lunes, 1 de noviembre de 2010

El lugar sin puertas ni ventanas


Me parece importante en estas fechas hablar sobre el lugar sin puertas ni ventanas, ese lugar oscuro donde caeremos al irnos de aquí, sin embargo, como a muchos otros no deja de llamarme la coincidencia entre el Halloween y el Día de Muertos, porque ambos se refieren al otro extremo de la vida, al final de la misma, uno es de rigen celta, el otro es mesoamericano, para mí, la vida no es el llegar, porque eso es un hecho, sino el cómo llegar, el saber llegar y el haber aprendido a caminar, no creo en esa actitud cristiana del perdón y la redención de último momento, me parece insana y obscena, porque entonces no tiene sentido hacer lo correcto, el construir una vida y abrir puertas a futuro, la moral y la ética salen sobrando, dado que en el último momento bastara un poco de fe para ser salvado y redimido.

Yo creo que la vida no es una, sino muchas, diversas formas en diversos momentos de esta existencia para aprender, por eso el hinduismo y el budismo me parecen humanas. No como el final, sino como una parte del camino, como el saber que llegamos a un punto en el cual debemos mirar hacia atrás, ver lo andado, los caminos y mares cruzados, los desiertos vividos, recordar las caras, los olores y sabores, los colores, lo calido y lo frio, el deseo, el amor, la ira y el enojo, es tan soo mirar y aprender, sin juicios, solo aprender y tomar desiciones para unos momentos después de haber visto, de haber reposado volver a caminar, ahora en otro cuerpo, en otro tiempo, es tan solo un escenario, cambian las formas, actores viejos y nuevos, la misma historia matizada.

Ahora les dejo con algunas consejas mexicas y mayas para la muerte, para llegar al Mictlan a Xibalba, el lugar sin puertas ni ventanas, en ambos casos las cavernas son las entradas al inframundo, al lugar sin puertas ni ventanas más los Mayas tenían también los Cenotes como puerta a ese lugar de los cuerpos descarnados.
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La muerte.
"Oh hijo, ya habéis pasado y padecido los trabajos de esta vida; ya ha sido servido nuestro señor de os llevar, porque no tenemos vida permanente en este mundo y brevemente, como quien se calienta al sol, es nuestra vida; hízonos merced nuestro señor que nos conociésemos y conversásemos los unos a los otros en esta vida y ahora, al presente ya os llevó el dios que se llama Mictlantecuhtli, y por otro nombre Aculnahuácatl o Tzontémoc, y la diosa que se dice Mictecacíhuatl, ya os puso su asiento, porque todos nosotros iremos allá, y aquel lugar es para todos y es muy ancho, y no habrá más memoria de vos..."
Sahagún, fray Bernardino, Historia general de las cosas de la Nueva España, Ed. Porrúa, 4 tomos, México. 1956.

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"Los castigos de Xibalbá eran numerosos; eran castigos de muchas maneras.
"El primero era la Casa Oscura, Quequma-ha, en cuyo interior sólo había tinieblas.
"El segundo la Casa donde tiritaban, Xuxulim-ha, dentro de la cual hacía mucho frío. Un viento frío e insoportable soplaba en su interior.
"El tercero era la Casa de los tigres, Balami-ha, así llamada, en la cual no había más que tigres que se revolvían, se amontonaban, gruñían y se mofaban. Los tigres estaban encerrados dentro de la Casa.
"Zotzi-ha, la Casa de los murciélagos, se llamaba el cuarto lugar de castigo. Dentro de esta casa no había más que murciélagos que chillaban, iban y revoloteaban en la casa. Los murciélagos estaban encerrados y no podían salir.
"El quinto se llamaba la Casa de las Navajas, Chayin-ha, dentro de la cual solamente había navajas cortantes y afiladas, calladas o rechinando las unas con las otras dentro de la casa."
Caso, Alfonso, El pueblo del Sol, FCE., México, 1986

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"El dios de la tierra abre la boca con hambre de tragar la sangre de muchos que morirán en esta guerra. Parece que se quieren regocijar el sol y el dios de la tierra llamado Tlaltecuhtli; quienes dan a conocer a los dioses del cielo y del infierno, haciéndoles convites con sangre y carne de los hombres que habrán de morir en esta guerra. Ya están en la mira los dioses del cielo y del infierno para ver quiénes son los que han de vencer... cuya sangre ha de ser bebida y cuya carne ha de ser comida."
Sahagún, fray Bernardino, Historia general de las cosas de la Nueva España, Ed. Porrúa, 4 tomos, México. 1956.

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Ei Inframundo:Para nuestros antepasados el inframundo: Inframundo o Tlaxico (en el ombligo de la tierra), al Chicunamitlan (los nueve recintos infernales), en donde se encuentra Mictlantecutli, Mictecacihuatl (los señores de la muerte). Finalmente nos damos cuenta de que, al parecer, esta cueva tiene dos posibles acepciones que nosotros entendemos como el cielo o el infierno. Y aunque en la actualidad el lugar se encuentra bloqueado, no deja de tener gran relevancia por su significado histórico y sobre todo místico, que le daban nuestros antecesores prehispánicos. Y aunque no sabemos con certeza cuál podría haber sido la verdadera función de este enigmático recinto, sí era la entrada al inframundo o al Cincalco. De una cosa sí podemos estar seguros: Chapultepec fue y sigue siendo un lugar lleno de magia, misticismo e importante para el pueblo Mexicano.

Quetzalcóatl, mandó a reunir a sus magos conocedores de las antiguas leyendas y decidió enviarlos a la cueva de Chapultepec, al inframundo, en busca de sus habitantes, a pedir consejo. Una comitiva de hechiceros, jorobados y enanos, a los cuales se las consideraba en el pasado con cierto poder fue enviada a ese mágico lugar. Se cuenta que el grupo llegó a Chapultepec y bajaron por la gruta en busca del divino Huemac, “el de la mano grande”.

Con referencia a la importancia y veneración que nuestros antepasados tenían por de este sitio, encontramos en el interesante libro del investigador de temas prehispánicos Gutierre Tibón, que se narra la historia de un personaje importante y de gran inteligencia de nombre Huemac (el de la mano grande), un sacerdote del dios Quetzalcóatl, que gobernó la ciudad de Tula allá por el año de 1070 y del cual se ha dicho que era el mismo dios, y que también (como Quetzalcóatl) fue engañado y despedido por su misma gente. Triste y desilusionado por ese acto hacia el de su pueblo, este hombre santo abandono ese lugar y ya no se supo más de él. Huemac en realidad se internó al Valle de México, llegando a una gruta sagrada en Chapultepec y en ella no se introdujo a vivir ahí se cuenta que se ahorcó. Algunos años después en 1519, el emperador Moctezuma por medio de prodigios se enteró de la llegada de los invasores españoles y debido a los múltiples portentosos y extraños sucesos de aquellos días, se dio cuenta de que su imperio estaba llegando a su fin.

Narra la historia que el mismo Huemac se hizo presente y le mandó decir a Moctezuma que no fuera cobarde, que se enfrentara a su destino. Los hechiceros, al regresar a dar el mensaje al emperador, tan sólo consiguieron enfurecerlo. Pero cuando Moctezuma se quedó solo, recibió la visita de un mensajero de los dioses, quienes le advertían de su próxima muerte. Con gran temor y después de pensarlo, el rey azteca decidió suicidarse en la gruta de Chapultepec, ahí en donde 500 años atrás Huemac hiciera lo mismo que el emperador pretendía. Al llegar a la entrada del inframundo, Moctezuma, en el último momento se arrepintió y con cierto valor decidió enfrentar su destino, consumándose lo que la historia nos cuenta.

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