trasladamos al refugio de Itosu, de repente una compañera enfermera cayó herida, yo misma le sacudí en el suelo pero ya estaba muerta por un tiro en la garganta. Un soldado que tenía tifus y que estaba al límite de sus fuerzas se suicidó con una pistola, era el teniente Yagui, una persona muy dulce.

En la labor de enfermería vimos gente que tenía muchos gusanos en el cuerpo. Es casi imposible imaginarlo. Al quitar las vendas de las heridas aparecían gusanos grandes y después más pequeños, y luego más y más. Aunque limpiábamos con líquido desinfectante no paraban de aparecer esos gusanos. Se esperaba la muerte mientras se iba desprendiendo el olor putrefacto de sus cuerpos.

Un día un soldado que tenía heridas las cervicales me pidió que le mirara, cuando le quité la venda vi hasta lo profundo de las vértebras y estaba lleno de gusanos, gusanos que se escondían en el cabello y en la ropa.

Esto es la realidad de la guerra, en ella encontramos el límite de lo humano, absurdo e inexplicable.

Un día encontré una mujer que estaba a punto de dar a luz, estaba sola implorando una atención sanitaria pero como en ese momento estaban intensificando los bombardeos no pudimos atenderla. De vez en cuando recuerda a aquella señora aunque han pasado más de medio siglo, sin saber qué fue de ella y de su hijo.

Cada vez más la situación fue empeorando y ya sabíamos que estábamos perdiendo la guerra. De día y de noche seguían los bombardeos. Nos dieron la orden de disolver el hospital pues no teníamos nada que comer y sólo podíamos beber el agua de la lluvia. Mis trenzas, mi ropa, todo el cuerpo estaba empapado y parecía todo un mal sueño. Cuando pensaba en todo eso mi corazón se paró unos segundos.

La gente estaba iba en todas direcciones, unos soldados iban al frente, otros se retiraban. En el sendero del pueblo de Yonesu, me encontré con mi padre. Por primera vez vi sus lágrimas en su cara delgada, estaba repleto de hojas para camuflarse. Me dijo: "Hemos de asumir esta situación, de todos modos cuídate", y se fue al frente. Mi padre era un soldado de defensa, fue la última vez que lo vi, murió en el frente.

Ahora mi nieta tiene la misma edad que yo tenía entonces cuando estaba de enfermera. Deseo con toda mi fuerza que nunca pueda llegar a vivir esta experiencia tan dura. Si me pongo es su lugar y recuerdo lo joven que era al iniciar la guerra me entra una gran tristeza.

Mi compañera Inafuku está inválida por recibir un trozo de bomba en su brazo derecho. La señora Kuniyoshi, otra de mis compañeras, cogió tifus y se quedó como un esqueleto, recuerdo sus grandes ojos en un cuerpo demacrado. Gracias a la vida hemos sobrevivido las tres.

No debería existir la palabra guerra sagrada, tampoco la realidad que se da en una guerra de "si no matas te matarán". Esto sucede por las ambiciones del ser humano. Quiero decirlo a los jóvenes que no conocen la guerra, para sus padres son tesoros irremplazables, de hecho, la vida de las personas tiene un valor incalculable. Ojalá no volvamos a ser víctimas de un guerra.

Deseo la paz, salud y coraje, deseo felicidad para el futuro desde mi corazón.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Poesía desde la locura Ezra Pound



Hay que imaginar a un loco, un hombre perdido dentro de si mismo, alguien que a veces tiene destellos de lucidez y sin embargo, es brillante y sensible, alguien desconcertante, alguien con quien compartir ha debido ser un acto heroico o algo similar, pienso, en ese temor a cruzar esa fina línea que separa la lucidez de la locura, ese arrebato que acomete a veces a los hombres inteligentes como Ezra Pound y los arrastra por incomprensión y por desprecio hacia la demencia

Ezra Weston Loomis Pound (Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885 – Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972)

Durante la guerra emitió por radio programas en los que criticaba sin mesura la actitud del gobierno americano, de nuevo adscrito a las filas del fascismo que dominaba Italia. Apoyó abiertamente a la República de Saló con la que Mussolini trató de salvar los restos del régimen. Todo un enigma esa transformación, esa imagen de Pound casi intolerable al acercarse a cualquiera de sus poemarios, a la complejidad y a la riqueza artística de los Cantos. Había traducido al inglés numerosas obras maestras de la poesía china y japonesa, adoraba a Confuncio y había trabajado durante años para ofrecer una versión digna del Analectas. En Francia rescató a poetas del romancero medieval y provenzal, también a rapsodas latinos casi perdidos. ¿Cómo un hombre como él pudo unirse a la causa del fascismo, a su vulgaridad, a su tosca masculinidad y a ese ridículo sentido autocrático en torno a un personaje como Mussolini?. Me hubiera gustado preguntárselo abiertamente. En 1972 Pound era un poeta denostado y condenado al olvido. La presión del gobierno norteamericano había sido tan dura que sus libros fueron en los años cincuenta tesoros secretos. De sus últimos años no se sabe demasiado. Ese año, Pound cumplía noventa y siete años.

Pound estaba más cerca de la experimentación literaria de T.S. Elliot, de la poesía de W.H. Auden o Robert Frost, que de los beats, a excepción de algunos versos de Ginsberg, los Cantos de Pound y en general sus diferentes etapas poéticas mantienen su vigencia y su poder de fascinación. Pero a cierta edad, es posible que el corazón se reblandezca, o que el deseo discreto de ser reivindicado sea una necesidad. Pound aceptó esas visitas y de alguna forma las aprovechó. Quedan de los años anteriores a su muerte tan sólo un puñado de fotografías esporádicas, donde su figura quijotesca surge furibunda entre los claros oscuros del blanco y negro, los ojos perdidos, el alma llena de dolor.

Pound vivió el siglo XX con todas sus miserias y luces. A las relaciones comentadas con Yeats o T.S. Elliot, la ayuda desinteresada que prestó a Joyce, su amistad con Ford Madox Ford, o en Paris años después con Tristan Tzara, Marcel Duchamp o Fernand Léger, se le unió una espléndida retahíla de discípulos brillantes posteriormente. Sus ensayos literarios en torno a la poesía siguen siendo válidos, su modernidad inspiró desde luego mucha de la poesía ulterior, aunque su prestigio manchado, sus extravagancias ideológicas y políticas, hicieran que su nombre quedara silenciado o su influencia disminuida. No podría entenderse la poesía de Robert Frost o la William Carlos William sin su enorme talento lírico.

Ezra Pound sabía de primera mano que lo que había escrito poseía cierta trascendencia literaria. De hecho, su poema a Walt Whitman –Whitman es un dialogo, esa manera que tienen los poetas de decir lo que sienten, es también un acto de sabiduría y contundencia.

Los poemas y parte del texto provienen de: Jimarino “Los perros de la lluvia” http://jimarino.com/2009/08/25/ezra-pound-un-poeta-del-siglo-xx/



LA BUHARDILLA
Vamos, compadezcamos a los que están mejor que
nosotros,
Vamos, amigo, recordemos
que los ricos tienen camareros y no
amigos.
Y nosotros tenemos amigos y no camareros.
Vamos, compadezcamos a los casados y a los no
casados.
La aurora entra con pasitos menudos
como una dorada Pavlova,
Y yo estoy junto a mi deseo.
Y la vida no tiene nada mejor.
Que esta hora de diáfana frescura,
la hora de despertarnos juntos


PICADILLY
Bellas, trágicas caras-
vosotras que fuísteis lozanas y estáis tan abatidas;
y, oh, las envilecidas, que pudísteis haber sido amadas,
y estáis tan impacientes y borrachas,
¿quién os habrá olvidado?
Oh, caprichosas, frágiles caras, pocas en muchas,
las gruesas, las toscas, las descaradas,
Dios sabe que no puedo compadecerlas, quizá, como
debiera;
pero, oh, vosotras, delicadas, caprichosas caras,
¿quién os habrá olvidado




UN PACTO
Haré un pacto contigo, Walt Whitman-
Te he detestado ya bastante.
Vengo a ti como un niño crecido
Que ha tenido un papá testarudo;
Ya tengo edad de hacer amigos.
Fuiste tú el que cortaste la madera,
Ya es tiempo ahora de labrar.
Tenemos la misma savia y la misma raíz-
Haya comercio, pues, entre nosotros.


LA ISLA EN EL LAGO
Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrón de los ladrones,
Dame a su tiempo, te suplico, una tiendita de tabaco,
Con las brillantes cajitas
primorosamente apiladas en los estantes
Y el fragante anduyo suelto
y la picadura,
Y el brillante Virginia
suelto en los vasos de vidrio,
y un par de balanzas no demasiado grasientas,
y las prostitutas entrando de pasada para una palabra
o dos,
Para una broma, y arreglarse el pelo un poquito.
Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrón de los ladrones,
Préstame una tiendita de tabaco,
O instalamé en alguna profesión
Que no sea esta maldita profesión de escribir,
Donde uno necesita su cerebro todo el
tiempo.




CANTO XLV
Con Usura

Con usura ningún hombre tiene una casa de buena
piedra.
Cada bloque pulido bien encajado
para que el dibujo pueda cubrir su cara,
con usura
ningún hombre tiene un paraíso pintado en la pared de
su iglesia
harpes el lutes
o donde virgen reciba mensaje
y halo se proyecte de la incisión,
con usura
ningún hombre ve a Gonzaga sus herederos y sus
concubinas
ninguna pintura es hecha para durar ni para vivir con
ella
sino que es hecha para vender y vender pronto
con usura, pecado contra natura,
tu pan es cada vez más de trapos viejos
seco es tu pan como papel,
sin trigo de montaña ni harina fuerte
con usura la línea se hace gruesa
con usura no hay clara demarcación
y ningún hombre puede hallar sitio para su morada.
El tallador de piedra es alejado de su piedra,
el tejedor alejado de su telar
CON USURA
no viene lana al mercado
la oveja no da ganancia con la usura
La usura es una morriña, la usura
mella la aguja en la mano de la doncella
y detiene la habilidad de la hilandera. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; Zuan Bellin no por usura
ni fue “La Calumnia” pintada.
No vino por usura Angélico; no vino Amborgio Praedis,
No vino ninguna iglesia de piedra pulida firmada:
Adamo me fecit.
No por usura St Trophine
No por usura Saint Hilaire,
La usura ensarra el cincel
Ensarra el arte y el artesano
Roe el hilo en la rueca
Ninguna aprende a bordar oro en su bastidor;
El azur tiene un chancro por la usura; el cramoisí está
sin bordar.
La esmeralda no encuentra su Henling
La usura asesina al niño en el vientre
Impide el galantear del muchacho
Ha traído parálisis al lehco, yace
Entre la novia y el esposo
CONTRA NATURAM
Han traído putas a Eleusis
Cadáveres se han sentado al banquete
Invitados por la usura.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Si, Salomón le dijo a ella, la Amada...



Alguna vez alguien me conto que estando la Reina de Saba, lugar africano, grande y poderoso, hay quien dice que es Etiopia y por eso Haile Selassie decía ser El León de Israel, por que se imagino entre sus principales ascendentes a esta enigmática mujer y a Salmon, a mi me gusta pensar en ese amor, tan humano, tal lúdico y lleno de deseos, tan dulce y tierno por eso, hoy transcribo la parte que a mí más me gusta, de El Cantar de los Cantares, que consta de un prólogo, cinco poemas y dos apéndices, esperando que ustedes, los amorosos lo lean y así los amantes se digan amada y amado, se sientan, se gocen, se compartan.

Hay por cierto, quien desea verlo como algo escrito presagiando la llegada de Cristo, en todo caso, el misticismo a mi gusto, sería como ese que rodeo la poesía española del renacimiento y barroco con San Juan de Dios, Santa Teresa de Ávila y demás, poemas llenos de éxtasis, de anhelo, de deseo, de placer.

Alejandro.



El Cantar de los Cantares

CAPÍTULO 6
El feliz encuentro con el Amado
Coro
6:1 ¿Adónde se ha ido tu amado, tú, la más hermosa de las mujeres?
¿Adónde se dirigió tu amado,
para que lo busquemos contigo?

La Amada

6:2 Mi amado ha bajado a su jardín,
a los canteros perfumados,
para apacentar su rebaño en los jardines,
para recoger lirios.
6:3 ¡Mi amado es para mí,
y yo soy para mi amado,
que apacienta su rebaño entre los lirios!
El encanto incomparable de la Amada


CAPÍTULO 7

El Amado

¿Por qué miran a la Sulamita,
bailando entre dos coros?
7:2 ¡Qué bellos son tus pies en las sandalias,
hija de príncipe!
Las curvas de tus caderas son como collares,
obra de las manos de un orfebre.
7:3 Tu ombligo es un cántaro,
donde no falta el vino aromático.
Tu vientre, un haz de trigo, bordeado de lirios.
7:4 Tus pechos son como dos ciervos jóvenes,
mellizos de una gacela.
7:5 Tu cuello es como una torre
de marfil.
Tus ojos, como las piscinas de Jesbón,
junto a la puerta Mayor.
Tu nariz es como la Torre del Líbano,
centinela que mira hacia Damasco.
7:6 Tu cabeza se yergue como el Carmelo,
tu cabellera es como la púrpura:
¡un rey está prendado de esas trenzas!
7:7 ¡Qué hermosa eres, qué encantadora,
mi amor y mi delicia!
7:8 Tu talle se parece a la palmera,
tus pechos a sus racimos.
7:9 Yo dije: Subiré a la palmera,
y recogeré sus frutos.
¡Que tus pechos sean como racimos de uva,
tu aliento como aroma de manzanas,
7:10 y tu paladar como un vino delicioso,
que corre suavemente hacia el amado,
fluyendo entre los labios y los dientes!
El amor plenamente compartido


La Amada

7:11 Yo soy para mi amado,
y él se siente atraído hacia mí.
Invitación al encuentro amoroso
7:12 ¡Ven, amado mío,
salgamos al campo!
Pasaremos la noche en los poblados;
7:13 de madrugada iremos a las viñas,
veremos si brotan las cepas,
si se abren las flores,
si florecen las granadas...
Allí te entregaré mi amor.
7:14 Las mandrágoras exhalan su perfume,
los mejores frutos están a nuestro alcance:
los nuevos y los añejos, amado mío,
los he guardado para ti.


CAPÍTULO 8

8:1 ¡Ah, si tú fueras mi hermano, criado en los pechos de mi madre!
Al encontrarte por la calle podría besarte,
sin que la gente me despreciara.
8:2 Yo te llevaría a la casa de mi madre,
te haría entrar en ella,
y tú me enseñarías...
Te daría de beber, vino aromatizado
y el jugo de mis granadas.
La apacible unión de los enamorados
8:3 Su izquierda sostiene mi cabeza
y con su derecha me abraza.


El Amado

8:4 Júrenme, hijas de Jerusalén,
que no despertarán,
ni desvelarán a mi amor,
hasta que ella quiera.
La posesión total


Coro

8:5 ¿Quién es esa que sube del desierto,
reclinada sobre su amado?


El Amado

Te desperté debajo del manzano,
allí donde tu madre te dio a luz,
donde te dio a luz la que te engendró.


La Amada

6 Grábame como un sello sobre tu corazón,
como un sello sobre tu brazo,
porque el Amor es fuerte como la Muerte,
inflexibles como el Abismo son los celos.
Sus flechas son flechas de fuego,
sus llamas, llamas del Señor.
8:7 Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor,
ni los ríos anegarlo.
Si alguien ofreciera toda su fortuna
a cambio del amor,
tan sólo conseguiría desprecio
.