lunes, 6 de septiembre de 2010

Carta de Ana Bolena


Hace muchos años vi. una película que se llamo en español “Ana de los 1000 días”, me cimbro tal y como lo hace hasta el día de hoy las actitudes, las ambiciones, los deseos. Lo humano en toda su plenitud, madre de la futura reina virgen Elizabeth Regina, esposa de un lascivo, abrumado, pendenciero y miedoso Rey, ella, ambiciosa, usando lo que poseía y que no puede ser cuestionado, ya que los hombres les arrebatamos, les despojamos a las mujeres de la palabra y de la inteligencia, hicimos (como si ello fuese posible, que ingenuos) de estos una virtud masculina, inventamos el monopolio del conocimiento y claro, cuando eran los cuerpos deseados, cálidos, frescos los que derribaban murallas, los hombres, haciendo gala de esa virtud que es inteligencia aderezadas con sabiduría, decíamos que era cosa del maligno, del ángel caído, pobres hombres, tan ingenuos y torpes.

En fin, ese no era tanto el asunto, la cosa es que esa noche escribí una pequeña carta que imagine que ella (Ana Bolena)le había escrito a su esposo (Enrique VIII) la noche antes de la ejecución (por cierto, murió en manos del mismo verdugo que a instancia de ella ejecuto a Tomas Moro), el texto de esta carta escrita por mi se perdió, pero recuerdo que era algo más o menos así.
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Esta carta, es solo un fragmento encontrado, el resto del documento se perdió irremediablemente.

Carta:

Enrique, hace 1000 días que todo empezó, hoy estoy aquí en la Torre esperando en este día de mayo que amanezca y con el yo me vaya desvaneciendo, como la bruma que hay en Londres.

Ahora que la suerte está echada, que ya no es posible regresar sobre lo andado, ahora mi Enrique sé lo que eres, sé que me voy y mi soledad será grande, pero te esperare amado mío, esperare para volver a amarnos, con todo el cuerpo, con todo el deseo.

Después de mil días he sabido mi señor lo que te amo, he sabido que el amor lo construí no con mi ambición, ni mi indiferencia, no con mi soberbia, sino con tus noches y tus días, con tus caricias, hoy señor mío me voy, por que es el momento de que cercenen el sueño, que la pesadilla surja cual quimera de mil cabezas.

Hoy señor, mi Rey, debo partir y cruzar la Estigia, beber el agua del Laeto, pero sé que tú me enseñaste que cada día será un sueño, hoy mi señor se que tu te habias ido ya desde hace tiempo, que ya no estabas, por eso es mejor irse, beber el agua del olvido, hoy mi señor, hoy que me he dado cuenta cuanto te quiero, hoy mi señor antes de que el verdugo me cercene la cabeza tu me has robado el corazón...

Aquí termina lo que se ha encontrado del manuscrito de Ana Bolena para el Rey Enrique VIII.


Las palabras que Ana dijo en el cadalso antes de ser decapitada, según transcribe el señor Kingston, encargado de la Torre de Londres.

«Buena gente cristiana, he venido aquí para morir, de acuerdo a la ley, y según la ley se juzga que yo muera, y por lo tanto no diré nada contra ello. He venido aquí no para acusar a ningún hombre, ni a decir nada de eso, de que yo soy acusada y condenada a morir, sino que rezo a Dios para que salve al rey y le dé mucho tiempo para reinar sobre ustedes, para el más generoso príncipe misericordioso que no hubo nunca: y para mí él fue siempre bueno, un señor gentil y soberano. Y si alguna persona se entremete en mi causa, requiero que ellos juzguen lo mejor. Y así tomo mi partida del mundo y de todos ustedes, y cordialmente les pido que recen por mí. Oh Señor ten misericordia de mí, a Dios encomiendo mi alma.»

Esto lo escribe Tomas Moro a su hija, poco antes de estar ante el cadalso:

“Ten, pues, buen ánimo, hija mía, y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor.

Los hombres, cuando reciben un mal lo escriben sobre un mármol; más si se trata de un bien, lo hacen en el polvo”.

Tomas Moro.


Greensleeves es una canción que se interpretaba en la corte de Elizabeth Regina (Isabel I), y se cuenta que fue compuesta por su padre Henry the VIII (Enrique VIII) a Ana Bolena, a mí me gusta mucho, es realmente un deleite y una declaración de amor.
Greensleeves

Ay, mi amor, que me hacen mal,
Para emitir me fuera descortesía.
Porque yo os he amado así y largo plazo,
Deleitándose en su empresa.

Estribillo:

Greensleeves era toda mi alegría
Greensleeves era mi delicia,
Greensleeves era mi corazón de oro,
¿Y quién, pero mi señora Greensleeves.
Sus votos que has roto, como si mi corazón,
Oh, ¿por qué tanto me encandilar?
Ahora me quedo en un mundo aparte
Pero mi corazón sigue en cautiverio.

(Estribillo)

He estado a punto en la mano,
Para conceder lo que se anhela,
He apostado tanto en la vida y la tierra,
Su amor y buena voluntad para tener.

(Estribillo)

Si usted tiene la intención tanto de desdén,
Hace más me cautivar,
Y aún así, sigo siendo
Un amante en cautiverio.

(Estribillo)

Mis hombres estaban vestidos de verde,
Y lo hicieron nunca espere de ti;
Todo esto fue valiente para ser visto,
Y aún no estás dispuesta a amarme.

(Estribillo)

Tú podrías deseo de ninguna cosa terrena,
pero todavía tenías que fácilmente.
Tu música sigue siendo para tocar y cantar;
Y aún no estás dispuesta a amarme.

(Estribillo)

Bueno, voy a orar a Dios en las alturas,
que eres mi mayor constancia ver,
Y que sin embargo una vez antes de morir,
digne Tú quieras que me ame.

(Estribillo)

Ah, Greensleeves, ahora adiós, adiós,
A Dios le pido a ti prosperará,
Porque yo sigo siendo amante de tu verdad,
Ven una vez más y me ama.
(Estribillo) Alas, my love, you do me wrong,
To cast me off discourteously.
For I have loved you well and long,
Delighting in your company.

Greensleeves

Estribillo:

Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves.
Your vows you've broken, like my heart,
Oh, why did you so enrapture me?
Now I remain in a world apart
But my heart remains in captivity.

(Estribillo)

I have been ready at your hand,
To grant whatever you would crave,
I have both wagered life and land,
Your love and good-will for to have.

(Estribillo)

If you intend thus to disdain,
It does the more enrapture me,
And even so, I still remain
A lover in captivity.

(Estribillo)

My men were clothed all in green,
And they did ever wait on thee;
All this was gallant to be seen,
And yet thou wouldst not love me.

(Estribillo)

Thou couldst desire no earthly thing,
but still thou hadst it readily.
Thy music still to play and sing;
And yet thou wouldst not love me.

(Estribillo)

Well, I will pray to God on high,
that thou my constancy mayst see,
And that yet once before I die,
Thou wilt vouchsafe to love me.

(Estribillo)

Ah, Greensleeves, now farewell, adieu,
To God I pray to prosper thee,
For I am still thy lover true,
Come once again and love me.
(Estribillo)
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