viernes, 2 de abril de 2010

Mis primeros dos mil años


A veces habrá razones para que un libro se olvide, aunque el libro lleve en sí mismo un corazón único y una historia irrepetible. Otras tal vez no las haya, salvo la compartida culpa de las editoriales por olvidarse de su reedición.

Por una omisión de mi parte, no inclui al autor del texto, po tanto pido tanto a Oswaldo Lilly como a todos ustedes una disculpa, 26-06.11

Ignoro cual sea el caso de “Mis primeros dos mil años”, de George Silvester Viereck & Paul Eldridge, aunque sospecho que con sus cuatro o cinco ediciones de por vida, acaso le hizo falta difusión.

Tampoco hay que creerse la mentira de que hay libros de altura solo para letrados. Un libro es libertad y está al alcance de cualquiera, trate del tema que trate.
Pero bueno, hablemos un poco de esta obra, para mí monumental, en donde la vida de El judío errante casi se nos presenta como un símbolo cósmico.

Cartaphilus (o Isaac Laquedem) es el protagonista principal, que a veces es opacado en su papel por la enigmática presencia de Kotikokura, una especie de homúnculus, un hombre-mono que se convierte, casi desde el principio, en su eterna sombra, y que quizá represente la omnisciencia mortal que acompaña al hombre mientras vive.

Cartaphilus es un judío que aborrece ser judío; por ello adopta la personalidad de un romano por ser éstos los que detentan el poder sobre los hebreos en los tiempos de Jesús. Así, Cartaphilus es uno de los soldados que están presentes durante la crucifixión del Mesías en Jerusalén, en los días de los panes ácimos.

Todo comienza con una escena casi indescriptible en la que Cartaphilus, lleno de odio y animadversión, se niega a prestarle ayuda a Cristo mientras éste lleva cargando la cruz hacia el Calvario. Por esto, Jesús le lanza una maldición: “Yo seguiré, pero tú errarás hasta que yo regrese”.

Cartaphilus intenta continuar su vida, pero sus amigos más cercanos, María Magdalena y Juan el apóstol se confiesan seguidores de Jesús, a quien él ha despreciado.

Carente de hijos, de amigos y de valores, con el paso de los años ve envejecer a su esposa mientras en él sigue brillando el vigor de la juventud.

Ante el inminente cumplimiento de la maldición en su vida, Cartaphilus decide huir de Israel.

Es así como el personaje da inicio a una vida solitaria y errabunda apareciendo, acaso por designio divino, en distintos escenarios del tiempo, junto a situaciones y figuras que jugaron un papel relevante en la Historia conocida.

Es Cartaphilus quien aconseja a Nerón de que culpe a los cristianos de incendiar Roma, y es él quien, haciendo uso de su ingenio maligno y artificioso, y ayudado siempre por el misterioso Kotikokura, hace ver la cruz esplendente a Constantino. Es él quien convive con Atila, el azote de Dios, y quien paso a paso se va convirtiendo en el consejero de los más ilustres personajes que forjaron la historia.

Los recursos económicos de Cartaphilus son inagotables y fluyen sobre su vida como si fuesen parte de su misma condición de maldito. Vagando por el mundo conocerá a Fausto, a Don Juan y a Casanova; tendrá trato carnal con Salomé, su amor imposible, que también vaga en la noche de los tiempos, e influirá con gran poder persuasivo sobre las decisiones de cada época sin que en su cuerpo aparezcan señales de decrepitud o decadencia.

Su amor es Salome, la que pidió la cabeza del Bautista a cambio de danzar para Herodes Antipas ante su madre Herodías y toda la corte del nabateo.

Su mejor amigo es un primate, algo así como sasquash, el eslabón perdido, el principio y el fin, ambos inmortales, ambos las caras del hombre.

Al terminar Salome no encuentra como evitar la maldición de la luna, los tres inmortales se reúnen en el Monte Athos y caminan…

El libro, como lo calificó Thomas Mann, es audaz y magnífico, y está dividido en breves capítulos, escritos todos en un lenguaje sobrio y objetivo.

Cargado de hechos y de personajes históricos, pero sobre todo de ironía, “Mis primeros dos mil años” deja ver también la parte falaz de los acontecimientos de la historia que de facto se han aceptado como ciertos, poniéndolos en duda con sarcasmo.

Lo grotesco y lo divino, lo absurdo y lo incontestable, lo irónico y lo cruel son las variables fantásticas que componen esta obra: Una epopeya literaria que no te puedes perder.

7 comentarios:

  1. No acostumbro reclamar pero me parece justo que pongas la cita del autor de la reseña que publicas aquí, que es de mi autoría.
    Oswaldo Lilly

    http://oswaldolilly.blogcindario.com/2009/05/02476-mis-primeros-dos-mil-anos.html#com-21

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  2. Perdon, olvide anotar mi direccion de correo electronico, soy la persona que busco ayuda para encontrar el libro "Mis primeros dos mil años" ojala alguien me pueda ayudar, mi direccion es: rosahj@hotmail.com


    Gracias

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  3. lo lei hace unos 8 añosy me encantó ese libro, super recomendable

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  4. Yo tengo ese libro, es la 2a edición en español de 1980(y creo que la última que se publicó), si alguien sabe un método sencillo de hacerlo electrónico y se los comparto. Tweet:
    @Adrian-JUSE

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  5. me urge conseguirlo es uno d mis favoritos!!!!!!!!!!!

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    1. Ví que están vendiendo un ejemplar en mercado libre mexico.

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  6. Alguien me podría informar como conseguir el libro, mi correo electrónico psicocar_sanchez@hotmail.com

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